Sábado, 01 de Noviembre 2025
Suplementos | Nos olvidamos totalmente de la dimensión espiritual

Los valores del Reino

Es fácil darse cuenta de la gran cantidad de dinero que la mayoría de la gente gasta en atender su salud y bienestar físicos

Por: EL INFORMADOR

Inmersos en un mundo y un estilo de vida en el que predomina lo material, lo sensible, solemos concentrar nuestra atención e interés, ante todo, en la dimensión física de nuestra persona; después, aunque en menor medida, en la mental, y con mucha facilidad nos olvidamos totalmente de la dimensión espiritual, cuando en realidad, si deseamos vivir con plenitud, hemos de procurar darle atención, para tener una vida armónica entre las tres dimensiones de nuestra persona.

Es fácil darse cuenta, por ejemplo, de la gran cantidad de dinero que la mayoría de la gente gasta o “invierte”, como algunos dicen, en atender su salud y bienestar físicos: tratamientos de todo tipo para “mantenerse en forma”  y preservar las buenas condiciones de salud física; tratamientos de belleza de todos sabores y colores; programas de fisicoculturismo; consultas y tratamientos médicos, así como cirugías “cuando son necesarias”. Otros, menos por cierto, los gastan en consultas y terapias psicológicas o psiquiátricas. Sin embargo, son muy pocos los que se preocupan por atender y cuidar su vida espiritual, a pesar de que, por cierto, en términos económicos, resulta muy barato.

Por otro lado, en la mayoría de las universidades e instituciones educativas, ponen un gran énfasis en el área intelectual, esforzándose en preparar a los estudiantes lo mejor posible en los aspectos científico y tecnológico, en orden a llevarlos a la excelencia y capacitarlos para que, como profesionistas, logren el éxito en lo económico, en el prestigio y fama, en el poder, etc., subestimando y dejando de lado una educación integral, la cual incluye la enseñanza de los valores fundamentales humanos y del espíritu. Ello ha traído como consecuencia, generaciones de profesionistas, tal vez muy bien preparados académica, científica y técnicamente, pero con una ausencia dramática de humanismo y de principios, los cuales los llevarían a realizar su trabajo, a ejercer su profesión como un auténtico servicio a los demás.

Jesús nos manda a los que creemos en Él y le creemos: “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Y en el Evangelio de este domingo, nos recuerda, con unas parábolas, lo que significa y representa este Reino, y, entre otras cosas, se trata de la vida del Espíritu y en el Espíritu, que debemos cuidar y engrandecer con humildad, sencillez y confianza en Dios. Busquemos, pues, si deseamos  en verdad seguir a Jesucristo --es decir, ser auténticos cristianos--, ese Reino, que es un Reino de paz, de Justicia, de verdad, de amor y de vida plena en el mismo Jesucristo, por su Espíritu.

Francisco Javier Cruz Luna

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