Domingo, 02 de Noviembre 2025
Suplementos | De nada sirve al ser humano el avance extraordinario y maravilloso de la ciencia y de la técnica, si éstas provocan más deshumanización

La radicalidad de Cristo

¿Qué se podría esperar del futuro de una humanidad que se puede comunicar en un segundo de tiempo a cualquier parte del mundo, si en el interior de las personas existe la más grande soledad?

Por: EL INFORMADOR


     De nada sirve al ser humano el avance extraordinario y maravilloso de la ciencia y de la técnica, si éstas provocan más deshumanización.
     ¿Qué se podría esperar del futuro de una humanidad que se puede comunicar en un segundo de tiempo a cualquier parte del mundo, si en el interior de las personas existe la más grande soledad?
     ¿De qué clase de seres humanos se trata cuando éstos, por un lado, logran grandes avances en el campo de la medicina, con el fin de salvar vidas, y por otro, los mismos científicos desarrollan técnicas para quitársela a seres indefensos, por medio del aborto, eutanasia, manipulación de embriones, etc.?
     ¿Qué tipo de hombres y mujeres se están formando para el futuro, si seguimos permitiendo que sean utilizados algunos medios de comunicación  social --particularmente la televisión--, para corromper las mentes y los espíritus de los niños, adolescentes y jóvenes, con programas y publicidad tendenciosos, manipuladores y tergiversadores de los valores auténticos y trascendentes?
     Para que el ser humano se humanice, es preciso que todos los hombres y las mujeres conozcan y valoren, en toda su dimensión, su naturaleza y origen, su dignidad y sus derechos, y, obviamente, que se le respeten.
     Juan Pablo II afirmó con respecto a estos derechos, y con ello a los demás aspectos, lo siguiente: “Esos derechos serán realmente reconocidos, si se reconoce la dimensión trascendente del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, llamado a ser su hijo y hermano de los otros hombres, destinado a una vida eterna. Negar esa trascendencia, es reducir al hombre a instrumento de dominio, cuya suerte está sujeta al egoísmo y a la ambición de otros hombres, a la omnipotencia del estado totalitario, erigido en valor supremo”.
     Esta denuncia del Papa, hecha en 1980, es tan actual porque, a pesar de que han caído las grandes estructuras totalitarias del comunismo, prevalecen otras de sistemas capitalistas, neo liberales, y están resurgiendo en forma alarmante las fascistas, las neo nazis. Corrientes todas que no tanto desconocen, como tergiversan y manipulan la verdad acerca del ser humano; y no sólo eso, sino que ridiculizan al cristianismo, distorsionando su doctrina y acusándolo de ser causante de actitudes de conformismo y derrotismo de sus miembros, cuando es la única doctrina --y más que eso, es una forma de vida-- que sostiene, practica, predica y promueve la auténtica dignidad de la persona humana, y la motiva y forma para su verdadero e integral desarrollo.
     La realidad es que muchos cristianos desconocen esta doctrina, o bien la interpretan a su conveniencia . Por ello su fe es incipiente y endeble, y su testimonio es pobre, incoherente y, por lo tanto, desalentador, dando con ello una falsa imagen del cristianismo como si se tratara de una creencia que se adopta cuando se quiere o cuando conviene.
     El modelo por excelencia de fidelidad a esa doctrina y forma de vida, lo encontramos obviamente en Jesús, autor de las mismas, quien vivió y fue coherente con lo que predicó hasta las últimas consecuencias, sin perder jamás la conciencia de su gran dignidad de ser humano. Antes al contrario, ya que aún en el momento en que sufrió el peor de los suplicios, y en el que, según anunció el profeta Isaías: “No tenía gracia ni belleza para que nos fijáramos en Él, tampoco aspecto atractivo para que lo admiráramos(...) habituado al sufrimiento como alguien a quien no se quiere mirar, lo despreciamos y lo estimamos en nada(Is 53, 2-3), su dignidad se vio enaltecida”.
     Por ello, si realmente queremos ser auténticos cristianos, será a Él y sólo a Él a quien hemos de tener como Maestro y ejemplo de vida, tomando en serio el estudio y la meditación de la Sagrada Escritura, particularmente los evangelios; así como hemos de evitar y renunciar, de una vez y para siempre, a todos los falsos maestros y falsos guías, a quienes el Evangelio de hoy les dice: “Sería mejor para ellos que les ataran al cuello una gran piedra de moler y los echaran al mar”,  pues son causa del envilecimiento espiritual de muchos, el cual lleva, irremediablemente, a una pérdida total de la verdadera fe en Él.

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo. com

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