Domingo, 12 de Octubre 2025

Navidad es Cristo

La prolongación de las fiestas cristianas durante ocho días está influenciada, por el simbolismo del número ocho como representante de la perfección final

Por: EL INFORMADOR

     La fiesta de la Navidad, litúrgicamente hablando, se extiende por ocho días --a los que se les denomina “Octava de Navidad”--, de tal suerte que hoy, domingo 27 de diciembre, aún la estamos celebrando. Cabe señalar que los que verdaderamente amamos a Jesucristo, y con Él a todos los que Él ama, deberíamos celebrarla todos los días del año.

     Así pues, se entiende por octava, la prolongación de una fiesta durante ocho días consecutivos. Algunas de las más importantes festividades judías conocían ya semejantes prolongaciones festivas: la Pascua, que se celebraba el 14 del mes primero, seguida de la fiesta de los Ázimos, que duraba siete días (Lev 23,5-8), y la fiesta de los Tabernáculos, celebrada el 15 del séptimo mes, durante siete días, seguidos de un octavo día festivo con reunión cultual (Lev 23,34-36).

      La prolongación de las fiestas cristianas durante ocho días está influenciada, además, por el simbolismo del número ocho como representante de la perfección final. En autores cristianos aparece a veces el número ocho como símbolo de la perfección total y de la salvación escatológica.

     A través de la historia de la Iglesia, se fueron incrementando este tipo de celebraciones, que se hacían para conmemorar distintos acontecimientos importantes para ella. Por ejemplo, las octavas de Epifanía y de Pascua; poco después las de Pentecostés y de Navidad, y por algún tiempo las dedicadas a celebrar el natalicio de un mártir de la Iglesia.

     Esta proliferación de “octavas” dominará toda la Edad Media. Hasta el 23 marzo 1955 había veinte octavas. Después, la liturgia romana ha conservado sólo la celebración de las de Navidad y Pascua.

     Pues en estos días queda aun el sabor amargo de cómo año tras años esta celebración pierde más su esencia; se trata, intencionalmente o no, de cambiar su sentido, desde la influencia de culturas no cristianas, hasta el desmedido comercialismo y consumismo, que se promueve aprovechando y manipulando el sentimentalismo de las personas.

     Es por ello que para concluir mi serie de reflexiones tituladas “Navidad es Cristo”, me atreví a escribir los siguientes versos que espero sean de su agrado y les digan algo.

NAVIDAD ES CRISTO
Empecinados están muchos en desvirtuar
la Navidad, es por ello que yo insisto
en que su actitud deberían de cambiar,
y reconocer que la Navidad es Cristo.

Son tantos los que por intereses mezquinos,
y  hasta hoy nunca antes se había visto,
pretenden trastocar los planes divinos
soslayando que la Navidad es Cristo.

¡Oh, cuánta necedad y cuánta insensatez!

A las que en mi rechazo yo persisto,
pues eso es vivir en la inmediatez.
Esta es mi esperanza, por la que existo:
alcanzar, feliz, en la fe la madurez,
creyendo sin dudar: la Navidad es Cristo.

¡FELICIDADES A TODOS NUESTROS LECTORES!

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo.com.mx

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones