Lunes, 20 de Enero 2020
Suplementos | La isla es una de las más visitadas de Grecia

Santorini, la belleza del Egeo

La isla ubicada en el mediterráneo se convierte en uno de los sitios paradisíacos del mundo

Por: EL INFORMADOR

GRECIA.- Mientras navegas por el Mar Egeo en un cómodo crucero, de Creta a Atenas, ves aparecer, a lo lejos, una de las más espectaculares islas griegas: la legendaria Santorini. No es agua embotellada, es una isla de las miles que existen en Grecia, y sitio obligado para visitar.

A esta isla se llega luego de que tu embarcación fondea en una bahía formada hace 3 mil 500 años.

De 100 metros de altura, las montañas que rodean a la bahía son nada menos que la cresta de un volcán. Las laderas son de lava y piedra pómez y los impresionantes islotes que están en el centro son la clara prueba de la erupción que hace siglos provocó olas de 200 metros de altura, pues presentan un intenso color negro pues se cree que son los restos de los momentos finales del movimiento telúrico.

Santorini no sólo es bella, también es una lección de geología. Los riscos y los promontorios presentan increíbles colores ocres y violáceos, blancos y marfiles por el calcio, y negros azulados por las lavas y cenizas volcánicas. Por encima se encuentran interminables hileras de blancas casitas, iglesias y capillas ortodoxas.

En primavera y verano, en la bahía de Santorini se registra el continuo ir y venir de lujosos cruceros, catamaranes, veleros y modernas carabelas que surcan perezosamente el Mar Egeo. Por su parte, los pueblos de la isla tienen una atmósfera muy cosmopolita pues visitantes de los lugares más recónditos llegan para admirar este libro abierto de una naturaleza terrible e implacable.

Uno de los paseos de aventura más interesantes que puedes realizar es abordar un barco pequeño —caique, en griego—, para admirar de cerca el sobrecogedor entorno volcánico. Disfrutarás de vistas inolvidables a medida que te aproximas a las azufreras de Nea Kameni, las cuales permiten una vista integral de la caldera volcánica y de los cruceros que, como pequeños barcos de papel, se pierden en la inmensidad de la bahía.
Tu excursión continúa en Palea Kameni, una caleta muy bella a la que llegas nadando desde el caique y mientras pasas por aguas color turquesa.

Es un área en la que los más osados pueden tomar un reconfortante baño de aguas minerales burbujeantes entre las piedras pómez del lugar. Ahí se yergue tranquilo Thirasia, un pueblo en el que se han descubierto restos de una antigua villa griega cuyos mosaicos narran la erupción del volcán y escenas de la huida de los pocos habitantes que lograron llegar a otras islas vecinas para contar la experiencia que acababan de vivir.

Más tarde, la excursión te conduce a Imerovigil, un tranquilo pueblito cuya iglesia contiene una bella colección de íconos bizantinos. Al pasear por estos pueblos y paisajes no puedes más que pensar que fueron el escenario de una tragedia cósmica de proporciones inimaginables.

No existen referencias escritas de la catástrofe que dislocó la isla. No obstante, una leyenda de la zona narra cómo debió ser aquella erupción frente a la cual la del Vesubio resulta una simple caricatura. La leyenda se refiere también a la desaparición de una gran civilización que quedó sumergida en el Mediterráneo y que pudo haber sido la mítica Atlántida.

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