Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Atándose las agujetas

Las cosas que nos rodean

San Pablo nos habla mucho de amor, es más, siempre habla de amor, porque eso fue lo que aprendió de Jesús

Por: EL INFORMADOR


Siempre se ha hablado mucho de san Pablo, pero en este tiempo más, desde que el Papa Benedicto XVI tuvo la feliz idea de que vamos a celebrarle su cumpleaños número 2000 con un “Año paulino”.


Mucho hablamos de san Pablo, y san Pablo nos habla mucho de amor, es más, siempre habla de amor, porque eso fue lo que aprendió de Jesús el día que se encontró con Él a las puertas de Damasco, a donde iba persiguiendo a los cristianos, que lo conocían como el temible Saulo de Tarso.

A decir verdad no fue un encuentro tan suavecito, ya que lo tiró bruscamente de su caballo y lo encandiló con una luz tan fuerte que lo dejó ciego por varios días.

Pero fue hasta cierto punto bueno para él; es más, fue lo mejor que pudo sucederle, porque desde ese momento dejó de mirar las cosas desde un punto de vista material y humano, y empezó a ver lo divino con los ojos espirituales que Dios ha dado a cada uno.

Por eso, cuando leemos en el Evangelio que lo que se ate en la tierra será atado para siempre en el cielo, ciertamente no se trata de las agujetas con las que a diario atamos nuestro calzado; pero ciertamente, éstas nos pueden recordar que cuando atamos el amor en nuestra vida, es lo que perdurará para siempre.

Por eso hay que tener cuidado en no desatar ni romper las ataduras que sostienen el amor familiar, las amistades y todo lo bueno que es valioso y hay que conservar.

San Pablo indica claramente cómo hay que vivir en el amor, y Jesús ya había dicho que la unión de dos o más personas esa tan fuerte y tan grande, que puede hacer que su oración llegue hasta el cielo…

ORACION DE LAS AGUJETAS

Si pudieras atar tu amor
tan fuertemente
como aprietas el nudo
que ata tu zapato…
No importa que sea hebilla,
no importa que sea sandalia,
recuerda siempre
que por nada del mundo
hay que dejar que se aflojen
los nudos de esos afectos sinceros
que ayudan a vivir
y que llevan muy lejos y muy alto.

Ojalá pudieras siempre pensar
que lo más valioso en la vida
es el amor;
que de nada sirven orgullos y rencores;
que cumpliendo el amor
se cumplen todos los mandatos
humanos y divinos,
que forman con su trama
la voluntad de Dios...


    No es fantasía, no es retórica, no es romanticismo. Bien sabemos que el verdadero amor es realidad, cuando llega a doler hasta lo más profundo del ser. Pero es tan sólo ese amor hecho de sinceridad y entrega, lo único que llevaremos de equipaje en el último día de nuestra vida, cuando daremos el paso a la eternidad de Dios

María Belén Sánchez fsp

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