Suplementos | No es fácil, para nadie, dar esa vuelta a la esquina y cambiar de dirección. Cambiar de mentalidad, de costumbres, de itinerario LAS COSAS QUE NOS RODEAN: Al doblar la esquina Saulo de Tarso iba por un camino que consideraba era el mejor, el apropiado, el que la ley le marcaba… Por: EL INFORMADOR 15 de agosto de 2008 - 13:54 hs Conforme pasan los días de este año dedicado especialmente al Apóstol san Pablo, nos vamos dando cuenta de que todos necesitamos un poco o un mucho de esa conversión que le marcó la vida y le hizo dar un giro que cambió totalmente sus esquemas y su mentalidad, para hacer de él un hombre nuevo, lleno de fe, de esperanza y de amor a Jesucristo. Saulo de Tarso iba por un camino que consideraba era el mejor, el apropiado, el que la ley le marcaba… pero cuando se encontró con Cristo Jesús a las puertas de la ciudad de Damasco y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”, en ese momento cambió de dirección y por amor a Cristo fue por el nuevo camino que se le indicaba, que le llevó a convertirse en el “apóstol de los gentiles”. No es fácil, para nadie, dar esa vuelta a la esquina y cambiar de dirección. Cambiar de mentalidad, de costumbres, de itinerario, requiere sin duda, una decisión muy grande, tanto más cuando se trata de emprender un camino que exige dejar lo malo para aceptar lo bueno y lo mejor que Dios propone y pide. Por eso cada vez que vamos por la calle, sea caminando o en carro, vamos a reflexionar si seguimos derecho o si el Señor nos pide que demos la vuelta a la esquina; esto es, si necesitamos esa conversión que es tan necesaria para llevar una vida más hermosa, más limpia, más digna, más de acuerdo con los designios de Dios. ORACION DE LA ESQUINA Cada vez que una persona dobla su camino y encamina sus pasos por otra calle, está repitiendo una acción que se asemeja mucho a la conversión, que es precisamente un cambiar de dirección. Cada vez que una persona se orienta hacia Dios y convierte su vida, está dando una vuelta a lo que acaso le llevaba por amargura o desilusión, y se encamina a la Salvación Entrar en ese camino de gracia y de salvación, equivale a acercarse a Cristo Jesús para pedirle todo aquello que nos hace falta: salud, fortaleza, alegría, entusiasmo… cosas que son indudablemente, más importantes que la riqueza y otro tipo de bienestares. Hoy, que podemos mirar a San Pablo y recordar que él no tuvo miedo de cambiar de dirección, podemos también pedirle que nos ayude a encontrar la ruta de la misericordia y del amor divino, aunque tengamos que cambiar de dirección y convertirnos radicalmente, aunque tengamos que dejar lo antiguo y aceptar lo nuevo, por incierto y desconocido que sea. María Belén Sánchez fsp Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones