Suplementos | La forma material y perceptual Mirar distinto Primera parte Por: EL INFORMADOR 27 de octubre de 2008 - 21:31 hs Hablar de forma como concepto, resulta altamente complicado si tomamos en cuenta que la palabra nos conduce a diversos significados. El término puede referirse a lo estrictamente material y palpable, o bien, a la configuración abarcando la estructura y no a lo directamente observable por los sentidos; esto sin tomar en cuenta las funciones de la forma en acepciones más abstractas. Cuando vemos un objeto, es nuestro ojo el que viaja hacia él y aun a la distancia podemos -con un dedo invisible – recorrer el espacio que nos rodea; tocamos las cosas, las atrapamos, seguimos sus límites, texturas y superficies. La percepción de la forma es una ocupación eminentemente activa, pero tendríamos que preguntar: ¿qué es lo que la vista aprehende? Ya que la percepción visual no suele operar como una cámara fotográfica sino que funciona más bien apresando rasgos sobresalientes de los objetos: la curva del cuello de un cisne, la rectitud de un puro, la redondez de una pelota. Con muy pocas líneas y puntos, los humanos registramos una “cara” y con más rasgos sobresalientes, somos capaces de reconocer la identidad de un objeto completo. Lo que no significa que los detalles pasen inadvertidos al sentido de la vista sino al contrario, si alguien tiene capacidad de observar detalles y cambios en un rostro, por ejemplo, es un niño. Lo que debemos considerar, es que cuando un conglomerado de piezas carece de integridad, los detalles se pierden y el conjunto también se vuelve difícil de identificar. Para el ser humano, es más fácil contemplar una forma simple como la de un cuadrado, que perderse en la naturaleza “caótica” donde lo que percibe es una masa de árboles y follaje. Ahí, la inteligencia visual seleccionará quizá los troncos, las piedras, texturas, el verdor en su totalidad, algunas formas redondas de copas de los árboles y líneas divisorias como el paso de un río. El ojo no tiene de dónde asirse y el hombre intenta siempre encontrar algo que lo contenga; por ello mismo, suele experimentar angustia ante elementos dispersos en un espacio. La forma material de un objeto se determina por sus límites, como el borde rectangular de una hoja de papel; en cambio, la forma perceptual puede cambiar cuando se cambia su orientación o entorno. Lo perceptual es el resultado de un juego entre el objeto, la luz y el sistema nervioso del observador. Así, una lancha puede parecer muy distinta según sea vista de frente o de costado, no digamos el cuerpo humano o de un animal. Las formas que cada uno percibimos están basadas generalmente en la experiencia personal y en la memoria que cada uno conservemos de los objetos, y aquí el factor afectivo tiene gran influencia para retener tal o cual imagen. El artista que hace una imagen, de algo que ha experimentado, es libre de incluir una proporción mayor o menor a la forma original y elegirá la que mejor convenga a su gusto y a la composición o intención emocional de la obra creativa. Gombrich dice que cuanta mayor importancia biológica tenga para nosotros un objeto, más en sintonía estaremos y más tolerantes serán nuestros criterios de correspondencia formal. El sentido de la vista tiende a captar las formas en un esquema global y le es “más fácil” (según algunos estudiosos) registrar la simplicidad. Un ejemplo clásico sería el poner cuatro puntos en un espacio manteniendo la misma distancia entre sí (dos arriba y dos abajo). El observador verá más fácilmente un cuadrado que un rombo y le será aún más difícil imaginar un rostro que toque cada punto; por lo que se concluye que es más fácil identificar líneas rectas, verticales, horizontales, que un triángulo. La definición estructural de simplicidad entonces, irá ligada a los rasgos estructurales de una forma; ésta que a pesar de ser intervenida por elementos variados conservará su estructura básica. Un círculo puede estar vacío o inundado por diversos radios, lo que no hará que pierda su estructura; sin embargo, entre más depurada se encuentre una forma, será más fácil su retención en la memoria. Tal vez por ello, en el trabajo plástico así como en las formas poéticas, se habla de “limpiar” imágenes. Es de tomarse en cuenta que para los artistas existe una simplicidad relativa que es utilizada en el concepto de un cuadro adulto. Los grandes artistas han creado obras altamente complejas en sus formas aunque parezcan “sencillas” y es entendible si tomamos en cuenta que el ser humano tiende a crear imágenes que reflejen la complejidad de su mente creadora. La simplicidad relativa, implica orden y parsimonia, no importando el nivel de complejidad; entendiendo la parsimonia como el que el artista no debe ir más allá de lo que le es preciso para lograr sus propósitos. Decir demasiado en una obra, puede ser tan malo como apoyarse completamente en la simplicidad. Ahí, uno de los grandes problemas a los que debe enfrentarse quien pretende hacer una obra digna de trascender y comunicar. Se ha visto y reconocido que las grandes obras maestras del arte son sencillas pero también altamente complejas en su concepción y desarrollo. De Rubens, dice el crítico Kurt Badt que este artista es uno de los más sencillos de la historia del arte de todos los tiempos explicando: “Es verdad que para apreciar su sencillez, hay que ser capaz de entender el orden que ejerce su dominio sobre un mundo inmenso de fuerzas activas”. Si nos detenemos en esta frase podríamos decir que la “ordenación artística sería la ordenación sabia de los medios, basada en la comprensión de lo esencial, a la cual lo demás queda supeditado”. Badt cita también a Ticiano, a Durero y a sus contemporáneos. Y de Rembrandt, se sabe que llegado a un cierto punto de su evolución, renunció al azul porque no encajaba con los acordes del verde oliva, el rojo y el ocre y los pardos dorados de sus cuadros. En la obra de arte madura se dice que, todas las cosas parecen asemejarse unas con las otras, en busca de un todo unificador. Toda pintura y escultura es portadora de un significado. Ya sea figurativa o “abstracta” y es la afirmación acerca de nuestra propia naturaleza. Las discrepancias entre forma y significado serán las que interfieran con la idea de simplicidad. Habrá que encontrar, entonces, las imágenes adecuadas para expresar en congruencia con nosotros mismos lo que queremos y no irnos con la idea popular de creer que las palabras cortas, empleadas en frases cortas, constituyen afirmaciones simples. Las formas son tantas como los seres humanos que existimos y cada uno encontrará la que mejor le venga. por: toni Guerra Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones