Martes, 21 de Enero 2020
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Periscopio

La caída de un imperio

Por: EL INFORMADOR

Me declaro aficionado a la lucha libre desde que tengo ocho años de edad, mis primeros recuerdos se remontan a aquellas veladas de viernes en el gran domo de la Colonia Doctores en el D.F., conocido por el pópulo como La Majestuosa Arena México, las grandes figuras de aquellos días eran por el lado técnico Lizmark, Rayo de Jalisco Jr., Tony Salazar, Ringo y Cachorro Mendoza, Halcón Ortiz, y por las huestes de la rudeza Espectro Jr., Satánico, Sangre Chicana, Cien Caras, El Faraón y Pirata Morgan. Los gloriosos años ochenta, también con la contraparte independiente con sus inolvidables funciones de domingo en el extinto Toreo de Cuatro Caminos en el Estado de México, por allá desfilaban Los Villanos, Los Brazos, Los Fantásticos, Los Temerarios, Perro Aguayo, Canek, Fishman, Mil Máscaras, Dos Caras y Enrique Vera.

El gran ausente en la baraja era la televisión, y todo estaba bien, el verdadero aficionado tenía que acudir a la Arena.

Justo en 1987 regresamos a nuestra amada Perla Tapatía, y uno de los apegos que dejé en el baúl de los recuerdos de mi infancia en La Capital fue la pasión por El Pancracio, y toda mi colección de figuras de acción, así como las máscaras fueron regaladas a manera de tiliches en la primera Navidad que pasamos por estos lares.

Durante la siguiente década me mantuve como aficionado pasivo viendo por la TV las nuevas generaciones de gladiadores, la creación de la empresa AAA propiedad de Televisa, y comandada por Antonio Peña -que como gladiador ostentara los alias de Kaoz y Espectro Jr.  (q.e.p.d.)-, y el constante ir y venir de los componentes de la baraja luchística de una organización a otra. Los nombres más sonados por aquellos días eran Octagón, Atlantis, Konnan, La Parka, Máscara Sagrada, El Vampiro Canadiense, Pierroth. El máximo suceso ocurriría el 21 de septiembre de 1990 en la función del 57 Aniversario de la Empresa Mexicana de Lucha Libre, cuando El Rayo de Jalisco Jr. arrebatara la incógnita a su más odiado enemigo Cien Caras, y así culminar una rivalidad de más de cinco años.

No pensé que me re enamoraría del espectáculo que ocupaba la mayor parte de mis pensamientos en la infancia, hasta que un buen día hace un par de años acudimos un domingo a La Arena Coliseo. Cuál sería mi sorpresa cuando llegó el combate semifinal protagonizado por Satánico y Blue Panther vs Averno y Mephisto, podría decir que el tiempo se detuvo y me trasladé 20 años atrás, sin ahondar en ligerezas la mejor confrontación que he visto desde que regresé a la querencia. A partir de entonces cada domingo asistimos al coloso de Medrano, y de igual modo a las Arenas independientes, como la Victoria o la Jalisco -que merecen mención aparte-.

Un nuevo ídolo se erigió, El Místico, recuerdo las primeras veces que fuimos a verlo combatir, la fila para adquirir un boleto daba vuelta a la manzana, pero el espectáculo brindado bien valía la pena el desagradable preámbulo. Con tristeza veo que la afluencia bajó considerablemente, y que por más atractivo que luzca un cartel, la ausencia es el principal invitado en el graderío.

Ahora también se vive una crisis dentro de las filas del CMLL, ya que la mayoría de sus estrellas están desertando, El Hijo del Perro Aguayo y Dr. Wagner Jr. apuestan por la independencia y ambos han creado sus propias promotoras, además de la fuerte inclusión de la empresa norteamericana WWE (donde el ídolo fronterizo Rey Misterio Jr. participa) en la televisión nacional.

Sólo queda esperar, y por supuesto no pasar por alto las pequeñas Arenas, donde en cada función héroes anónimos salen a jugarse la vida, sólo por el puro gusto de hacerlo.

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