Suplementos | Los grandes reyes de la antigüedad eran precedidos por embajadores que anunciaban su venida Juan el embajador Entre mayor era el rango del embajador precedente, mayor era la majestad del rey que vendría después... Por: EL INFORMADOR 13 de diciembre de 2008 - 10:30 hs Los grandes reyes de la antigüedad eran precedidos por embajadores que anunciaban su venida. Entre mayor era el rango del embajador precedente, mayor era la majestad del rey que vendría después. Con frecuencia los embajadores se presentaban con sus mejores galas, con un séquito que les acompañaba, con una guardia de honor, y hasta con regalos para el pueblo que iba a ser visitado; todo esto representaba la tarjeta de presentación del rey que ya venía. Cuando los embajadores se presentaban, sus palabras siempre describían la gloria del rey que venía; generalmente mencionaban el tamaño de su imperio, los lugares que habían conquistado, los cargos que ostentaban, y muchas cosas más; así la gente podía tener una idea del tipo de personalidad que iban a conocer. Esto hacía que se creara una gran expectativa respecto a la llegada del rey, y cuando esto sucedía, la gente abarrotaba las calles y los invitados a la recepción se sentían tremendamente privilegiados de poder estar allí. Curiosamente, cuando Dios decidió enviar a su Hijo a la tierra, también pensó en enviar a un mensajero previo, alguien que le avisara a la gente que ya venía el Rey. Sólo que no se trató de un hombre rico, famoso, o culto, sino un profeta un tanto extravagante; pero si su manera de vestir o comer era curiosa, todavía más lo era su manera de hablar. Este hombre, llamado Juan el Bautista, se dedicó a preparar el camino para Jesús a través del mensaje de arrepentimiento. De hecho su mensaje conmovió las conciencias de los moradores de Judea, porque Juan siempre puso el dedo en la llaga. Uno de los mensajes que Juan predicó más frecuentemente fue “Allanad el camino del Señor”, tal y como lo describe la lectura del evangelio del día de hoy. ¿Pero qué es allanar un camino? ¿En qué consiste? ¿Qué se suponía que los habitantes de Jerusalén debían hacer? De hecho este mensaje ya había sido anticipado por el profeta Isaías alrededor de 700 años antes, y en su profecía Isaías anunciaba que allanar el camino del Señor consistía en que todo monte fuera bajado, todo valle levantado y todo lo torcido debía enderezarse, a fin de que pudiera entrar el Salvador. ¿Cómo se baja un monte? ¿Es algo simbólico o literal? Jesús usó la figura de un monte para dar a entender problemas, obstáculos, o también soberbia y orgullo. Bajar un monte significa entonces renunciar al orgullo, dejar el egoísmo, y hacer un lado las cosas que son un estorbo en el corazón para permitir que Jesús sea el dueño de nuestra vida. ¿Y qué es levantar un valle? ¿Cómo podemos entenderlo? Aquí podemos considerar a todo lo que ha descendido por el nivel adecuado, y que ya no funciona bien; por ejemplo, un concepto más bajo de sí mismo es algo que siempre afecta a la persona que lo tiene, y le impide relacionarse adecuadamente con los demás; una persona en depresión es una persona con un valle que necesita ser levantado. Enderezar lo torcido es lo más fácil de entender, porque se refiere a dejar de hacer lo malo y comenzar a hacer lo bueno. Mucha gente en los tiempos de Jesús necesitaba enderezar su vida torcida: los soldados extorsionaban a la gente, los cobradores de impuestos robaban, muchos cometían adulterio, otros atacaban a los soldados romanos a traición, muchos habían dejado de adorar verdaderamente a Dios. En fin, eran tiempos de gran necesidad, justo como los de ahora. Por eso el mensaje para el día de hoy es el mismo: preparemos el camino al Señor. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones