Suplementos | El Maestro nunca pidió algo que el Padre le negara Obteniendo respuesta de parte de Dios Parecería que si pedimos a Dios, siempre obtendremos lo que pedimos; pero no siempre es así Por: EL INFORMADOR 24 de julio de 2010 - 11:01 hs Jesús animó a sus discípulos para que pidieran, con la confianza de que recibirían de parte de Dios. Sus palabras textuales fueron “pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra, y al que llama se le abre. A primera vista, esto parecería una garantía absoluta de que si pedimos a Dios, siempre obtendremos lo que pedimos; pero la experiencia nos dice que no siempre es así. Muchos de nosotros algunas veces hemos dicho: “Dios, cómo quisiera que...”, pero el resultado final no es lo que esperábamos. ¿Hay alguna condición para que Dios nos conceda lo que pedimos? ¿Es necesario darle algo a cambio, o hacer alguna clase de mérito? ¿Bajo qué fundamento Dios se compromete a darnos lo que pidamos? La lectura del evangelio de Lucas 11, 1-13 nos presenta el contexto en el cual Jesús dijo las palabras antes mencionadas: se encontraba orando, y sus discípulos le pidieron que les enseñara a orar. Ellos ya se habían dado cuenta de dos cosas: la primera era que su Maestro no oraba como el resto de los rabinos de su tiempo, ni como los fariseos, quienes parecían ser los expertos en la oración; la segunda cosa que notaron, era que Dios siempre contestaba a las oraciones de Jesús. El Maestro nunca pidió algo que el Padre le negara, ya fuera para sanar a un enfermo, o para hacer cualquier otro tipo de milagro; por tanto, era muy atractivo aprender su secreto que hacía que la oración siempre funcionara. El secreto lo vamos descubriendo, cuando analizamos el modelo de oración que Jesús enseñó a sus discípulos; a través de este modelo de oración, nos vamos dando cuenta de las cosas que son importantes para Dios, y que no necesariamente son las cosas que a nosotros nos parecen importantes. “Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino...”. La primera intención de cualquier oración que hagamos, debe ser que Dios sea glorificado, que reciba el honor y la alabanza que sólo corresponden a Él. Si algunas de nuestras peticiones no van a traer gloria a Dios, entonces no podemos esperar que Dios responda a ellas; algunas veces le habremos pedido a Dios que haga cosas que harían que otros sufrieran o fueran afectados, y en ese caso no tendremos una respuesta favorable de parte de Dios. “... danos cada día nuestro pan cotidiano...”. Nuestrs oraciones por las necesidades que tenemos son algo lícito, pero de acuerdo al modelo de oración de Jesús, también debemos desear seguir dependiendo de Dios. Si el Padrenuestro dijera “danos cada semana el pan semanal”, entonces oraríamos cada semana, o cada mes; sin embargo, el deseo de Dios es que lo busquemos en oración todos los días, y no sólo por la necesidad material que pudiéramos tener, sino por el gozo de estar con Él. “...perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden...”. Aunque es lícito pensar primero en nuestras necesidades físicas, también tenemos profundas necesidades emocionales que deben ser atendidas, tales como liberarnos de la culpa o resolver nuestros conflictos con los demás. Si pedimos a Dios que nos perdone o que nos ayude a resolver los problemas que tenemos con otros, tenemos la certeza de que Él nos escuchará. “...y no nos dejes caer en la tentación”. Además de nuestras necesidades materiales y emocionales, debemos pedir por nuestra salud espiritual, la cual incluye nuestra protección del diablo y de sus demonios. Cualquier persona que pida a Dios que le guarde de la tentación, debe saber que está pidiendo algo justo y de acuerdo a la voluntad de Dios, y que tiene la garantía de que Dios le responderá. Ángel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones