Lunes, 17 de Noviembre 2025
Suplementos | Jesús preguntaba a sus discípulos, si de verdad creían en Él y cuál era su opinión.

Las cosas que nos rodean

Creer en serio

Por: EL INFORMADOR

Es bueno preguntarnos de vez en cuando, cuál es la calidad de nuestra fe. En qué y en quién creemos, y cómo la expresamos.

También Jesús preguntaba a sus discípulos, si de verdad creían en Él y cuál era su opinión.

San Pablo ciertamente creía en Dios y le amaba con todo el corazón, pero antes de su conversión su fe no estaba en Jesús; antes bien, hubo un momento en que le consideró adversario de su Dios y puso todo su empeño en suprimir su nombre. Fue tan sólo en el momento en que el Señor Jesús se hizo presente en su vida como un rayo de luz resplandeciente, cuando se dio cuenta de que creer en Dios implicaba también creer y amar a Cristo Jesús y asumir su palabra, vivirla intensamente y luego proclamar su  mensaje  a toda la humanidad.

Es significativo cómo la forma en que cada uno vive, evidencia su fe. Y es triste también que muchos de los que nos llamamos cristianos, no lo reflejemos en nuestra vida.

Por eso es muy oportuno este día, asumir la pregunta de Jesús como dirigida en forma personal:

Ustedes, ¿qué opinan de mí? ¿en quién ponen su confianza? ¿a quién invocan en sus momentos especiales?

En el mundo hay muchas personas que nunca han oído hablar de Cristo Jesús, y por lo tanto no lo reconocen como Salvador, como el camino único y seguro para llegar a Dios. Pero también hay muchísimos que habiendo nacido en un país y en un ambiente donde desde niños han escuchado hablar de Dios, lamentablemente al crecer lo ignoran, y aunque no lo persigan abiertamente como Saulo de Tarso, sí se comportan como antagonistas de Jesús o simplemente lo ignoran.

En nuestra ciudad tenemos muchos templos que nos recuerdan la presencia de Dios entre nosotros, muchas torres que nos ayudan a evocar el nombre y la cercanía de Aquél que vino al mundo para estar siempre a nuestro lado, en los momentos bellos, en las horas difíciles y en las supremas alegrías o dolores.  

ORACION DE LA TORRE

Elevando hacia el cielo
la cruz que nos corona,  
somos recuerdo permanente
de que Dios quiere
estar cerca de su pueblo,
para que no se pierda nadie
en la oscuridad de la duda,
para que todos tengan
dónde acudir en la hora
del cansancio y de la prueba.

Donde veas una torre, recuerda
que allí hay un altar, un sagrario,
un Dios que te espera…
Aunque el mejor templo y sagrario
quiere ponerlo más cerca:
en el centro de tu corazón.

La respuesta de fe no puede improvisarse, no es de mentiritas. Es empeño de amor que sube al cielo como la torre de cada templo que se levanta en medio del pueblo.

MBShb

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