Viernes, 31 de Octubre 2025
Suplementos | “Yo soy el pan de la vida”

La Palabra del Domingo

Toda persona humana ha sido creada por Dios en cuerpo y alma

Por: EL INFORMADOR

En estos tiempos difíciles, hondamente afectados por la crisis económica internacional, las epidemias y otras calamidades, es necesario que trabajemos para que en ninguna parte del mundo nos falte el “pan de cada día”, o sea el alimento y los bienes necesrios para la subsistencia de todos, en solidaridad con la familia humana.

Toda persona humana ha sido creada por Dios en cuerpo y alma, no sólo para una vida terrenal, pasajera, sino para una vida superior de felicidad eterna con Dios. Por eso, además de los bienes materiales, debemos ser sensibles para descubrir la llamada de Dios hacia otras cosas más trascendentales y más necesarias.

Hay en el fondo de nuestro ser aspiraciones más altas que no debemos olvidar, sino despertar y enriqueceder. Nuestro error está en poner todas nuestras ilusiones en los bienes materiales, como si fueran la única fuente de nuestra felicidad. Y seguimos obsesionados por acaparar más y más cosas, como si esto fuera la máxima aspiración de nuestra vida y el cúlmen de nuestra felicidad.

Hoy vemos que Jesús dijo a la multitud que lo seguía: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto signos, sino por haber comido aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para toda la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre”.

Entonces le dijeron: “Señor,danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Jesús les anuncia el don inefable de la Eucaristía, donde Él se nos da commo alimento de vida eterna.

Cuando se detiene el pan terrenal, es necesario compartirlo con los necesitados; responsabilidad imperiosa, pero no por la fuerza, sino por amor, para que la abundancia de unos remedie las necesidades de otros. Al mismo tiempo nuestra misión es predicar a Jesucristo y acercar a todos hacia ese pan de vida eterna que es el mismo Jesús, vivo y verdadero, que se nos entrega en la Eucaristía para todos los que tenemos hambre de felicidad eterna.

Definitivamente, lo aceptemos o no, en el horizonte del hombre, por encima de todo, está Dios. Si borramos a Dios de nuestra vida, nuestros bancos y nuestras bodegas podrán estar repletos, pero nosotros estaremos habrientos.

Amiga, amigo: De la Eucaristía brota la civilización del amor. Nos integramos a Jesús de un modo muy pleno y profundo, con fe dinámica, decididos a colaborar con Jesús en sus planes de salvación, para que en el mundo se establezca el Reino de Dios, Reino de justicia, de amor y de paz. La Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, va con nosotros.  

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