Suplementos | “Muchacho, yo te lo mando, levántate Jesús es vida Jesús tomó la mano del muerto y con voz de imperio le dijo: “Muchacho, yo te lo mando, levántate. Y se hizo el milagro Por: EL INFORMADOR 8 de junio de 2013 - 23:13 hs / Una oración Señor Jesús, hoy te presentamos a un joven que fue martirizado por tener fe en Ti y en tu Reino; por su medio te pedimos que mires nuestro corazón y llenes de paz nuestros días, que nuestra Patria no siga enfrascada en violencia de muerte. Ven Señor Jesús a enseñarnos nuevamente el camino del amor, del servicio y de la paz en la fraternidad. Amén María Belén Sánchez, fsp JESÚS ES VIDA Lucas, evangelista de origen griego, es el reportero de un asombroso acontecimiento que dejó alegres y admirados a los habitantes de una aldea allá en una rinconada de Israel. Cargaban a enterrar en Naúm un cuerpo con el frío de la muerte, hijo único de una viuda. El corazón pleno de amor se compadeció de aquella mujer. Detuvo el cortejo, tomó la mano del muerto y con voz de imperio le dijo: “Muchacho, yo te lo mando, levántate". Y se hizo el milagro. Retornaría feliz dándole gloria a Dios. Juan el bautista tenía sus discípulos y quería conducirle a Jesús enviado del padre. Los mandó a buscar al cordero de Dios y a preguntarle: “¿Eres tú el que ha de venir o esperamos a otro?”, les contestó: “Vayan y comuníquenle a Juan lo que han visto y oído; los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, los pobres son evangelizados”. Porque es el hijo de Dios tiene el poder para dar la vida y vino, el dijo: “He venido para que tenga vida y la tengan en abundancia”. Los hombres de este siglo tan miopes, tan necios, que nos hemos hundido en la “cultura de la muerte”. Todos los días es noticia que dejó de ser noticia porque es común saber de asesinados aquí y allá, de cadáveres encontrados en vehículos o en tiraderos en las orillas de los pueblos. Y triste también cuando desde el seno materno ciegan vidas, crímenes ocultos con “premeditación, alevosía y ventaja”. Y ancianos o enfermos víctimas de la eutanasia... Y terrible esas multitudes, en las sociedades de consumo que consumen días, semanas, meses, y años sin tener una luz para entender el sentido de la vida. La vida tiene sentido: es una gran oportunidad y además, única oportunidad. No para un brutal materialismo, porque todos los materiales se acaban. No caben todos los tesoros del avaro en su cajón de muerto, no para un hedonismo asfixiante de sólo gozar; no un paganismo sin brújula. La vida tiene sentido, si es camino y mientras se va, vivir el amor a Dios hacia dónde se va y a los prójimos con quiénes se camina. José Rosario Ramírez M.LA CRISIS DE FE Hoy por hoy, nuestra Iglesia y por ende el mundo, enfrentan una crisis severa de falta de Fe. Justamente ésa, fue la razón que impulsó al Papa Emérito Benedicto XVI para declarar un Año de la Fe, el que estamos celebrando actualmente. ¿A qué se debe dicha crisis? Sin duda, la razón principal es que muchos bautizados no conocen a Jesucristo. Y, ¿por qué no conocen a Jesucristo? Porque muchos “cristianos” no hemos sabido dárselos a conocer; porque hemos desvirtuado su persona, desfigurado su rostro, tergiversado su enseñanza e ignorado su obra de salvación. Porque hay muy pocos cristianos que saben ser coherentes entre lo que dicen creer y lo que en realidad viven. Porque hay muy pocos cristianos dispuestos, a ejemplo de su Maestro Jesús, a dar hasta la propia vida si fuera preciso, con tal de ser fieles a la verdad, a Dios mismo, como lo han sido tantos santos y que, sin embargo hoy por hoy, ejemplo y testimonio no es suficiente. Los hombres y las mujeres de hoy están hartos de palabras huecas, salidas de bocas hipócritas o timoratas, y reclaman autenticidad y credibilidad. Jesucristo, por nuestro Bautismo, nos hace partícipes de su Obra Salvadora y nos envía a enseñar a las naciones a cumplir todo cuanto Él nos ha mandado, a hacer discípulos a las gentes de todas partes. Y la única forma en que podemos cumplir su encomienda, es viviendo primero nosotros mismos sus mandamientos, los cuales se resumen en el del amor, cumpliendo su Palabra. Y eso cuesta mucho; cuesta sangre, sacrificio, e insistimos, hasta la propia vida. Para ello, es preciso tener bien presente el valor incomparable de la eternidad, es decir, el valor de esa herencia de felicidad eterna que el mismo Jesús, por su muerte y resurrección ya nos ganó, en contraposición de la falsa y efímera “felicidad” que nos puede dar el mundo. Asimismo que, para lograrla, no estamos solos, sino que Jesús permanece con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo, dándonos su Espíritu, con el cual todo es posible. El Evangelio de hoy nos muestra el verdadero rostro de Jesús, aquel que los cristianos deberíamos mostrar a través del nuestro, de nuestras actitudes coherentes con nuestra fe; el rostro de un Dios que se hizo Hombre para ser nuestro Hermano, nuestro Amigo; un Dios que es todo amor, comprensión, compasión, misericordia y perdón. Cuando los que nos decimos cristianos creamos auténticamente en este Jesús, y vivamos conforme a esta Fe, entonces podremos mostrarlo, tal cual es, a los demás, y muchos, por ése, nuestro testimonio, creerán en Él o recuperarán la Fe perdida. Francisco Javier Cruz Luna Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones