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Martes, 22 de Enero 2019

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Suplementos | El potro aún mantiene su lado irracional, pero ahora ya sabe obedecer a las órdenes

Porque la vida comienza a los 50

El potro aún mantiene su lado irracional, pero ahora ya sabe obedecer a las órdenes del amo

Por: EL INFORMADOR

Mejor calidad de marcha. El nuevo Mustang cuenta con un manejo mucho más cómodo en ciudad o carretera. EL INFORMADOR /

Mejor calidad de marcha. El nuevo Mustang cuenta con un manejo mucho más cómodo en ciudad o carretera. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (18/OCT/2014).- Salvaje. Esta siempre ha sido la justa definición de un Mustang, con la rara excepción de cuando el Cobra de hace tres generaciones usó una suspensión trasera independiente. Pero aún entonces, el Potro por definición, el ícono estadounidense que ha puesto a soñar a varias generaciones de fanáticos en el mundo, seguía siendo un auto que reacciona como quería él, no el piloto. No más. Enhorabuena.

Al llegar a su 50° aniversario, el Mustang finalmente maduró. Dejó atrás las locuras juveniles que a sus más de cuatro décadas, no se veían precisamente adecuadas. Con la edad llegó el comportamiento civilizado, que hace que el auto ya no sea el animal incómodo en el que novias y esposas se veían obligadas a padecer cuando andaban de copiloto. Con la nueva suspensión trasera el Mustang adopta una mejor calidad de marcha, para dar a sus ocupantes una mayor calidad de vida.

Ese salto cualitativo en la marcha se percibe también en el interior, aunque de manera menos radical. Los materiales del tablero, consola y forros de puertas son mejores, aunque no hay que esperar que estén al nivel de los deportivos europeos, con los que ahora compite al ser un auto —finalmente— global.

Si ya era mucho más fácil de convivir a diario que su mayor rival, el Camaro, el Mustang se puso años luz delante de su competidor. Visibilidad y manejo son tan superiores que la comparación nos parece casi injusta.

Las novedades para 2015, más que mejores plásticos, también se perciben en detalles como el caballito que se proyecta en el piso cuando se abre una de las puertas. O en los controles de conducción que nos permiten “quemar” llantas correctamente al presionar un botón llamado “Line Lock”, en el que el viejo y siempre popular “burnout” se hace ahora sin exigir gran conocimiento de manejo del piloto. También se puede hacer, gracias al auxilio de la electrónica, la mejor arrancada posible debido al “Launch Control”. Sí, el Mustang ya tiene 50, pero aún sabe jugar. De hecho, lo hace mejor que nunca.

Espíritu adulto y piernas de atleta


El Mustang llega a su quinta década de vida con más fuego y potencia que nunca. Su corazón tiene ahora 435 caballos de fuerza, que emanan del venerable 5.0 que vive bajo el largo cofre. Sí, quédense tranquilos los que esperan una respuesta a los 707 HP del Challenger Hellcat, ésta seguramente vendrá con el tiempo, en alguna edición especial. Pero por ahora, 435 son justo lo que necesitamos.

Con o sin usar el Launch Control, arrancamos fuerte para darnos cuenta que otra de las preocupaciones de los puristas, temerosos de que la suspensión independiente hiciera que la potencia de salida no se pusiera en el piso de la misma manera, puede olvidarse. El software venció el hardware. Esa victoria trae con ella el premio del control. En las curvas de la subida hacia Tapalpa, los múltiples baches ya no hacen saltar la trasera del coche como antes, arriesgando la trayectoria. Sí, los pilotos experimentados y talentosos pueden extrañar esa sensación de jinete montando por primera vez a un Pura Sangre. Pero ahora ya no hay que ser un Ayrton Senna o un Ken Block para domarlo.

El nuevo Mustang es un caballo domado, uno que entendió que la convivencia con el montador no es necesariamente mala, todo lo contrario, puede ser más divertida que nunca. Y ahora hay más jinetes capaces de disfrutar toda la alegría que el Mustang es capaz de ofrecer. Y vaya que lo es. Porque si los terminados aún no lo son, su agarre sí está al mismo nivel de los mejores europeos. Curva tras curva tras curva, el Mustang entra y sale, siempre airoso. Claro, no hay que olvidar que si los programas de computadora vencieron a la ingeniería mecánica, aún no vencen a la física y si los límites de este auto son muy altos —y lo son— no son infinitos.

Sí, el Mustang maduró. Se hizo amable, educado, obediente. Pero ni su cuerpo ni su espíritu dejaron de ser lo que siempre fue, alegre, poderoso, juvenil y, más que nada, juguetón. El Mustang 2015 es una muestra más de que la vida, de verdad, empieza a los 50.

EL DATO

Una atracción

En las calles de Guadalajara, el Mustang 2015 fue una atracción a sus paso en nuestra prueba. Claro, cualquiera que conduzca uno de los potros de Ford sabe que así ha sido siempre, pero el poder de la novedad multiplica su atractivo.

FICHA TÉCNICA
Motor Frontal
Cilindros V8; 5.0 litros
Turbocompresor No
Potencia 435 HP @ 6,500 rpm
Torque 400 libras-pie @ 4,250 rpm
Tracción Trasera
Transmisiones Automática de seis velocidades (6+R)

SUSPENSIÓN

Delantera Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora
Trasera Independiente, con resortes helicoidales y barra estabilizadora

FRENOS
Delanteros De discos sólidos, con ABS
Traseros De discos sólidos, con ABS

DIRECCIÓN
De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica

DIMENSIONES

Largo 4,782
Ancho 1,915
Alto 1,395
Distancia entre ejes 2,720
Peso 1,392 kilogramos

CAPACIDAD
Tanque 60.5 litros
Cajuela 382 litros

RESULTADOS EN EL AUTÓDROMO
Aceleración de 0 a 100 km/h en: 6.1 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en: 38 metros
Cuarto de milla: N/D
Velocidad máxima observada: 230 km/h

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