Suplementos | Sayula donde las sonrisas y miradas se reflejan en sólidas amistades La plaza de Sayula El corazón de Sayula, es sin duda, la atractiva y sensacional plaza, donde palpitan los encuentros y reencuentros, donde fluyen y refluyen los aconteceres cotidianos Por: EL INFORMADOR 20 de septiembre de 2008 - 21:37 hs GUADALAJARA, JALISCO.-Después de haber saboreado la birría de la familia Solórzano, optamos por disfrutar la vibrante plaza. La planta arquitectónica es rectangular, y el kiosco es el elemento que domina y armoniza el espacio. Dos escaleras, de diez peldaños cada una, suben al fascinante kiosco, de influencia francesa, de planta octagonal y con esbeltas columnas que sostienen el elegante techo de alegres acabados. De unas estructuras surgen unos dragones con bombillas. Dragones que también cuelgan de postes para iluminar la plaza cunado el sol se oculta en la sierra. Barandales de bonita forja delimitan el kiosco y las escaleras. Compramos unas nieves y nos sentamos en una de las señoriales bancas de piedra aledañas al kiosco, arriba de ellas posan balaustradas con almenas; entre las bancas miramos dos bustos, el del general Manuel Ávila Camacho y el del presbítero científico, Severo Díaz Galindo, quien de pequeño trabajó en el taller familiar de rebozos, fue acólito y posteriormente ingresó al Seminario de Zapotlán, donde conoció a José María Arreola. En 1897 fue el responsable del observatorio del seminario y en 1900 se ordenó. Después fundó el observatorio en el Seminario de Guadalajara y un boletín. Predecía con certezaza los temblores, sobresalió como maestro de matemáticas y física, luego dirigió el observatorio Meteorológico de Guadalajara. En 1923 imprimió sus enriquecedoras observaciones. Encontró un cometa que fue llamado “Díaz”. Posteriormente apreciamos otros dos bustos a los lados del asta, sobre un elaborado pedestal, el padre de la patria. Y sobre un alto pedestal, el autor del principio: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, inscrito en el pedestal. Fuimos cautivados por unas hermosas fuentes de cantera, circulares y con una exquisita copa de hojas, los espejos de agua invitaban a las aves a refrescarse, aves que bajaban de palmeras, jacarandas y laureles, árboles centenarios que embellecen la peculiar plaza. Las fuentes datan de 1882, periodo del edil José J. Vázquez, en aquellos ayeres se puso una fuente de mayores dimensiones, que luego se cambió a la plazuela de San Sebastián y después al atrio de San Roque. La avenida 5 de mayo fue atinadamente cerrada en el tramo de la plaza, para con ello unir la plaza con el maravilloso portal Hidalgo, probablemente el portal más oriental, más arabesco, y más bizarro de Jalisco. Del lado norte, la plaza abraza dos extraordinarias explanadas un tanto íntimas o románticas, intercomunicadas, con accesos propios y sombreadas por laureles. No dudamos en sentarnos en una de las bancas y percibir el espacio, admiramos el olvidado y fantástico cine Edén, obra del arquitecto Gilberto G. Flores, edificación que manifiesta toda una época. Tiene una sensual entrada circular y arriba vanos verticales y horizontales entre bardas salientes, sobre la cornisa la palabra: “EDÉN”. Cientos de romances han brotado en la hermosa plaza. Temas Pasaporte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones