Suplementos | La bicicleta y las campañas políticas La tuya en bicicleta La movilidad es un tema relevante en esta ciudad, a diferencia de Guadalajara, donde si bien nos va, los candidatos se toman una fotografía en su bicicleta Por: EL INFORMADOR 6 de mayo de 2012 - 05:01 hs GUADALAJARA, JALISCO (06/MAY/2012).- El tráfico ciclista es particularmente alto para la hora. Por lo regular la universidad a las siete de la noche está prácticamente vacía, al igual que sus alrededores. Sin embargo, esta noche es diferente en Portland. Los candidatos a alcaldes de la ciudad debatirán. Las bicicletas comienzan a apilarse afuera del auditorio. Los insuficientes ciclopuertos son sustituidos por parquímetros y bancas de parque. Mi puntualidad hace que no tenga problema para encadenar mi bicicleta sólo a unos cuantos pasos de la entrada principal. Sentado bajo un árbol tengo oportunidad de observar con calma el desarrollo del evento. Hasta ahora no veo mayor diferencia entre este encuentro y los que he presenciado en Guadalajara. Simpatizantes de los distintos candidatos buscan captar la atención de los estudiantes que poco a poco ingresan al auditorio. Llaveros, plumas, calcomanías y botones con los nombres de los distintos candidatos son distribuidos. Sin rubor alguno, miembros de los equipos de los candidatos tratan de reclutar como voluntarios a incautos estudiantes: “hola ¿eres residente de Oregon?, ¿estás registrado para votar?”, preguntan sin esperar respuesta. Desconozco qué tanto éxito tendrán. Al igual que en cualquier ciudad del mundo occidental de hoy día, los jóvenes cuando no detestan a los políticos, se muestran escépticos y desconfiados. Ciertamente, a diferencia de Guadalajara, el sistema político en Portland se organiza de manera distinta. De entrada, por ningún lado se percibe “la estructura” partidista. Esta es una campaña de candidatos “independientes”. Algo difícil de concebir todavía en México. Cuando comentaba esto con una Consejera Metropolitana ella me decía que para registrarse como candidata sólo imprimió la forma correspondiente, la llenó, pagó la cuota y quedó registrada para participar en la elección. Sobra decir, que la ausencia de candidatos de partido facilita las cosas una vez en el ejercicio del poder, porque los conflictos pos-electorales —tan frecuentes como insuperables en México— en Portland son irrelevantes. Otra enorme diferencia es que Portland cuenta con una estructura de Gobierno formal metropolitana. Es elegida democráticamente, ejerce su propio presupuesto, cobra sus propios impuestos, cuenta con su propia burocracia y tiene atribuciones en materia de transporte, preservación de los recursos naturales y espacios abiertos —como los destinados a la agricultura—, y uso del suelo, lo que evita discusiones irresolubles entre fragmentados ayuntamientos, como las que nos dejaron sin la línea 2 del Macrobús el año pasado en Guadalajara. El tema del debate es claro y concreto: la movilidad sustentable. Los candidatos no esperan desesperados a que inicie la discusión para buscar descalificarse mutuamente. La movilidad es un tema relevante en esta ciudad, a diferencia de Guadalajara, donde si bien nos va, los candidatos se toman una fotografía en su bicicleta o tratan de capitalizar de la manera más pragmática —y creativa— posible el voto “ciclista”. En Portland el transporte sustentable es uno de los temas centrales de la agenda pública para el que, por supuesto, un debate será insuficiente. Están programados varios de ellos durante la campaña para atender a una bien informada masa crítica de ciudadanos. Me sorprende la similitud de las propuestas de los candidatos. También lo bien informados que están sobre el tema. Al igual, es de destacar lo respetuosas de sus intervenciones. Sin excepción, los tres candidatos participantes conocen los problemas asociados al desmesurado uso del automóvil: crecimiento interminable de la ciudad, mala calidad del aire, pérdida de tiempo y productividad, crecimiento de los problemas de salud, entre ellos el sobrepeso y la obesidad (ámbitos en los que México ya es campeón mundial), y un largo etcétera. Ya no se discute lo que ha de hacerse. Eso es ampliamente conocido, y me atrevo a decir que compartido entre los candidatos y buena parte del electorado. El debate se centra en cómo hacerlo y con qué recursos públicos. Las interpelaciones de los candidatos opositores se centran en las potenciales consecuencias de determinado programa. Me resulta paradójica la presencia de candidatos tan informados y con propuestas tan detalladas siendo estos candidatos ‘ciudadanos’ mientras que en México, con tan extendida presencia de los partidos políticos hasta el último rincón del último pueblo, los programas de Gobierno, más bien, brillan por su ausencia. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones