Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Cristo sube al Cielo, mas permanece entre nosotros por la fe y los sacramentos

Hoy celebra la cristiandad la Ascensión del Señor

Cristo sube al Cielo, mas permanece entre nosotros por la fe y los sacramentos

Por: EL INFORMADOR

'Ascensión' (1958), de Salvador Dalí. ESPECIAL /

'Ascensión' (1958), de Salvador Dalí. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (01/JUN/2014).- Era una solemnidad del jueves —de hace tres días—, “jueves de ascensión”, ya trasladada ahora al domingo con  el fin de adaptar la liturgia a las necesidades y la mentalidad del hombre actual.

Ante la mirada de los 11 discípulos, se fue elevando.

Fin y principio es la solemnidad de la ascención.

Termina la más bella etapa con Cristo, al que ven, escuchan y hasta pueden tocarlo con la mano. Empieza ahí mismo, desde que la nube cubre la adorable imagen de Jesús, la otra manera de ser su seguidor: la de verlo con la luz de la fe, saber que está en la iglesia, en los sacramentos, real y verdaderamente presente en la santa eucaristía y sentir también su presencia en el prójimo y hasta ir viéndolo sufriente en la humanidad doliente, como lo han vivido muchas almas privilegiadas de completar en su propia vida su pasión redentora.

Conocer a Cristo era un anhelo de San Agustín: 'Señor, que te conozca y que me conozcas', imploraba, y cada día renovaba el esfuerzo en crecer en esos conocimientos.

Y San Ignacio de Loyola, en  su libro de los Ejercicios Espirituales, es tenaz en que hay que conocer a Cristo, conocerlo mejor, para más amarlo y mejor servirlo.

Conocer a Cristo es sabiduría.

Muchos no aman a Cristo porque no lo conocen, o lo conocen muy poco y fragmentado, tal como en ciertas reuniones lo presentan.

Tampoco estarán dispuestos a entregarse a su servicio o al servicio de sus prójimos, porque no lo conocen; el servicio es consecuencia del amor, y al amor se llega por el conocimiento. Nadie ama a quien no conoce.

Es verdad la cumplida promesa  de Cristo de permanecer siempre en medio de los suyos, tal como prometió en ese momento trascendental, sin mirarlo: oculto está. Oculta su gloria, su grandeza, y se manifiesta y se ha manifestado de mil maneras en  el correr de los siglos. Él es la cabeza y no se deja ver, pero el cuerpo de Cristo va siempre entre gozos y penas hacia el encuentro del Padre.

Ha crecido entre las generaciones nuevas una marcada inclinación  hacia la técnica, con sus muchos y maravillosos aparatos que todo lo acercan y facilitan. Se han multiplicado en forma sorprendente los atractivos para pasar y perder el tiempo.

Mas hay rechazo a la inteligencia, a la reflexión, a la introspección.

Imágenes, sentimientos, vivencias, pasan por las mentes semivacías. Y a estas mentes, a estas almas sedientas, se les ha de ayudar a ver a Cristo, no allá en las alturas, sino en medio de ellas.

Cristo está en las inquietudes y los problemas de ellos, en sus  alegrías y sus penas. Consuela, ampara, dirige, elimina.

En  todo y en  todos está Cristo. La Iglesia es sacramento de salvación, porque en ella está el Señor, y están allí quienes lo han de encontrar y llegar por Él a la vida eterna.

Jose R. Ramírez M.

LA PALABRA DE DIOS

• PRIMERA LECTURA

Hechos de los Apóstoles 1, 1-11


“Jesús fue elevado a la vista de ellos, hasta que una nube lo ocultó a sus ojos”.

• SEGUNDA LECTURA

San Pablo a los efesios 1, 17-23

“Pido a Dios les conceda espíritu de sabiduría y de reflexión para conocerlo”.

• EVANGELIO

San Mateo 28, 16-20

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y enseñen a todas las naciones”.

LA TIERRA Y EL CIELO

La gran solemnidad de la Ascensión del Señor, que celebramos hoy en la Iglesia Católica, representa para los artistas un punto de inspiración en donde se generan infinidad de argumentos desde el pincel, como lo demuestra la obra 'Ascensión', del español Salvador Dalí, parte de una serie de imágenes religiosas que creó en la década de 1950.

La figura de Jesús en su ascensión aparece sumamente escorzada; Dalí nos permite entrar en otra perspectiva no tradicional del hecho sucedido a los 40 días después de la resurrección: un Cristo glorioso, que ha restaurado las marcas de la cruz, asciende, sin el estigma de los clavos, pero que perfectamente nos remonta a que es el mismo crucificado por la postura de sus manos, en esa expresión agónica de sus dedos, que hace alusión al retablo de la Crucifixión de Matthias Grünewald, de 1516.

En su pintura, pone en el primer plano superior la figura femenina que puede representar a la Virgen Madre, al Espíritu Santo en forma de paloma, y una deslumbrante escena de luz en donde ocupa el primer plano Cristo; detrás de Cristo está la parte central aumentada de un girasol.

Dalí rompe con todos los esquemas y prescinde de los códigos establecidos y hace dialogar la tierra y el cielo, lo cual representa bellamente el hecho mismo de la ascensión, ya que es precisamente lo que Jesús hace con su triunfo ascendente.

Todo ocurre en un instante, fuera del tiempo y el espacio, quedando unidos para siempre; un punto de vista de eternidad con un diseño cósmico brutal , donde la figura de María constituye un auténtico eco de Jesucristo. En donde una onda emocional que atraviesa a la Madre y al Hijo se expresa desde la luz.

Cristo se percibe en la obra majestuosa del maestro Dalí como el Alfa y Omega, principio y fin, todo está suspendido, tiempo y espacio, la cruz y el cielo, tantos dolores acumulados en una lágrima que se logra percibir en el rostro de María.

Ahora el señorío de Dios está presente en todo espacio y tiempo, junto a nosotros; no nos ha dejado abandonados: está en todo su poder.

Temas

Lee También

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones