Domingo, 28 de Diciembre 2025
Suplementos | ...Y quédense desprotegidos ante todo sufrimiento y dolor

Quiten todos los Cristos, por favor…

La noticia que ha impactado recientemente al mundo, es que en el centro de la cristiandad se ha decidido retirar todos los Cristos de las escuelas

Por: EL INFORMADOR

24 de enero

      ...Y quédense desprotegidos ante todo sufrimiento y dolor.
     La noticia que ha impactado recientemente al mundo, es que en el centro de la cristiandad se ha decidido retirar todos los Cristos de las escuelas. Ya antes lo habían hecho de los lugares públicos, y desde hace varias décadas, en México esta ley está vigente en teoría, aunque no se ha logrado aplicarla en el corazón.
     Hace tiempo también circula un Mensaje donde se comenta cómo se ha ido poco a poco despojando a nuestra juventud, de todo aquello que podría dar sentido y base a una actitud moral y ética saludable: “Y dijimos que todo estaba bien…”. Si ya lo conoces, vuelve a leerlo; si no, pídemelo y con gusto te lo enviaré.
      Buscan que no reces, no leas la Biblia, no te apoyes en los valores espirituales, y ahora, ni siquiera tengas una imagen a dónde volver la vista en los momentos aciagos de dolor y sufrimiento que no faltan en ninguna vida humana...
     Jesús, el Cristo, que dio su vida para salvarnos, que ofreció todo su ser por amor, es el mejor valuarte para los que caminamos por este mundo en medio de tantos escollos; es el símbolo visual de una realidad espiritual, a la cual podemos preguntarle el porqué de tantas desventuras y de tantos problemas que vivimos, el porqué de lo que sucede en nuestro mundo. El Señor Jesús crucificado es la única respuesta, lo único que puede dar sentido a un dolor que tiene explicación en el amor y que es en esta combinación es donde germina la salvación.
     Pero quita al Señor crucificado de tu casa, No cuelgues a tu cuello su cruz, olvida hasta su imagen y verás qué triste se vuelve la vida: Cuando toque a tu vida el dolor, ya no tendrás a quien acudir para confrontar si ese dolor proviene del amor, o para comparar si es más grande nuestro sufrir.
     Hoy por hoy, necesitamos más que nunca la presencia salvadora de Cristo, porque se derrumba nuestro edificio espiritual y nos vemos a la intemperie. Hoy nos asustamos de esa ola de suicidios que viene segando nuestras juventudes, y  ni siquiera nos damos cuenta del porqué han perdido el sentido de la vida, de la juventud y del amor, el porqué ya no comprenden la gracia salvadora que Cristo Jesús nos mereció con su pasión y muerte.
     El Tercer Milenio era una promesa de progreso y de vida, pero nos estamos empeñando en podar sus brotes más hermosos, en aras de un supuesto progreso o de una civilización avanzada que a grandes rasgos se evidencia como un retroceso definitivo, por cuanto tenemos a la vista y por el destrozo de logros benéficos que ya se habían consolidado.
     Es ahora, cuando vemos los fracasos de las guerras y de los conflictos internacionales que sólo han llevado a la destrucción y a la ruina, cuando podemos acercarnos nuevamente al Señor y escuchar su mensaje de amor, para construir con él una nueva civilización donde puedan brotar espontáneamente las canciones, que aunque salgan de corazones desgarrados, llevan un signo inconfundible de esperanza.
     Jesucristo sufrió por nosotros, murió por nosotros, tomó sobre sí nuestros dolores, nuestra amargura, toda la angustia de nuestra condición humana y nos abrió una puerta a la alegría. Toda su pasión y muerte tuvieron un motivo: que nuestras penas y tribulaciones, e incluso la misma muerte, fueran más llevaderas al saber que podemos asociarnos a su ofrenda redentora.
     Pero ahora ya no se quiere eso, se prefiere dejar a nuestras juventudes solas con su desamparo, que no tengan ningún consuelo divino en sus aflicciones humanas, que el sacrificio del Calvario consumado hace 2000 años, ya no haga eco en sus corazones… entonces su llanto  resonará en el vacío.
     No obstante, seguiremos pidiendo a Cristo Jesús nuestro Señor que no nos abandone, que siga acompañándonos en nuestros caminos, sufriendo con nosotros, llorando con nosotros y enjugando nuestras lágrimas, y dándonos la mano cuando más lo necesitamos…
     Señor, no te alejes de nuestra vida, Ven a nuestro lado, sin Ti somos más pobres y estamos más tristes…
     Si te interesa recibir el Mensaje “Y dijimos que estaba bien”, mándame un e-mail a  HYPERLINK "mailto:palabradomingo@hotmail.com" palabradomingo@hotmail.com, y con gusto te lo enviaré.

María Belén Sánchez fsp

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones