Suplementos | “Pan vivo bajado del cielo” La Palabra del Domingo Elías caminaba por el desierto, huyendo de sus enemigos idólatras que intentaban matarlo Por: EL INFORMADOR 10 de agosto de 2009 - 06:16 hs En estos domingos del mes de Agosto, continuaremos gozando de los pasajes del capítulo sexto del Evangelio de San Juan, que insiste y se desborda, de manera especial, sobre los misterios de la fe en Cristo, centrados en el Sacramento de la Eucaristía. La primera Lectura de la Misa de hoy, tomada del Primer Libro de los Reyes, del Antiguo Testamento, nos dice que el profeta Elías caminaba por el desierto, huyendo de sus enemigos idólatras que intentaban matarlo. Allí desfallece por el cansancio, se derrumba y clama al cielo: “¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida!”. Dios se compadeció de Elías y le mandó un ángel que lo confortó dándole un pan cocido en las brasas y un jarro de agua, y le dijo: “Levántate y come, porque aún te queda un largo camino”. Con este alimento natural, Elías recuperó las fuerzas y continuó la misión a la que Dios le llamaba. Elías es el símbolo del hombre que sirve a Dios. Una tarea llena de dificultades y hasta de desaliento. El alimento natural que Dios envió a Elías es símbolo de la Eucaristía, pan de vida sobrenatural que nos alivia y fortalece para no desfallecer y nos impulsa seguir con fe, con alegría, el camino de nuestra salvación. El Evangelio de San Juan nos dice hoy que Jesús afirmó claramente: “El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan que ha bajado del cielo; el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo le voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida”. Los judíos se escandalizaron: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¡Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?”. Los judíos no le aceptaban ni sus milagros, ni sus palabras, porque no aceptaban la divinidad de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre en el seno de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo. Jesús, enviado por el Padre, es el pan bajado del cielo que no es pan material, sino la persona misma de Jesús que es la fuente de la vida eterna. La fe cristiana que recibimos desde el bautismo, surge luminosa en medio de las dudas, angustias, problemas y desalientos de la vida diaria. Esa fe incondicional nos conduce a Jesús, que se compadece, nos da el pan de la Eucaristía y nos dice como a Elías: “Levántate, come y sigue luchando”. Amiga. amigo: Agradezcamos a Cristo, Pan de Vida, su entrega total. Y la mejor forma de hacerlo será recibirlo en la Comunión, y poniendo todo de nuestra parte para que la vida que nos comunica se traduzca en acciones prácticas de amor a Dios y al prójimo. Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones