Martes, 21 de Enero 2020
Suplementos | La muerte y resurrección de Cristo se convierten así, en una cuestión de fe

La Resurrección de Cristo

Uno de los puntos que más llama la atención en cuanto a la resurrección de Cristo, es que repentinamente, sus seguidores y discípulos creyeron en Él y en las Escrituras

Por: EL INFORMADOR

Segunda parte

     Uno de los puntos que más llama la atención en cuanto a la resurrección de Cristo, es que repentinamente, sus seguidores y discípulos creyeron en Él y en las Escrituras, pasando de estar casi consumidos por el temor, a valerosos defensores de Jesús como Dios y Señor.
    ¿Qué ocurrió para que cambiaran su actitud y su forma de actuar tan radical y súbitamente? Veámoslo así: Como se mencionó en el artículo anterior, son muchos los pasajes evangélicos en los que se menciona que los apóstoles no entendían claramente quién y qué era Jesús. El concepto de que el Hijo del hombre estaba vinculado en esencia a la Gloria de Dios les era prácticamente incomprensible. Sin embargo, con las apariciones después de la resurrección se les muestra esta Gloria de Dios, con los que les queda claro que Jesús es el Hijo de Dios, la encarnación de Dios.
      De esta manera, las apariciones tuvieron un efecto y una influencia tan poderosos, que tuvieron que creer sobre la base de lo que estaban viendo, oyendo y tocando. En este contexto, antes de la fe tuvo que haber conocimiento; esto es, la fe no fue antes de las apariciones, sino una consecuencia de ésta. Lo mismo le ocurrió a Pablo en el camino hacia Damasco, cuando se convierte y adquiere una fe infinita en Jesucristo (Hch 9, 1-18).
     Por otra parte, el Evangelio según San Juan trae nuevas dimensiones. En el capítulo 20 leemos que María Magdalena por tres veces clama que se llevaron a Jesús, y en la tercera ocasión, que es cuando Jesús mismo le pregunta por qué llora, ella no lo reconoce y lo confunde con el jardinero. Esto se ha interpretado diciendo que así como Adán en el Jardín del Edén simboliza la primera creación, Jesús representa la nueva creación en su muerte y resurrección. María Magdalena, después de reconocerlo, igualmente comprendió y creyó, cayendo a sus pies adorándolo.
     La muerte y resurrección de Cristo se convierten así, en una cuestión de fe. Pero, ¿no podría encontrarse evidencia que nos pruebe que la resurrección fue un hecho físico real sobre el que se puede disertar sin apelar a la fe? Es decir, ¿podemos encontrar argumentos científicos válidos que prueben la realidad de la resurrección? Por supuesto que sí, y los encontramos en la Física Cuántica. El paradigma cuántico vino a cambiar radicalmente la concepción del universo como se conocía a finales del siglo XIX y principios del XX. Aún en nuestros días todavía entendemos el funcionamiento del universo como regido por relaciones de causa-efecto, esto es, como que los eventos que suceden están absolutamente determinados por una ley absoluta. Por ejemplo, ponga aguan en un recipiente y luego éste sobre una hornilla de la estufa, y se calentará. Y también, si una persona muere, permanecerá muerta hasta el fin de los tiempos. Sin embargo, la física cuántica trajo la idea irrefutable de que las leyes de la naturaleza no son absolutas, sino probabilísticas. Esto significa que lo más que podemos decir de un evento en la naturaleza es la probabilidad de que ocurra. Entonces, en esta nueva visión existe la probabilidad de que el agua no se caliente al ponerla a la flama en una estufa, o de que un muerto –clínicamente declarado muerto– resucite. Así, la física cuántica es la más poderosa herramienta de que dispone la ciencia actual para describir los fenómenos naturales.
     No entraremos en los detalles de la física cuántica, puesto que son realmente complejos en cuanto al aparato matemático requerido, pero créame amable lector, que lo que le digo es tan cierto como que el cielo es azul. La ley física que explica la resurrección de Jesús fue descubierta en 1976 por Gerardus ‘t Hooft quien recibió el premio Nobel de física en 1999. La ley se comprendió completamente hasta 1980 y tiene que ver con un  proceso denominado aniquilación de bariones, en el que se observa una desmaterialización de objetos. La resurrección es un ejemplo de la primera desmaterialización del cuerpo muerto de Jesús, seguido por una materialización de un cuerpo vivo. Los rastros de este proceso dejados en las paredes de la tumba están ahí para ser estudiados; el problema es que no se conoce el lugar exacto para comenzar a buscarlos. La resurrección fue tan real como que el cielo es azul. Que el señor nos bendiga y nos guarde.

Antonio Lara-Barragán Gómez OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara(arroba)up.edu.mx

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