Suplementos | Sergio Oliveira Motor de arranque Entre la realidad y la percepción colectiva Por: EL INFORMADOR 13 de febrero de 2009 - 16:54 hs Entre la realidad y la percepción colectiva La noticia de la semana la dio el multimillonario mexicano Carlos Slim, quien el pasado lunes dijo que la “crisis” financiera por la que pasamos es la peor en 80 años, que empresas de todos los tamaños van a cerrar y que mucha gente va a perder sus trabajos. Por supuesto que las reacciones no tardaron. El Gobierno se mostró en contra, tajando de “catastrofista” al empresario. Otros, declararon que Slim no dijo más que la verdad y que ésta no debe ser escondida de la gente. Lo más curioso del asunto, es que ambas posturas son correctas. Cuando un hombre de la importancia e imagen de Carlos Slim, hace pública una opinión—dígase de paso, algo muy raro en él— México se detiene para escuchar. Él, por supuesto, lo sabe. Todos sabemos también que la crisis que vivimos se originó en los bancos estadounidenses, que prestaron dinero a quienes no podían pagar y, por eso, quebraron. Pero también sabemos todos que el resto de los problemas financieros que atravesamos, se deben en mayor medida a la desconfianza generalizada—y global— de que las cosas estarán mal en los próximos meses, o años, según los más pesimistas. Carlos Slim, resulta más que obvio, también lo sabe. ¿Qué gana, entonces, Slim, al difundir el pánico, al aumentar la incertidumbre colectiva nacional? Piensa mal y acertarás, dicen algunos. Como el mayor problema de estos días, en todo el planeta, es liquidez, es decir, dinero vivo y fresco, obviamente el que lo tenga en sus manos lo tiene mucho más valorizado. Quien tiene dinero, en momentos como éste, puede hacerse de bienes que en circunstancias normales costarían mucho más. Y en todo el planeta Tierra sólo existe un hombre que tiene más dinero que Carlos Slim, el estadounidense Warren Buffet. Así, no es necesario ser un genio para darse cuenta de que él, como pocos, ganará mucho con la llamada “crisis”. Mientras más empresas quiebren, más posibilidades tendrá él de hacerse de ellas y ganar toneladas de dinero en el futuro, cuando los negocios vuelven a crecer. De hecho, fue en 1995 que este empresario saltó a la fama mundial y multiplicó su fortuna. ¿Coincidencia? Puede ser. Pero mi pensamiento muy particular es que Slim no estaba pensando precisamente en el pueblo mexicano cuando hizo sus declaraciones. Claro, como no puedo entrar en el pensamiento de nadie, sólo puedo especular y esto estoy haciendo. Lo que sí me queda muy claro es que las declaraciones de Slim, hechas con intenciones buenas o malas, hicieron daño al país, que hoy se siente más inseguro de lo que se sentía el lunes pasado. Y esto resultará en menor consumo y, en consecuencia, menor producción y mayor desempleo. Es que la percepción es algo muy fuerte. Tan fuerte, que en este mundo del periodismo automotor, a cada mes recibimos varios boletines oficiales, hablando de las ventas de la industria en general y de muchas marcas, en particular. Dije recibimos, pero estaría mejor decir: recibíamos. Porque ahora que las noticias son malas, es cada vez más raro escuchar las palabras de la industria. Vaya, ni siquiera la AMIA, la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, difundió los números de enero, probablemente con la intención de hacer exactamente lo opuesto que hizo Slim, es decir, no difundir el pánico. Porque cuando vemos que las ventas de autos nuevos cayeron 28 por ciento, es difícil imaginar que la previsión de AMIA para este año, de una caída de 15%, sea correcta. Algunas marcas, con el intento de disfrazar los números, adoptan la estrategia de llamar la atención para algún detalle positivo en su rendimiento, como el liderazgo en un determinado segmento. El hecho es que la enorme mayoría tuvo ventas desastrosas. GM cayó 36.1 por ciento, pero mantuvo el primer lugar, debido a la caída de Nissan, que fue de 37.4 %. Volkswagen asumió el tercer puesto al caer menos que sus rivales directos. VW cayó 8.5%, mientras Ford, que ocupó la tercera posición en 2008, cayó 26.8% y Chrysler vio sus ventas abajo por 36%. Toyota cayó 13.9% y Honda tuvo sus números abajo en 23.6%. Mazda, que está en el octavo puesto en listado de ventas en el país, aumentó 4% sus ventas. Suzuki y Subaru también crecieron, pero aún venden muy poco en su conjunto para que sea relevante su crecimiento, principalmente en el caso de la última. No me parece realmente importante la posición que ocupa una marca en las ventas, para determinar qué coche compro o dejo de comprar. Yo no compraría, digamos, un Chevy sólo porque esté hecho “por el líder”, ni dejaría de hacerme de un Tsuru porque es fabricado por el “segundo lugar”. Pero las marcas le dan gran importancia a esto. Así, el juego de esconder o disfrazar sus resultados de enero, puede convencer a los incautos, pero el buen observador sabrá que los números fueron para abajo incluso cuando AMIA no envíe un boletín. Al final, los números están publicados en su página de Internet. En este sentido, aplaudo la honestidad y transparencia que mostró Honda al difundir, con todas sus letras (y números), sus resultados de enero, por más negativos que hayan sido. Por cierto, su división de lujo, Acura, subió 3.5 %. Y la marca no se escondió detrás de estos números en un intento por desviar los ojos del consumidor de la realidad. La honestidad me parece siempre bienvenida, venga de Slim, de un fabricante de autos o de la autoridad. Lo que no se vale, en mi opinión, es usar esa supuesta realidad con intereses menores que los de una nación. Temas Autos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones