Suplementos | Las historias que contaba Jesús siempre eran muy interesantes ¿La tercera es la vencida? Los seres humanos nos desarrollamos conforme a los planes de Dios, y pronto vamos recibiendo de parte del Señor una serie de encomiendas Por: EL INFORMADOR 7 de marzo de 2010 - 07:33 hs Las historias que contaba Jesús siempre eran muy interesantes. En una ocasión, según Lucas 13, 1-9, el Maestro contó la siguiente historia: Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?”. Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas”. Por supuesto que todos entendieron esta historia, no sólo porque sus oyentes pertenecían a un pueblo agrícola, sino porque era evidente que el mensaje de la historia tenía que ver con dar una oportunidad más a la higuera para que produjera fruto, pero si no lo daba, entonces sus días estaban contados. Esta planta ya llevaba tres años siendo cuidada, pero no producía el fruto que se esperaba de ella, por lo que, a petición del viñador, se le dio una oportunidad más, después de la cual sería cortada si no daba el fruto que se esperaba de ella. Hay una analogía muy clara entre la historia de la higuera y la vida de los hombres. Al igual que una planta destinada para dar higos, nosotros hemos sido “plantados” en esta tierra con una serie de propósitos establecidos por Dios, y los cuales debemos de cumplir si nos mantenemos firmes en esa vocación. Permítame ser más específico: en el caso de la higuera, todo el cuidado que se le da al regarla, abonarla y quitarle toda plaga nociva, tiene un solo objetivo, que al final del ciclo de cultivo, la planta esté llena de frutos que pueden ser comidos. Debe ser muy frustrante para el viñador haber dedicado mucho de su tiempo cuidando una planta, para que al final del ciclo obtenga de ella solamente una gran cantidad de hojas. Los seres humanos nos desarrollamos conforme a los planes de Dios, y pronto vamos recibiendo de parte del Señor una serie de encomiendas, las cuales debemos cumplir a cabalidad. Por ejemplo, si usted es una persona casada, el “fruto” que Dios espera de usted es que ame y respete a su esposo o esposa, que le sea fiel, y que le ayude a cumplir las metas que Dios le ponga. Si usted no hace eso, y en cambio tiene un matrimonio lleno de conflictos, entonces usted no está dando fruto. Lo mismo sucede con nuestro trabajo: Dios nos permite trabajar para que demostremos diligencia y productividad, y a través de nuestro ingreso podremos atender nuestras necesidades y las de los que están bajo nuestra responsabilidad. Si no hacemos bien nuestro trabajo, o si cometemos errores de administración, entonces ante los ojos de Dios somos como higueras que no estamos produciendo fruto. Para cada área de nuestra vida podemos encontrar diversos “llamados” o “propósitos” que Dios nos encomienda: ser buenos hijos, buenos ciudadanos, ser profesionistas honrados, tratar bien a nuestros empleados, respetar a los ancianos y no abusar de las viudas y los huérfanos, así como ser sensibles a las necesidades de los pobres. La lista es interminable, pero en todos los casos el principio es el mismo: Dios nos hace responsables de darle buenas cuentas de lo que ha puesto en nuestras manos y a través de nuestra vida. Que el Señor pueda encontrar “fruto abundante” en nosotros cuando nos llame a cuentas. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones