Suplementos | Conoce a Jesús, es el camino Información confidencial Cada domingo en muchas iglesias podemos encontrar personas que van a turistear, a pasar el rato, y hay quien decidió visitar a un querido amigo, a alguien que conoce personalmente, con la alegría de verle de nuevo. Por: EL INFORMADOR 22 de agosto de 2008 - 23:23 hs Cuando Jesús decidió hacer una encuesta sobre la opinión que los demás tenían de Él, la mayoría de las opiniones fueron favorables, pero inexactas. Nadie opinaba mal acerca de quién era Jesús, pero prácticamente todos opinaban que Jesús era un buen hombre, o un profeta, pero nada más. El único que dio la respuesta correcta fue Pedro, quién afirmó categóricamente “Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo”. Nadie antes se había atrevido a declarar tan abiertamente que Jesús era el Mesías, porque esa declaración podría considerarse una blasfemia que se castigaba con la muerte; eso hace que las palabras de Pedro sean muy relevantes, no sólo por su discernimiento, sino también por su valor. Lo más interesante del caso, es lo que Jesús dijo al respecto: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo”. En otras palabras, Jesús mismo dio testimonio de que las palabras de Pedro no vinieron como un descubrimiento personal, o una convicción mental a la que poco a poco fue llegando, sino que se trató de un evento de otra naturaleza. Fue Dios mismo quien puso esa certeza en el corazón y la mente de Pedro. El día de hoy las cosas siguen siendo de la misma manera: no podemos encontrar verdaderamente a Cristo, si lo buscamos en nuestra propia capacidad humana, o en base a nuestros esfuerzos personales, sino que tiene que presentarse un momento milagroso, en el que el Padre abra nuestro entendimiento y percepción espiritual para que podamos creer que Jesús de Nazaret verdaderamente es el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. En la Biblia hay muchos casos parecidos, donde personas reconocían a Jesús como rabí, o como profeta, o como un hombre notable, pero que en algún maravilloso momento se dieron cuenta de que Jesús era Dios mismo, el Mesías, el Salvador, el cumplimiento exacto de todas las profecías mesiánicas. Eso sucedió con ciegos que fueron sanados, leprosos que fueron limpiados, pecadores que fueron perdonados y gentes miserables que encontraron una nueva manera de vivir; para todos ellos, su verdadero encuentro con Jesús como Señor y Salvador trajo un verdadero cambio de vida. En nuestro tiempo hay personas que conocen acerca de Jesús, pero no lo conocen personalmente. Es como cuando alguien admira a una persona famosa, e investiga muchos detalles de su vida, y conoce aspectos personales de ella, pero finalmente nunca la ha visto de cerca, ni le conoce en los aspectos más profundos de su vida. Una persona que conoce a Jesús sólo de oídas, tendrá opiniones favorables acerca del Maestro, de la misma manera que mucha gente hablaba bien de Él en aquellos tiempos, pero no podrá decir “Tú eres el Mesías”, porque esa verdad sólo puede ser revelada por Dios. En otras palabras, se trata de “información confidencial” a la que sólo pueden acceder los que tienen una comunión verdadera con el Padre. ¿A cuál grupo pertenece usted? ¿Al que visita lo que llamamos “la casa de Dios” como quien va a un museo para admirar las cosas, o como quien visita la casa de un amigo personal, con la confianza de que sabe que será bien recibido? Creo que cada domingo en muchas iglesias podemos encontrar personas que van a turistear, a pasar el rato, y hay quien decidió visitar a un querido amigo, a alguien que conoce personalmente, con la alegría de verle de nuevo. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones