Suplementos | Para los discípulos de Jesús era muy difícil tratar de hacer avanzar al Maestro por entre tanta gente... La diferencia que hace la diferencia El momento no podía ser más dramático: Jesús acababa de dejar la barca a la orilla del lago, cuando Jairo, el jefe de la sinagoga, le pide que sanara a su hija agonizante Por: EL INFORMADOR 29 de junio de 2009 - 05:55 hs El momento no podía ser más dramático: Jesús acababa de dejar la barca a la orilla del lago, cuando Jairo, el jefe de la sinagoga, le pide que sanara a su hija agonizante. Estaban rodeados de una gran multitud, por lo que moverse rápidamente hacia la casa de Jairo fue punto menos que imposible. Mucha gente los apretujaba, entre curiosos y necesitados. Entre la multitud se encontraba una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Por obvias razones, se trataba de una mujer débil, pálida, demacrada, que además había gastado toda su fortuna en médicos tratando de remediar su mal, pero no había logrado resultados. Para los discípulos de Jesús era muy difícil tratar de hacer avanzar al Maestro por entre tanta gente; por si fuera poco, todos tenían sus propias necesidades y trataban de llamar la atención del Señor. Muchos de ellos jalaban las ropas de Jesús tratando de obtener su atención, pero poco después el propio movimiento de la multitud les arrancaba la oportunidad. ¿Cómo hizo la mujer del flujo de sangre para acercarse a Jesús entre la multitud de personas mucho más fuertes que ella? No lo sabemos; sin embargo, por un breve momento se abrió la oportunidad, y ella llevó a cabo su plan: “si tan sólo puedo tocar sus ropas, seré sana”. Efectivamente, en cuanto la mujer pudo tocar el borde de la túnica de Jesús, el milagro sucedió y la mujer quedó libre de su enfermedad. Jesús también se dio cuenta de que algo sobrenatural había sucedido, porque sintió que un poder había salido de Él, por lo que detuvo su marcha para preguntar quién le había tocado. Los discípulos al principio no entendieron lo que había sucedido, porque pensaron que era solamente una persona más de las muchas que habían tocado a Jesús en ese rato; por eso le hicieron notar al Señor que era natural que entre tanta gente muchos lo hubieran tocado. Efectivamente, muchas personas tocaron a Jesús esa mañana, pero ninguna recibió el milagro, excepto la mujer del flujo de sangre. La pregunta es: ¿Por qué? ¿Cuál fue la diferencia? La respuesta es que esa mujer fue la única que toco el manto de Jesús con fe; esa fue la diferencia que hizo la diferencia. Los demás tocaron a Jesús como un acto casual, como una consecuencia de estar cerca de Él; la mujer, en cambio, creyó que si tan sólo tocaba su manto, sería suficiente para recuperar su salud. Dios honró esa fe proveyéndole el milagro que necesitaba, y poco después regalándole la salvación de su alma. Este milagro nos deja varias enseñanzas: no podemos limitar el poder de Dios, y sin fe es imposible agradar a Dios. Jesús sanó a multitudes utilizando diversos métodos: a veces los tocaba, otras veces los tomaba de la mano para levantarles; en ocasiones dijo la palabra de sanidad a distancia, y muchas otras cosas más, incluyendo el poder que salió al tocar sus ropas. Esto nos hace ver que Dios no tiene límites en cuanto a su manera de actuar, y que podemos esperar ver sus milagros en cualquier momento. También podemos confirmar que Dios está buscando en el mundo a personas que le crean, gente que esté dispuesta a confiar en Él, para enfrentar todo tipo de situaciones con la certeza de que Dios tiene el control de todo, y que usará todo tipo de situaciones para que Él sea glorificado. Este es un reto interesante. ¿Le gustaría llevarlo a cabo? Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones