Suplementos | . Indispensable una educación religiosa Hoy, pues, que la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia, volteemos nuestros ojos a ella y aprendamos de sus miembros todas sus virtudes Por: EL INFORMADOR 26 de diciembre de 2010 - 07:07 hs Es triste y preocupante constatar que la institución familiar en nuestro medio, en nuestra sociedad tradicionalmente católica, se ha venido desmoronando. Cada vez más nuestras casas, lejos de ser unos verdaderos hogares donde el calor humano reinara, se están convirtiendo en algo parecido a hospederías o pensiones. El diálogo ha disminuido al mínimo y las relaciones interpersonales son escasas y de muy baja calidad humana; la convivencia cordial, filial y fraternal prácticamente ha desaparecido en muchos núcleos familiares. Cuando contemplamos --y así lo hace hoy el Evangelio-- la familia de Jesús, que Dios puso como modelo, como ejemplo de toda familia cristiana, descubrimos que en ella había una sólida base sobre la que se edificó la armonía familiar: la religiosa. Jesús tenía una educación religiosa que había recibido de sus padres, José y María, tanto de forma oral como con su ejemplo de una vida de amor y fidelidad a Dios. Gracias a ellos Jesús, como hombre y desde pequeñito, empezó a descubrir, conocer, amar y obedecer a su Padre Dios y a su voluntad, y aprendió a respetar y cumplir con la ley y las tradiciones que eran parte de su religión, de su relación con Dios. José y de manera especial María, quien estuvo tan cercana a su hijo, le enseñaron también los fundamentos de las Escrituras --la Biblia--, inculcándole el gusto e iniciándolo así en el estudio de las mismas. Una prueba de ello fue cuando lo encontraron en el templo de Jerusalén, sosteniendo un diálogo con los doctores de la ley, a quienes su gran sabiduría había maravillado. En la mayoría de los fracasos en la educación familiar, uno de los aspectos que más contribuyen a ellos es la falta de una adecuada y sólida formación religiosa. Una formación que no se limite a oír Misa los domingos a rezar el rosario, a hacer determinada novena o devoción o a visitar determinado santuario, ya que ello se puede volver algo tan rutinario, tan frío y falto de amor, que ni sabor ni valor tienen para quien así los practica. La verdadera formación religiosa nace cuando los hijos cotidianamente ven cómo los padres --y de manera especial la madre, con la cual conviven más tiempo y más estrechamente-- mantienen una relación estrecha y continua con Dios, desde las oraciones matutinas y la acción de gracias por los alimentos, hasta las oraciones de la noche, y desde luego la participación frecuente en la Sagrada Eucaristía. Cuando los hijos perciben que la relación con Dios no es algo de costumbre y tradición, sino fruto del amor a Él y a los demás y de una vida coherente, y como algo vital en su existencia, entonces apreciarán la religión, aunque entonces quizá no comprendan la profundidad de esas vivencias religiosas. En contraproposición, en muchas familias se vive una religiosidad de tipo costumbrista, más que vivencial, provocando con ello que los hijos, al darse cuenta de lo poco que ello repercute en la vida de suspadres, terminan por no darle el valor y el significado verdaderos a la relación con Dios. Algunos papás que dicen ser “librepensadores” o muy “respetuosos” de la libertad de sus hijos pequeños, no se dan cuenta del mal que les provocan cuando asumen esa soberbia actitud de menospreciar las cosas de Dios. Si se dieran cuenta cómo genera una gran inseguridad en los hijos, cambiarían de actitud. Sobre todo porque cuando éstos crezcan, habrán de enfrentar inexorablemente, entre otras, la crisis religiosa; y si no tienen sembrada al menos la semilla de la auténtica religión --es decir el conocimiento de Dios y de su relación de Él como el Padre amoroso y bueno que es--, acabará por no hacerse algo por parte de los padres, para hacerlos cambiar. Hoy, pues, que la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia, volteemos nuestros ojos a ella y aprendamos de sus miembros todas sus virtudes, en especial su relación de amor, respeto y obediencia a Dios, fundamento de una vida feliz y fecunda. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj@yahoo.com.mx Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones