Suplementos | La Palabra de Dios puede trasmitirse a los demás desde cada uno de nosotros, desde nuestra voz y nuestra conversación Las cosas que nos rodean: La voz y las palabras Hoy es un día especial, en el cual evocamos la persona de Cristo Jesús nuestro Señor invitando a todos a hacerse portavoces y repetidores de su mensaje Por: EL INFORMADOR 18 de octubre de 2008 - 07:56 hs Hoy es un día especial, en el cual evocamos la persona de Cristo Jesús nuestro Señor invitando a todos a hacerse portavoces y repetidores de su mensaje. El quiere que todos y cada uno vayamos por el mundo anunciando su Evangelio, para que nadie se quede sin oír la Palabra divina que le dice al corazón: “Dios te ama, te quiere feliz y salvo”. Desde esta perspectiva podemos contemplar al apóstol san Pablo, que tras ser rescatado por el Señor Jesús cuando era Saulo de Tarso, dedicó el resto de su vida a recorrer todos los caminos y ciudades a predicar el nombre y la Palabra de Jesús, porque El sabía bien que el que escuchara esas palabras y las llevara a la vida, encontraría la felicidad ya desde esta tierra. Por eso hoy es bueno poner atención y escuchar nuestras propias palabras, y cuando oigamos resonar en el ambiente nuestra propia voz, reflexionemos un poco en qué mensaje estamos trasmitiendo. Todo cuanto es bueno, noble y santo es directa o indirectamente mensaje de divino… pero si nuestra conversación está plagada de palabras hirientes, groseras o desconsideradas hacia los que nos rodean, no habrá condiciones para que el mensaje de amor y de vida que el Señor Jesús nos trajo de parte de nuestro Padre Dios, pueda enraizar y dar frutos capaces de transformar nuestro mundo en algo nuevo, mejor, más hermoso y más digno. La Palabra de Dios puede trasmitirse a los demás desde cada uno de nosotros, desde nuestra voz y nuestra conversación, desde las palabras que decimos y las que a veces callamos, porque eso es precisamente lo que Dios quiere. ORACION DE LAS PALABRAS Señor, Tú diste a los seres humanos el inefable don de la palabra para que pudieran comunicarse y trasmitir desde el corazón de cada uno, lo más bello y lo mejor que Tú siembras allí. Lo malo es que muchas veces los hombres transforman tu don divino en palabrería; y en vez de dar vida hecha palabras dan voces incoherentes que siembran desconcierto. Señor, vuelve otra vez a hablar con tu voz fascinante que convence y enseña, para que nuestro mundo pueda recuperar en toda su extensión y profundidad el don de la palabra evangelizadora que salva y que da vida. Es muy deseable que hoy aprendamos a escuchar nuestra propia voz como si viniera de fuera, como si otro se dirigiera a nosotros, y ver si el tono, el contenido y el mensaje que llevamos a otros, nos convence. Es necesario también recordar la fuerza arrolladora que tienen las palabras, y volver a encontrar en ellas sus características de medicina, de caricia, y ver que encierran en sí mismas las mayores posibilidades de bien, pero también de dolor y destrucción cuando no llevan el mensaje de Dios. María Belén Sánchez fsp Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones