Viernes, 31 de Octubre 2025
Suplementos | Audi R8 V10

Para vivir de emociones fuertes

El derecho de admisión es elevado, pero vale cada uno de los pesos invertidos

Por: EL INFORMADOR

ADICTIVO. Una vez que aceleramos a fondo, no quisimos detenernos.  /

ADICTIVO. Una vez que aceleramos a fondo, no quisimos detenernos. /

GUADALAJARA, JALISCO (30/JUN/2012).- Es la segunda ocasión que probamos las mieles de este súper auto. Hace dos años, la emoción por conducirlo nos ganó, al mismo tiempo que en pista esperábamos más de su desempeño. Sin embargo, vino la revancha más tarde que temprano y nos encontramos de nuevo con este sensacional juguete.

El Audi R8 sigue siendo un carro espectacular por donde se vea. Este coche de carrocería blanca y vivos en color negro a los costados y frente, así como una línea única en su tipo y que para la mayoría de los que manejamos diario por la calle no estamos acostumbrados a apreciar, se vuelve un imán irresistible a la vista de chicos y grandes. Por supuesto, genera comentarios y casi siempre, envidias.

No es para menos. El R8 es el coche más costoso de la familia Audi. Esta versión que probamos, la V10 Cupé, no es la más cara en México –seguramente después de ver la foto de esta portada ya vio lo que se pide por él–. Por su precio, la mayoría sólo podemos soñar con uno de ellos.

Antes de pasar al manejo, tenemos que repasar el habitáculo y sus capacidades. Definitivamente no está hecho para viajar con más de dos maletas chicas, ya que el compartimiento delantero apenas tiene capacidad para un par de mochilas. Detrás de los asientos el espacio también es mínimo para poner objetos. Contamos con unos centímetros entre nuestra espalda y el enorme motor.

Tampoco es buena idea que sus bolsas del pantalón estén llenas de llaves, celulares y monedas. Estos elementos, que casi todos cargamos a diario, son un martirio si aborda este coche, ya que para guardarlos existen algunos huecos pequeños. Si los conserva con usted, el doblez de las piernas será incómodo. Y es que la posición del conductor es muy baja. Para entrar y salir tenemos que hacer un esfuerzo extra, sobre todo las personas más altas. Una vez acomodado en los asientos de tipo cubo, todo está bien y sólo nos queda la tarea de un camino que “pulverizar”.

El mejor desempeño

Al recorrer las calles con el R8, tenemos un auto hasta cierto punto tranquilo. Su caja automática de seis velocidades (R-Tronic) es rápida en los cambios deportivos, pero en ciudad resulta incómoda, con esa sensación de brinco entre una marcha y otra, bajando mucho las revoluciones entre cada cambio. Si elegimos conducir en la calle con el mando secuencial, con las paletas detrás del volante, tenemos una mejor respuesta y un manejo mucho más emocionante, aunque obviamente con más trabajo.

Llevamos el R8 al Autódromo Guadalajara por segunda ocasión. La pista hoy está en mejores condiciones que hace un par de años y en su trazado de 2.4 kilómetros, nos divertimos como niños. Primero, la aceleración de cero a 100 kilómetros por hora nos arrojó un resultado inédito en nuestras evaluaciones, hablando de todos los autos que hemos probado en estos casi 10 años en EL INFORMADOR. Por primera vez bajamos los cinco segundos en un coche de pruebas. En el R8 lo conseguimos en 4.9 segundos. Las emociones fuertes también se hicieron presentes al bajar la cifra del frenado que conseguimos anteriormente, con 40 metros de recorrido (y podría ser mejor) desde los 100 km/h. El tacto de los frenos es bueno y el piloto los siente operar de inmediato. Los enormes discos perforados cumplen bien con su deber de domar a semejante bestia de 525 caballos de fuerza.

Como “plus”, el R8 superó nuestras expectativas en el cuarto de milla (que no es precisamente su especialidad) al bajar un segundo a la cifra que obtuvimos hace dos años, llegando a los 400 metros en 13.1 segundos a una velocidad de 177 kilómetros por hora. Al exprimir la recta del circuito, rozamos los 210 kilómetros por hora, de los 250 km/h que marca el límite gobernado de esta maravilla del diseño y la tecnología, pero lejos de los 350 km/h que con emoción nos indica el velocímetro.

Nuestras emociones fuertes no podían terminar, al dar unas cuantas vueltas rápidas. En modo completamente automático el coche nos entrega toda la fuerza proveniente de ese bloque V10 de origen Lamborghini, para potenciar las cuatro ruedas hasta donde queramos. Al tomar las curvas el coche se agarra como león a su presa y no lo suelta hasta volar por su siguiente víctima que es, claro, la próxima curva. Una a una, el R8 las va dejando y plasmando una sonrisa en nuestra cara. Es un auto que hace morder el polvo a cualquier otro coche que hemos manejado con anterioridad.

Definitivamente, el Audi R8 no es para cualquiera. Su precio está lejos, muy lejos de la realidad de nuestra economía, pero quienes puedan darse el lujo tendrán el que probablemente sea el súper auto más amigable para conducir en el día a día, junto con la certeza de contar con lujo, desempeño, estilo y diversión que se esperan de un auto de su nivel.


Ficha Técnica


R8 Cupé V10

Motor: Central longitudinal; 10 cilindros en V; 5.2 litros de desplazamiento; DOHC; 40 válvulas; con inyección directa de combustible. Potencia: 525 CV @ 8,000 rpm / Torque: 391 libras-pie @ 6,500 rpm.

Tracción: Integral.

Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), con modo secuencial (R-Tronic).

Suspensión: Independiente en ambos ejes, de paralelogramo deformable, con resortes helicoidales y barra estabilizadora adelante y atrás.

Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y distribución electrónica de la fuerza del frenado (EBD).

Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.

Dimensiones y capacidades:

Largo / Ancho / Alto (mm)
4,431 / 1,904 / 1,252

Distancia entre ejes: 2,650 mm

Peso: 1,625 kilogramos.

Tanque- 90 litros.

Compartimento delantero- 90 litros.

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:

Aceleración: 0 a 100 km/h: 4.9 segundos

Frenado: 100 km/h a 0: 40 metros

Cuarto de milla: 13.1 segundos a 177 km/h

Velocidad máxima gobernada: 250 km/h

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