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Viernes, 21 de Septiembre 2018

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Suplementos | Con este domingo se cierra el Año litúrgico y ya nos disponemos a empezar uno nuevo, preparando la Navidad

Las cosas que nos rodean: Al final del Año

Hoy se celebra en toda la Iglesia el día de Cristo Rey, una fiesta motivadora que ha tenido tanta repercusión en nuestras realidades históricas de un pasado todavía no demasiado lejano

Por: EL INFORMADOR

     Hoy se celebra en toda la Iglesia el día de Cristo Rey, una fiesta motivadora que ha tenido tanta repercusión en nuestras realidades históricas de un pasado todavía no demasiado lejano.Con este domingo se cierra el Año litúrgico y ya nos disponemos a empezar uno nuevo, preparando la Navidad y dejando que la Historia de Salvación se actualice una vez más en la vida personal y en el mismo contexto social.
     Nos hace mucha falta que vuelva el Señor a reinar en nuestros ambientes para que cese la  violencia, para que la injusticia desaparezca y para que todos vivamos la gracia como don y bendición.
     De la misma manera con este domingo cerramos el ciclo de LAS COSAS QUE NOS RODEAN, ya que nuevos temas nos impulsan a aventurarnos por caminos nuevos, donde la reflexión irá siempre orientada a ser mejores y a vivir el Mensaje de Jesús en toda su plenitud.
      Mientras tanto, LAS COSAS seguirán en torno nuestro recordándonos que no todo se acaba en lo tangible, en lo material, en lo perecedero. Hay algo mucho más en el fondo, que nos invita a superarnos y a vivir en una dimensión superior, que eleva todo el ser y nos acerca paulatinamente a lo divino.
      Las cosas que configuran nuestro entorno, que dan paisaje a nuestra vida, y muchas de las cuales están en nuestra propia constitución de personas, como son las manos, el pelo, la frente, etc., podrán darnos nueva pauta para descubrir la presencia sutil y sublime del Dios que nos acompaña y nos invita en todo momento a vivir en su Reino, a construirlo y embellecerlo, porque quiere vivir entre nosotros como rey supremo, de justicia, de amor y de paz.
      Lo que sí es oportuno recordar es que nadie puede quedarse al margen de esta invitación, y que un día vendrá el Señor a poner a cada uno en su lugar: a la derecha o a la izquierda, según la opción que cada uno haya hecho a lo largo de sus días.
      No podemos hacernos la ilusión de que todos indistintamente llegaremos un día y seremos recibidos con los brazos abiertos. También habrán de escuchar algunos las desoladoras palabras: “No te conozco, no sé quien eres, porque nunca estuviste presente en mis caminos y nunca fue tu empeño cumplir mi voluntad”. “Porque pasé a tu lado como el más necesitado, menesteroso, hambriento o maltratado, y tus manos no se abrieron para aliviar mis carencias”. “Porque fui yo, en la persona del oprimido, el que tus manos golpearon, tus palabras ofendieron y en mi persona recibí heridas mortales”.
      Ciertamente habrá algunos que llegarán al Rey diciendo: “Yo no maté, no robé, no…”. “Es verdad, pero tampoco te ocupaste de tus hijos, de enseñarles mi nombre y el camino del Evangelio; tampoco fue tu empeño construir un buen hogar, para hacer que este mundo brillara como un Reino de paz, de justicia y de Amor”.
      Jesucristo es Rey, pero quiere reinar de veras, quiere encontrar un lugar privilegiado en cada corazón.

María Belén Sánchez fsp

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