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Miércoles, 13 de Diciembre 2017
Suplementos | Watt

La vida en shuffle

Los alardes tecnológicos despiertan el morbo de mucha gente

Los alardes tecnológicos despiertan el morbo de mucha gente, pues hacen superlativo algo que en realidad puede ser un ensayo. Eso sucede en estos tiempos en que aparecer como interesado en cuidar el medio ambiente da una imagen si no progresista, al menos políticamente correcta.

Decir que se juega limpio con los desechos, que se recicla y se buscan formas alternativas de conseguir energía, vende, y eso es clave para cualquier empresa.

Es el caso de Watt, una discoteca de Rotterdam, Holanda, que recientemente recibió un muy buen espacio en la edición en línea del New York Times, con todo y videos ilustrativos. Este centro de entretenimiento se anuncia como la primera disco “sustentable” del mundo, ya que la energía generada por la gente que baila en la pista es usada para encender el piso luminoso de la misma; además de tener una serie de aplicaciones ecológicas en todo el recinto.

Como en toda discoteca, hay una pista principal al centro, donde la noche se hace larga al ritmo de los beats que marca el DJ. La particularidad de la de Watt reside en que ésta es traslúcida, hecha como de cubos que guardan series de luces de colores que se encienden al ritmo de los pasos de los clientes.

La tecnología es apenas un experimento de cómo transformar el movimiento de las personas en energía eléctrica. Uno de los involucrados en el proyecto, Michael Smit, dijo que lo hecho en Watt con la pista era para que la gente pudiera ver los resultados de inmediato, pero que si el dueño luego quería hacer funcionar el tostador de pan con los pasos de baile de los clientes y eliminar la pista luminosa, también podría hacerlo.

Watt, como explicaba la nota del diario estadounidense, es una empresa de Sustainable Dance Club, una compañía formada el año pasado por varios inventores ecológicos. Watt es el lugar donde han querido mostrar sus creaciones y soluciones. No sólo está la pista de baile “sustentable”, sino que el agua que se usa en los WC es de lluvia, parte de la calefacción del lugar se logra con el calor generado por los amplificadores de los músicos y demás equipo de sonido.
El texto del diario señala que aunque se hicieran más discotecas “verdes” eso no incidiría mucho en la reducción del efecto invernadero en el planeta, si se piensa en todas las luces e implementos que necesita un lugar como esos, que consumen una gran cantidad de electricidad.

En el caso de Watt, los focos de todo el club son de bajo consumo de energía. De cualquier manera, la energía producida por una persona promedio equivale a apenas 20 watts, con lo que por cada dos personas podría encenderse un foco, de acuerdo con los consultores de Watt.

Aryan Tieleman, uno de los propietarios, espera que sus pista de baile “sustentable” produzca en algún momento 10 por ciento de la electricidad del club, y que las innovaciones en este tipo de tecnología podrán hacer que produzca hasta 50 % de la energía que necesita, además de reducir hasta 30 por ciento el uso de agua corriente, por reciclada, en comparación con lo que sucedía con el club antes de transformarlo.

El concepto es que la gente se divierta como siempre lo ha hecho, pero que en Watt eso mismo va a hacerle bien al planeta, dijo al NY Times, Michael Smit.

Los dueños de Watt han sabido ponerse en frecuencia con la época. Su idea, al menos por lo observado en los videos que presentaba la nota del periódico en línea, ha sido un éxito. Los resultados en ahorro de energía y reciclaje de materiales pueden ser modestos, no así el impacto en la imagen del lugar, el valor simbólico de lo que intentan hacer. Eso es, para el interés de un negocio como éste, lo más importante. Vender la idea de que al llegar a Watt se está colaborando para tener por más tiempo un planeta sano, que se asiste a lo más nuevo de las propuestas de diversión “sustentable” y todos los demás valores que se le puedan agregar a la experiencia, será lo que redondee la felicidad de sus dueños.

Con una pista de baile que les costó 257 mil dólares (casi 3 millones y medio de pesos, pues el sistema aún es rudimentario y cuesta caro), que no piensan recuperar por medio del ahorro de electricidad, Watt es en gran medida un alarde no sólo tecnológico, sino también de marketing, en una ciudad que sería de las primeras en desaparecer con el calentamiento global, al estar por debajo del nivel del mar.

Destacado: Este centro de entretenimiento se anuncia como la primera disco “sustentable” del mundo, ya que la energía generada por la gente que baila en la pista es usada para encender el piso luminoso de la misma; además de tener una serie de aplicaciones ecológicas en todo el recinto.

por: eduardo castañeda h.

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