Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Se pretende que la responsabilidad y la solidaridad sean llevadas a cabo por las autoridades

Responsabilidad y solidaridad social

La responsabilidad y la solidaridad. Se habla de ella pero no se practica

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- El concepto, aunque reconocido, casi ha quedado fuera de la vida de los hombres del siglo XXI. Se trata de la responsabilidad y la solidaridad social. Se habla de ella pero no se practica; a lo sumo, se pretende que la responsabilidad y la solidaridad sean llevadas a cabo por las autoridades, y en casos extremos, la sociedad en general se vuelca en solidaridad hacia los demás, pero sólo durante el tiempo de emergencia.

Fuera de esos casos, y uno que otro aislado, el resto del tiempo la gente no reconoce ni acepta responsabilidad sobre la vida de los demás. El individuo promedio dice “cada quien su vida”, o “eso no es de mi incumbencia”; otros advierten “no te metas en la vida de los demás, si no quieres verte envuelto en problemas”. Peor aún, dicen los especialistas en seguridad que una de las peores palabras que una persona asaltada puede gritar es “¡socorro!” o “¡auxilio!”, porque la reacción habitual de la gente es alejarse, para escapar de algún peligro.

Somos individualistas por cultura, y cada día es menor el grupo de personas con quienes experimentamos una verdadera responsabilidad o solidaridad. Esto contrasta fuertemente con las palabras del evangelio que nos relata San Mateo en el capítulo 18,15-20, ya que en este pasaje Jesús menciona el trato que debe haber entre hermanos en la fe.

Las palabras de Jesús fueron: “Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano.”

Aunque estas palabras tienen un profundo y abundante significado, podemos mencionar brevemente algunos conceptos que se enfocan en la responsabilidad y la solidaridad con los demás. Para comenzar, Jesús nos pide que no seamos indiferentes al pecado de los demás, especialmente cuando pecan contra nosotros. Hay muchos pecados que afectan a otros, como mentir, robar, defraudar, insultar, amenazar, etc. Estos pecados no sólo deberían ofendernos o lastimarnos, sino producir en nosotros un deseo sano de que las cosas se arreglen. Esa es la razón de “reprender a solas” al ofensor. Aunque “reprender” podría entenderse como regañar, la idea es más bien restaurar, sanar las diferencias.

A continuación, Jesús menciona que otros dos o tres participen en el asunto, tratando todavía de solucionar el problema. La idea no es evidenciar o avergonzar al ofensor, sino darle la oportunidad de escuchar otros puntos de vista, idealmente provenientes de personas maduras, respetuosas y amables, que le ayuden a enmendar la falta y permitir que todo llegue a un buen fin.

Más adelante Jesús menciona medidas más radicales, tales como decirlo a la comunidad, o cortar el trato con esa persona (para un judío de ese tiempo no debería haber tratos con los publicanos); pero nuevamente el énfasis no es el rompimiento definitivo y la enemistad eterna, sino un reproche público que traiga como consecuencia el arrepentimiento. La idea que siempre gravitó en las palabras de Jesús, fue mostrar el amor genuino a través de la confrontación amorosa y sabia.

Esto no es popular ni fácil de hacer, pero siendo palabras que vienen del Maestro, sin duda es importante que las tomemos en cuenta, y que nos hagan reflexionar.

Angel Flores Rivero
"mailto:iglefamiliar@hotmail.com

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones