Sábado, 01 de Noviembre 2025
Suplementos | “Navidad es Cristo, por lo tanto el verdadero sentido de la Navidad es Cristo”

¿Lo conocemos?

“Navidad es Cristo, por lo tanto el verdadero sentido de la Navidad es Cristo”

Por: EL INFORMADOR

Nuestro pueblo mexicano tiene fama de ser uno de los más festivos y expresivos en sus celebraciones, sean éstas de carácter histórico, civil o religioso.

Tradicionalmente las fiestas navideñas solían celebrarse con un gran tono festivo, sí; pero hasta hace algunos años, era común que en la mayoría de los ambientes prevaleciera el verdadero espíritu de la Navidad. Ahora --lo decimos con tristeza e inquietud-- es poco lo que prevalece de ese espíritu auténtico, pues en muchos hogares lo han suplido por el “espíritu” que nos marca el consumismo, reduciéndolo a la obtención de bienes materiales o el paganismo, llamándolo “fiestas de invierno”, o de otras maneras que desvirtúan el hecho verdadero.

Si me pidieran definir ese espíritu verdadero, lo haría de una manera muy sencilla, pero a la vez muy profunda y trascendente: “Navidad es Cristo, por lo tanto el verdadero sentido de la Navidad es Cristo”.

Cristo no es un recuerdo histórico: Jesús está vivo y presente entre los que lo conocen, creen en Él y lo aceptan; y, aunque de una manera diferente, también entre los que no le creen  ni lo aceptan, ya que igualmente por ellos fue que murió y resucitó, y los ama con el mismo amor que a los demás; pero, ante todo, respeta su libertad.

Nos estamos preparando en este tiempo de Adviento, para una gran celebración, en la que se hará presente, como origen y motivo de ella, precisamente Jesús resucitado, y por lo tanto ha de resultar para todos una celebración trascendente. Que no quede en un simple recuerdo, ni en un simple hecho histórico, sino que --por el encuentro personal que se habrá de tener con Él-- deberá operarse un cambio y una transformación en nuestra forma de sentir, creer, vivir, etc.

Sin embargo, en muchos corazones, hogares, comunidades, como ya lo insinuábamos, no sucede así. La causa principal de ello es que en éstos no conocen realmente a Jesucristo. Para celebrarlo con autenticidad, primero hay que conocerlo, experimentar en carne propia que está vivo, y desde entonces amarlo con todo nuestro ser. Ciertamente, para conocerlo a cabalidad hace falta toda una vida y aún más; sin embargo podemos ir descubriéndolo día a día, para ir enamorándonos de Él, también día a día.

Jesucristo es Dios, y también es Hombre verdadero como nosotros. Él es el que todo lo sabe y puede. Él, que era Dios por ser hijo de Dios, resulta que también tuvo hambre, sed y sueño, y sabía perfectamente lo que quería y a qué había sido enviado por el Padre. Él no había venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por los demás; vino a salvar a los hombres; vino a anunciar la Buena Nueva de la entrada de Dios en la vida humana y en la historia de la humanidad; a dar testimonio de la verdad.

Su corazón es profundamente humano, noble y joven. Pasó haciendo el bien a manos llenas. ¡Qué corazón tan grande el de Cristo! ¡Qué personalidad tan fascinante, hecha de firmeza y de bondad, de entrega absoluta, hasta de la vida, en una pasión dolorosísima! Él lo dijo, y lo puso en práctica: “No hay mayor amor que dar la vida por aquel a quien se ama”.

Por esto y por mucho más lo han seguido tantos y tan grandes santos, que son los auténticos modelos para la humanidad. Si nosotros le conociéramos mejor, le amaríamos más y le seguiríamos incondicionalmente, porque su amistad merece sacrificarlo todo.

Sin embargo, insistimos, Jesucristo, para muchos --incluso de los que se dicen cristianos o católicos--, es “el desconocido”.

Así lo gritaba su precursor, Juan el Bautista, como nos recuerda el Evangelio de este domingo: “¡En medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen!”.

Aprovechemos este tiempo. Y no nos referimos solamente al tiempo “Cronos” medido en horas, días, etc., sino primordialmente al tiempo que se conoce como “Kairós”; es decir, un tiempo de gracia, de oportunidad que el Señor nos dá. Aprovechémoslo preprándonos de corazón al encuentro con Él, y preparándonos conociendo más y más a Jesucristo: conozcámoslo en la Eucaristía, en su Palabra, en la oración, en los hermanos, en los acontecimientos de la vida, en los signos de los tiempos, etc.

Recuerda, amable lector, que hoy es el concierto “Navidar”, con Martín Valverde, a las 8:00 p.m., en el Teatro Degollado. Acompáñanos y vive una hermosa experiencia, que te ayudará a conocer más a ese maravilloso Salvador, Dios y Hombre verdadero, a través del canto y el mensaje de este gran compositor e intérprete católico.

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo.com.mx       

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