Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | Jesús liberó a un hombre poseído por un espíritu inmundo; la multitud se confundió

¿Qué es esto?

Cuando Jesús y sus discípulos fueron a la sinagoga, se le concedió al Maestro el uso de la palabra, para que enseñara acerca de la Ley de Dios

Por: EL INFORMADOR

Así reaccionaron las personas que se encontraban ese día en la sinagoga, cuando Jesús liberó a un hombre poseído por un espíritu inmundo. Se preguntaban ¿qué es esto? Hasta ese día, su única experiencia religiosa se limitaba a escuchar a los maestros de la religión, y a tratar de cumplir las ordenanzas que les explicaban, pero este Maestro estaba haciendo las cosas de una manera diferente, y también con resultados diferentes.

San Marcos 1, 21-28 nos refiere ese día en Cafarnaúm. Cuando Jesús y sus discípulos fueron a la sinagoga, se le concedió al Maestro el uso de la palabra, para que enseñara acerca de la Ley de Dios. Desde que Jesús comenzó a hablar, todos se quedaron maravillados, ya que las palabras que escuchaban estaban llenas de vida y de gracia, muy distantes de las secas y monótonas lecciones que recibían cada día de reposo.

Era evidente que la eficacia de Jesús no descansaba en el hecho de que fuera un gran orador, o que hiciera gala de sumo conocimiento; en realidad sus palabras eran muy sencillas, tan sencillas que todos podían entender claramente lo que les estaba explicando. El punto es que cuando hablaba de Dios, lo hacía de tal manera que quedaba en evidencia que lo conocía profundamente.

Podía pasar el tiempo, y nadie deseaba que Jesús terminara de hablar. Cada palabra, cada ejemplo que salía de la boca del Maestro, penetraba hasta lo profundo del corazón de sus oyentes. El ambiente estaba saturado de una especie de atmósfera celestial, hasta que algo rompió con ese ambiente: un hombre que estaba poseído por un espíritu impuro comenzó a gritar y a revelar la naturaleza de Jesús; esto convirtió la reunión en un caos, ahora toda la atención de las personas estaba en el impresionante espectáculo que este hombre estaba dando.

Esto no era raro, ya que en aquellos tiempos las manifestaciones de seres espirituales en las personas se daban con cierta frecuencia; de hecho, los relatos de los evangelios contienen varios de esos episodios. Pero cuando esto sucedía, además del caos y temor que esto generaba, era evidente que los hombres no podían resolver la necesidad de estas personas. Con frecuencia estos casos de posesión demoníaca quedaban sin que la persona fuera liberada, y su padecimiento le acompañaba hasta que la persona moría.

Pero ese día de reposo las cosas fueron muy diferentes. Jesús se volvió contra el espíritu impuro y le ordenó que se callara, y que saliera inmediatamente de ese hombre. Lo último que pudo hacer fue dar un gran alarido, antes de dejar definitivamente a ese varón. Luego vino la calma, y el hecho irrefutable de que este hombre había quedado liberado de su azote de manera definitiva.

La gente se asombró, ya no sólo por las palabras de Jesús, sino por sus hechos milagrosos en beneficio de los necesitados. Nunca alguien había mostrado tanto conocimiento, tanta gracia, tanta autoridad espiritual y tanto poder a favor de los hombres. Tal es el ministerio del Maestro; palabras y hechos, a diferencia de los que sólo enseñaban palabras sin hechos. Ninguno de los que ese día enseñaban en la sinagoga pudo refutar ni sus palabras, ni sus acciones. Todo lo hizo bien.

En estos tiempos, en los que sigue habiendo gran necesidad en las personas, nuestro Señor se mantiene enseñando con gracia y ayudando a los necesitados. Todavía hay muchos que no han entendido la Palabra de Dios, o que están aquejados por males espirituales: para ellos el evangelio sigue siendo una buena noticia, ya que el Señor Jesús sigue llevando a cabo en estos tiempos su ministerio: enseñar y ayudar.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones