Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | obras van de la mano cuando se trata de buscar el Reino de Dios

Reza, trabaja, confía

La fe y las obras van de la mano cuando se trata de buscar el Reino de Dios

Por: EL INFORMADOR

Este domingo se celebra el Día del Seminario.  /

Este domingo se celebra el Día del Seminario. /

LA PALABRA DE DIOS

• PRIMERA LECTURA:

Isaías 49, 14-15

“¿Puede una madre olvidarse de su hijo? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré”.

• SEGUNDA LECTURA:

Primera carta a los Corintios 4, 1-5


“Que la gente sólo vea en nosotros servidores de Cristo y administradores de Dios”.

• EVANGELIO:

San Mateo 6, 24-34

“Busquen el Reino de Dios y su justicia; lo demás se les dará por añadidura”.

• Una obra de todos

El siglo XVII nos heredó uno de los mayores logros de la historia de esta región de occidente, cuando el señor obispo Felipe Galindo y Chávez fundó el Seminario Diocesano del Señor San José, con Cédula Real de Carlos II el 6 de junio de 1696. Desde los inicios de esta institución su florecimiento se dio gracias a la generosidad de la comunidad.

Se estableció en el costado norte de la Catedral Metropolitana, en la parte oriental de la actual Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, no obstante su fecha de inauguración, inició su primer curso el año de 1699.

Esta tricentenaria casa de formación, celebra el Día del Seminario año con año, en el mes de marzo, en conmemoración a su Patrono el Señor San José, por lo cual, este domingo, en toda la diócesis se celebra el Día del Seminario. Es una jornada de oración, comunión, compromiso y generosidad. Formar a quienes han de ser pastores es una tarea de todos, por el alcance y repercusión que tiene en la consolidación del Reino de Dios, son los ahí formados y sus egresados administradores de los misterios de Dios, como lo puntualiza San Pablo en la lectura de hoy.

Somos herederos, no sólo de una institución como ésta, sino de la Palabra que se nos ha dado: “Rueguen por tanto al dueño de la mies, para que envíe operarios a sus campos”. Es la gran herencia que nos compromete a ser parte del Seminario desde nuestra condición y capacidad, ya que “vale la pena consagrarse al hombre por Cristo”.

GUADALAJARA, JALISCO (02/MAR/2014).-
Los hombres de este siglo viven de prisa y sometidos a toda clase de dificultades, sumergidos en confusión y en el rastreo de soluciones a sus problemas personales, familiares y de sus comunidades o grupos.

Puede percibir una carencia de verdadera jerarquización en sus intereses, al darle no pocas veces tiempo y esfuerzo a lo menos importante.

Falta más reflexión, más examen sobre la propia  persona, la propia conducta, su tiempo, sus intereses, sus obligaciones y deberes y en general sobre el propio desempeño de hombre-peregrino-en su tránsito en  el tiempo llamado vida.

Muchos rostros en el ir y tornar de las gentes en las avenidas, en las calles, reflejan inquietud, agitación, preocupaciones.

Los 12 discípulos y otros muchos israelitas se acercaron al Señor Jesús, se compadeció de ellos, los vio como “ovejas sin pastor” y les dijo. “Por eso les digo que no se preocupen por su vida pensando qué comerán o con qué se vestirán, miren las aves del Cielo que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y sin embargo el Padre celestial los alimenta.

¿Acaso no valen más ustedes que ellos?....miren cómo crecen los lirios del campo… ¿no harán mucho más, hombres de poca fe?"

Muchas preocupaciones tienen su origen por el demasiado interés por las cosas materiales y allí el Señor ilumina sus mentes al decirles que no se puede servir a Dios y al dinero al mismo tiempo porque entre ellos algunas de sus ocupaciones, sus preocupaciones eran dirigidas a lograr más y más en las cosas materiales.

El materialismo y el consumismo son obsesiones del hombre de hoy y el origen de muchas de sus lágrimas y penas.

San Benito Abad, el iniciador de la vida monástica en Occidente con su famosa regla —"ora et labora" ("trabaja y reza")—, invita a ser diligentes en el trabajo, sin obsesión, sin ambiciones, actitudes enfermizas inspiradas en  la codicia; y al mismo tiempo la oración confiada al Señor y así lograr los frutos deseados.

Ora como si todo dependiera de la oración y trabaja como si todo dependiera de la acción.

No entregarse ciegamente a servir al dinero, ni dejar caer los brazos y esperar que todo caiga del Cielo.

La confianza en el Padre providente y la respuesta en la medida de las propias fuerzas.

José R. Ramírez M.

CON ÉL O EN CONTRA DE ÉL

Uno de los grandes problemas que enfrentan las iglesias cristianas, incluyendo la Católica, es el hecho de que un gran porcentaje de sus miembros, no acepta en su totalidad, y por lo tanto no lo vive, el Evangelio, y con él, la doctrina y los mandatos de Cristo.

Es tan común escuchar de estos, cómo sí aceptan determinados principios, valores, mandatos, y cómo ignoran, relativizan e incluso, rechazan otros, de acuerdo a sus propios criterios, a su formación y conocimiento del mismo Evangelio, y, hay que decirlo, también de acuerdo a sus propias conveniencias.

De ahí que es tan común toparnos con personas bautizadas y que dicen creer en Dios y en Jesucristo, pero que tienen una fe incipiente, débil, tergiversada o parcializada, y, por tanto, viven una vida mediocre, tibia, sin compromiso personal, familiar ni social, y mucho menos eclesial.

Es por ello que las consecuencias son tan dramáticas; en lo personal, al transcurrir los años en esa tesitura y al llegar el momento de la prueba, ya sea por alguna enfermedad, accidente, fracaso, acontecimiento trágico, etc., todo se les viene abajo, incluyendo su escasa fe, y surgen la decepción, la frustración, la depresión, el encono, incluso contra el Creador, y de ahí se llega hasta la blasfemia y la negación de los valores trascendentes, hasta del mismo Dios.

En lo que al ámbito familiar se refiere, llega a ser tal la situación, que el conflicto personal se traslada a los demás miembros de la misma, y se llega a decisiones que llevan a la disolución y hasta actos de violencia en el interior de la misma, afectando incluso, a seres alrededor de ésta.

Las consecuencias de todo esto afectan al ambiente social, ya que en la familia surgen tanto los grandes constructores de las sociedades libres, pacíficas, progresistas, como también los destructores, es decir, todo tipo de delincuentes, que pueden llegar a someterlas, esclavizarlas, explotarlas y oprimirlas.

En lo que se refiere al ámbito de la fe y eclesial, estos ‘cristianos’ llegan a ser verdaderos anti testimonios, que lejos de atraer a otros a Jesucristo, los alejan y muchas veces en forma definitiva, al menos en cuanto a voluntad se refiere, suscitando que estos pierdan la fe en toda realidad sobrenatural.

En el seguimiento de Cristo, no hay vuelta de hoja, o se es seguidor en forma total y absoluta, viviendo el Evangelio ‘puro y genuino’, o no se es, tal y como el mismo Jesús lo sentenció: “El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama” (Mt 12, 30). Y ‘estar con Él’ significa creer en Él y creerle a Él en TODO, no sólo en lo que está de acuerdo con nuestra forma de pensar, o en lo que nos conviene en determinado momento o circunstancia de nuestra vida; significa aceptarlo y tenerlo como único Maestro, Guía, Pastor, Señor y Rey.

FRANCISCO JAVIER CRUZ LUNA.

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