Suplementos | Creativo, novedoso, inteligente, frugal, rápido y deportivo Nada será igual a partir de ahora Creativo, novedoso, inteligente, frugal, rápido y deportivo. Hoy, ya es posible encontrar todo junto en un solo auto Por: EL INFORMADOR 7 de junio de 2014 - 05:03 hs Moderno. Cada detalle y en cada rincón del i8, las líneas son espectaculares. / LOS ÁNGELES, ESTADOS UNIDOS (07/JUN/2014).- El auto, como lo conocemos todos, acaba de cambiar. Tres motores; dos cajas de cambio; tracción trasera, delantera o integral. Motor de tres cilindros que suena como V8 y acelera mejor que muchos con ocho cilindros. Este es el BMW i8, el más reciente parte aguas en la industria. Basta con mirarlo para entender que no es igual a lo que hemos visto hasta ahora. Parece uno de estos autos diseñados para una película que pretende ubicarse en el año 2055. El frente ostenta el doble riñón de BMW como parrilla, pero no es abierta como en los que usan solo gasolina, tampoco cerrada como en los eléctricos. Tiene ranuras arriba y abajo para enfriar los radiadores. La toma inferior de aire tiene persianas que abren o cierran para mejorar la ventilación o la aerodinámica. La fascia delantera tiene también dos tomas laterales de aire, que mandan éste sobre las ruedas delanteras para evitar turbulencias. En los costados la carrocería hace lo opuesto y entre la parte superior de las salpicaderas traseras y la inferior del techo hay un hueco que sirve de alerón, ayudando a mantenerlo en contacto con el piso cuando viaje cerca de su límite, a 250 km/h. Abra las puertas y verá que son también distintas. Ni son de tijera ni de alas de gaviota, sino algo intermedio, que se levanta con gracia para lograr la casi imposible tarea de dejarlo aún más atractivo. Entrar no es simple. Tampoco lo es salir de él. Pero hágalo una vez y verá que se transforma en el centro de las atenciones incluso en Beverly Hills, acostumbrada a un desfile eterno de Rolls Royce, Bentley, Ferrari y otros exóticos. La adicción al i8 que en este momento se genera, debemos advertir, sólo aumenta después de manejarlo. SU LADO CONSERVADOR El interior es la parte más conservadora del auto, sin llegar a ser aburrida. Es más bien muy similar a toda la gama alta de BMW. Impecablemente construida y diseñada, tiene sin embargo un par de plásticos que no nos parecen en línea con el auto. Pero esto, reconocemos, es ser demasiado exigentes. Tal vez incluso sea un truco de nuestra mente que insiste en buscar una imperfección en algo tan abrumadoramente bueno. Los asientos delanteros son cómodos, dentro de la comodidad que se espera de un deportivo, es decir, una relativa rigidez y mucho soporte lateral. Atrás hay dos asientos también, de estos que nadie aguanta viajar más que 10 minutos en ellos, sacrificando el confort incluso de los que van adelante. Existen sólo porque ahí estaba el espacio y había que hacer algo con ello. Pero también porque en Estados Unidos, que será uno de sus principales mercados, un auto con cuatro plazas, aunque sean teóricas, paga menos impuestos que uno de sólo dos. Atrás hay una cajuela muy chica, en la que cabrá con trabajos una maleta mediana, de esas que caben dentro del avión. Pese a que la puerta trasera se abre con todo y cristal, no hay acceso al interior porque uno de sus motores, el de gasolina, está justo ahí, apenas adelante del eje trasero, para que el i8 sea definido como un auto de motor central. Presione un botón en la consola central para llamarlo a la vida, lo que no significa prender el motor de una manera tradicional, porque lo que se hace en ese momento es activar a los dos motores eléctricos delanteros. Estos toman energía de las baterías que están ubicadas en la parte inferior central del i8, donde en otros autos iría el túnel de la transmisión. Para cargarlas, se puede hacer lo más aconsejable, enchufar el auto a una toma de corriente, o simplemente dejar que el motor de gasolina lo cargue, lo que baja mucho el consumo de combustible que según BMW puede llegar hasta 40 km/litro. Si comenzamos a andar en el modo de manejo eléctrico, podremos acelerar hasta a 120 km/h, lo que obviamente disminuirá la autonomía en este modo que es de máximo 35 kilómetros. Estos motores tienen una caja de dos velocidades y cuando es conducido de esta manera, el i8 es un auto de tracción delantera. Ponga el modo de conducción en “sport” y todo comienza a cambiar de manera radical. Sí se percibe cuando el motor de gasolina entra en acción, pero no es molesto. Y cuando se quiere que el coche