Sábado, 01 de Noviembre 2025
Suplementos | Estoy por responder que nada importa, pero no has escrito ninguna carta, así que me quedo con mis pensamientos para mí

Narrativa

Apuntes de un oficinista

Por: EL INFORMADOR

Estoy por responder que nada importa, pero no has escrito ninguna carta, así que me quedo con mis pensamientos para mí, con esta incontestable ansia de morderte como si fueras una fruta, ¿de ahí, dicen, viene el pecado? Yo me entretengo en tumbas, no disimulo mi afición necrológica. ¿Acaso no es verdad que todos tenemos derecho al delirio?

Claro que sí, lo afirmo yo que me muero por inventar ríos de sangre donde eches a volar tus palomas de papel blanco. De esto se forman mis días: de la gana inmensa de abrazarte, de romper juntos un huevo para el desayuno, de compartir toronjas y lecturas.

El mundo se rebana y repercute en astillas de madera clara, eso veo desde el borde de mis lentes. Y es simple y voraz lo que me pasa, es tu ausencia y es mi sueño, donde me enseñas a pintar una casa con un color que no sea rojo, a desplumar gallinas antes de hervirlas, a buscar espejos para que las tarántulas contemplen sus peludas patas, a memorizar los poemas de la infancia, a romperme en cuatro o cinco porque los días no son de 79 horas, ni yo un bloque de cemento ensimismado.

Es todo tan simple, por ejemplo, llamarme de otro modo, reblandecer arcaicos pensamientos y amueblar mis obsesiones para que luzca tu retrato junto a rosas frescas y flores de nombre extraño en estancias amplias y desiertas como páramos, sin más luz que la de tus ojos.

Es sencillo, ya lo sé, todo se dará como yo quiero si me levanto de madrugada, si vivo en otro país y hablo otro idioma, si decido que no te conozco.

Serás entonces en esa vida el recuerdo de un sueño.
Sí, es muy fácil, sólo hay que hacerlo: ser otro.

Tapatío

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