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Domingo, 20 de Enero 2019

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Suplementos | Lo no tan chido de viajar en Bici. Parte 1

La tuya en bicicleta

Lo no tan chido de viajar en Bici. Parte 1

Por: EL INFORMADOR

Incertidumbre. Entre las cosas que hay que enfrentar durante los viajes, es el no saber dónde pasarán la noche y podrán bañarse. ESPECIAL /

Incertidumbre. Entre las cosas que hay que enfrentar durante los viajes, es el no saber dónde pasarán la noche y podrán bañarse. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (07/JUL/2013).- Es muy bello —decían —, el viento, la libertar y la sensación de ir sobre dos llantas, nos contagiaban con sus historias nuestros amigos Uli y Bine en Viena, Austria, nuestra primer gran parada. Como muchos de nuestros amigos ciclo turistas que hemos hecho en el camino, Uli y Bine tienen más de 20 mil kilómetros de experiencia viajando sobre la bici. Y como buenos promotores de esta actividad casi siempre hablan de las maravillas que tiene viajar en bici, sin embargo por algún misterio de la vida omiten frecuentemente las percatas minutas de pedalear y moverse en dos llantas.

Ahora que Annika y yo cumplimos los 12 mil km a nuestra segunda vuelta en Tailandia y después de un año 10 meses hemos descubierto el lado oscuro del ciclo turismo. Y a forma de desahogo y con el objetivo de prepararlos psicológicamente para su viaje les comparto el lado no tan chido de viajar en bicicleta en una serie de dos.

Normalmente cuando uno viaja empaca y desempaca, este proceso puede ser muy divertido sobre todo si doblas con ternura el traje de baño que sabes que vas a usar en la playa. En nuestro caso, nuestro traje de baño estuvo empacado con cuidado y después fue olvidado en el limbo del fondo de nuestras alforjas por ocho meses. No vimos ni el mar, es más ni siquiera un chapoteadero en meses mientras pedaleábamos por Asia Central, de hecho Uzbekistán es el país que más lejos está de un mar en todo el planeta. En fin, el traje es lo de menos, ahora que lo que más hay a nuestro alrededor es agua y calor ya que estamos en Tailandia, nuestra ropa de invierno que tanto amamos usar en el frío se ha convertido en nuestra cruz y castigo que cargamos sin hacerles caso. Sí, es muy padre pasear por las diferentes épocas del año, pero para mí una de las cosas más odiosas de viajar en bici es tener que llevar toda tu ropa de las cuatro estaciones del año todo el tiempo contigo.

Okey, está bien, ya nos acostumbramos a cargar con las botas de nieve en Camboya para jamás usarlas, pero ¿por qué diablos tengo que cargar con seis kilos de equipo electrónico? Ya recuerdo, para que nuestro blog se vea bonito y nuestros lectores puedan disfrutarlo, así que ni modo, los cables, adaptadores, disco duro y cámara con sus accesorios son parte del trabajo. ¡Ah! como extrañamos dejar nuestra computadora en su escritorio y ya. En fin, el precio de la documentación.

Cargados, listos y resignados a empacar y a desempacar cada vez que quieres un calzón limpio, viene otra situación de la más odiosa: bañarse. ¿Pero si bañarse es una activad sencilla, no es así? No, mientras no sabes dónde vas a dormir en la noche. Aquel confort de llegar cansado a tu casita y prender la llave de agua caliente para echarse una ducha es un lujo del que no se puede disfrutar todos los días mientras estás viajando sobre dos ruedas. Algo tan elemental se hace tan enredoso todos los días, que si el jabón se acabó, que si el shampoo que compraste es de esas bolsitas al que sólo le puedes sacar un par de gotas. Bañarse es una proeza que se celebra aunque en muchas de las ocasiones sea a jicarazos de agua fría, como ha sido en nuestro caso. Es cierto que en varias ocasiones nos hemos bañado en el río y esto puede sonar romántico ¿verdad? Pues sólo para los mosquitos que te comen en el atardecer, porque de ahí en fuera bañarse en el río es sólo embarrarse de lodo los pies y el cabello, quizá también de excremento de vaca, que suelen meterse al río a defecar, como actividad diaria.

Ah la Naturaleza, tan hermosa pero tan cruda y salvaje. Y aunque pedaleemos en carreteras la mayor parte del tiempo, la Madre Naturaleza no perdona y mucho menos si te da diarrea y lo único que hay es el vasto y caluroso desierto Iraní. Peor aún si no traes papel tendrás que rezar para  tener el valor y usar la mano de dios para limpiar tus pecados.

Perecee aún no termino con el tema, lo veo en la próxima La Tuya en Bicicleta.

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