demuestre su vocación de deportivo, muchas de nuestras creencias anteriores cambiarán. Porque no es fácil digerir que una máquina tan chica, de apenas tres cilindros y 1.5 litros (sí, el mismo que usa el nuevo MINI Cooper), sea capaz de hacer lo que hace. Primero, porque el coche llega a los 100 km/h en 4.4 segundos, según BMW. Pero algunos periodistas durante la presentación mundial del auto, en California, lograron hacer lo mismo en sólo 4.2 segundos. El hecho es que nuestros ojos estarán muy abiertos, las pupilas dilatadas, la respiración acelerada y será necesario levantar nuestro mentón con la mano. ¿Es todo? No. Porque en ese momento también vamos a querer apagar el magnífico estéreo y escuchar un sonido que cualquiera que no conozca el i8 jurará que viene de un V8. Y de un V8 grande. No sé cómo le hacen, pero no se escucha bien sólo dentro del auto, como en el Fiesta ST, se oye bien desde cualquier lugar, lo que aumenta la capacidad de llamar la atención de este delicioso juguete. En el modo “sport”, el auto tiene tracción trasera. Cuando se usa en conjunto toda su potencia, que llega a 362 HP (en la medición oficial mexicana), las cuatro ruedas reciben poder. Todo, claro, es controlado por los sistemas tradicionales de seguridad y control de estabilidad y de tracción, llamado DSC en el caso de BMW. EL MILAGRO DE LA TECNOLOGÍA Parte del “milagro” viene de la construcción del i8. Su carrocería está hecha de plástico con fibra de carbono. El chasis está fabricado en aluminio. El conjunto es rígido, sólido, estable como el que más. Conducirlo por la ciudad fue transformarse instantáneamente en una de las estrellas de Hollywood. Hacerlo en carreteras de curvas fue como andar en el Go Kart de los fines de semana. La potencia del i8 parece estar ahí siempre, para cualquier circunstancia. Y la mayoría viene de un motor de sólo tres cilindros, que gracias a un turbo sencillo pero grande, tiene la misma fuerza de un 330 de generación anterior, es decir, 232 HP que llegan a las ruedas traseras gracias a una caja de cambios de seis velocidades. ¿Por qué no la de ocho? Porque las pruebas mostraron que no era necesaria y sólo aumentaba el peso y la complejidad. Pasa lo mismo con el turbo, que no necesita usar el sistema de doble entrada de otros modelos para disminuir la espera para que entre en acción, porque el torque inmediato de los motores eléctricos lo compensan. El i8 es inteligente, bien pensado, bien construido. En Estados Unidos se comenzará a entregar en septiembre a los que ya lo compraron ahora por 135 mil dólares. En México llegará a finales de este año con un precio de dos millones 299 mil pesos. Es tan lógico y eficiente el i8, que lo que nos va a sorprender a partir de ahora será que se pongan en el mercado autos distintos a él. Este BMW muestra que no se necesita usar un V8 para tener un desempeño de deportivo, ni consumir la misma cantidad de gasolina. Vaya, ni siquiera para escuchar un V8 es necesario poner a ocho cilindros bajo el cofre. Ya no. Los frenos, por ejemplo, no necesitan tener discos inmensos ni usar compuestos caros como cerámica, gracias a la capacidad regenerativa de los frenos del motor eléctrico. Por si fuera poco, BMW estima que la duración de las balatas será tres veces mayor que la de un auto convencional. La realidad, de nuevo, ha superado la ficción. Lo mejor de todo es que lo hizo de una manera que gracias a su diseño, nos invade de emoción. Ver el i8 es enamorarse. Conducirlo es como hacer el amor con el fruto de nuestra pasión, sólo para descubrir que nunca lo habíamos hecho de forma tan placentera antes. El ardor y creatividad de los diseñadores se unió de tal manera al talento y a emociones idénticas de parte de los ingenieros como muy pocas veces ha ocurrido en la historia del automóvil. El i8 es algo distinto. Es el hijo de una unión magnífica, casi diríamos bendecida. El auto, amigos, acaba de ser inventado de nuevo. Qué bueno. Sergio Oliveira/Los Ángeles, California RADIOGRAFÍA MOTORES De paralelogramo deformable en ambos ejes. SUSPENSIONES Dos eléctricos, de 130 HP @ 4,800 y torque de 250 Newtons-metro disponibles de inmediato. Uno de gasolina, de 3 cilindros, 1.5 litros, turbo, con 232 HP @ 5,800 rpm y torque de 320 Newtons-Metro @ 3,700 rpm. TRANSMISIÓN Automática de seis velocidades con modo manual para el motor de gasolina y de dos velocidades para el motor eléctrico. FRENOS De discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS, EBD y BA. 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