Suplementos | El director despojó a la actriz principal de la certeza del guión La vida de Camille Claudel El director despojó a la actriz principal de la certeza del guión Por: EL INFORMADOR 27 de octubre de 2013 - 01:45 hs GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2013).- Camille Claudel 1915 no es muy diferente de las demás películas hechas por Bruno Dumont. Más en comparación con las biografías que tradicionalmente suele emprender Hollywood hay una diferencia abismal. Dumont filma y presenta imágenes carentes de adornos, de sentido dramático preconcebido y de comodidad narrativa. Sus películas no corren tras la creación de un significado específico, sino se plantan con toda tranquilidad ante la ambigüedad de lo existe. Ahora se sabe que la auténtica Camille Claudel fue una mujer con una vida desgraciada. Artista de gran talento, de temperamento nervioso, hundida en el olvido por la fuerza de los caprichos varoniles, y los prejuicios de una familia conservadora y piadosa. A los 49 años fue internada en un sanatorio mental por órdenes de su madre. Ahí pasó dos años a la espera de que su hermano, el diplomático Paul Claudel, quien fungiera también de poeta católico y modernista, intercediera a su favor para que la dejaran salir. En ese punto entra el realizador a la vida del personaje. Camille aguarda la visita inminente del hombre de la familia que decidirá su destino. Dumont adoptó un método muy peculiar para evocar los acontecimientos. A la actriz principal la despojó no sólo del maquillaje, sino de la certeza del guión. Ella nunca supo de antemano los pormenores de las escenas y de los diálogos. Sus reacciones son el desconcierto, la vergüenza, el miedo, el disgusto, o la desesperación, naturales no actuadas. Además la rodeó de pacientes y enfermeras sacados de un psiquiátrico de verdad. El retrato que hace de la protagonista, de la condición femenina en esos tiempos, y del ambiente del manicomio, es impactante pero prescinde de aceleraciones, escándalos y morbos. En muchos momentos parece interesado, más que nada, por las cualidades escultóricas de lo que capta. Así, el rostro de la actriz es el verdadero espectáculo, su capacidad de callar, llorar, y mirar, con múltiples matices. También, el cineasta observa con parsimonia las habitaciones, los pasillos, y los paisajes, destacando siempre el valor de la composición de la imagen. Dice Dumont: “se necesita lentitud para ver, porque cuando vas rápido no se ve nada”. Cuando aparece Paul Claudel en escena, el director pone atención a la acendrada religiosidad del personaje. En su primera intervención lo muestra de rodillas ante un paisaje al amanecer, encomendándose a Dios. Lo que viene pare él, es encontrarse con su hermana, ser justo con ella, y tratar de que el ser supremo no se aparte nunca de su pensamiento. Reza, habla con un cura, pero su decisión final no deja de sentirse ingrata. Camille Claudel 1915, Francia, 2013; Dirección: Bruno Dumont; Actuación: Juliette Binoche, Jean-Luc Vincent. Temas Películas Pasaporte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones