Suplementos | El milagro de Caná de Galilea en donde Jesús convirtió el agua en vino, fue uno de los primeros prodigios que el Señor realizó Haciendo el bien, y haciéndolo bien La primera enseñanza es que Jesús quiere tener parte en cada aspecto de nuestra vida diaria Por: EL INFORMADOR 16 de enero de 2010 - 09:25 hs El milagro de Caná de Galilea en donde Jesús convirtió el agua en vino, fue uno de los primeros prodigios que el Señor realizó, y sirvió para que sus discípulos aumentaran su fe en Él, y como todo lo que Jesús hace está lleno de enseñanzas y significados, me gustaría enfatizar dos grandes lecciones que van de la mano en este milagro realizado por el Hijo de Dios. La primera enseñanza es que Jesús quiere tener parte en cada aspecto de nuestra vida diaria. Con frecuencia la gente piensa que a Jesús le corresponde la “parte religiosa” de nuestra existencia, y eso no concuerda con la manera en que Jesús se relacionó con la gente mientras estuvo en esta tierra. Es cierto que el Señor muchas veces enseñó en las sinagogas y en el templo, pero la mayoría de las veces estaba en donde la gente pasaba la mayor parte del día: caminando por los campos, a la orilla del mar, entrando y saliendo de sus ciudades, y, especialmente, visitando sus hogares. Jesús estuvo presente en diversos funerales, muchas veces fue invitado a comer, y por lo menos una vez, sabemos que también estuvo en una boda. Es indudable que en todo lugar donde el Señor fue, su presencia no pasó desapercibida, y siempre manifestó amor y gracia para los que le rodeaban. En ocasiones llegamos a creer que nuestra relación con Jesús está circunscrita a un día como el domingo, y a un lugar como un templo, e ingenuamente pensamos que el Señor no está interesado en los aspectos diarios de nuestra vida, o de plano está muy ocupado y sólo puede atender las cosas importantes. En el caso de la boda en Caná de Galilea, muchos podrían suponer que a Jesús no le interesaría ayudar a los novios con su problema, pero la sensibilidad de María les ayudó a darse cuenta de que Jesús está al tanto de todo, y si hacemos lo que Él nos dice, las cosas saldrán bien. La segunda lección es que todo lo que Dios hace, lo hace bien. Una vez que Jesús decidió que era la voluntad de su Padre hacer un milagro para proveer el vino que hacía falta en la boda, dio las instrucciones para que el milagro se llevara a cabo; lo interesante es que cuando el mayordomo encargado de los detalles de la boda probó el vino, inmediatamente se dio cuenta de que estaba probando un vino de extraordinaria calidad. La pregunta es ¿por qué Jesús no les proveyó un vino de menor calidad? Incluso es posible que algunos de los invitados ya no estuvieran en condiciones de disfrutar el sabor de un buen vino, y podría parecer un desperdicio dar buen vino a algunos borrachos. La respuesta es que Dios no hace cosas mal hechas, pero hace responsables a los hombres del buen o mal uso que le den a las cosas que Dios provee. Todo lo que Dios hace lo hace bien, y eso nos incluye a nosotros. De manera que muy pronto, al inicio de su ministerio, podemos ver a Jesús haciendo el bien… y haciéndolo bien. Por eso, podemos creer que Dios está interesado en dirigir cada parte de nuestra vida, y si le permitimos tomar el control, las cosas que hará serán buenas y todo obrará para bien. A través de esta lectura del evangelio de San Juan 2, 1-11 Dios nos está invitando cariñosamente para que caminemos cada día a su lado, y que le permitamos tomar el control de nuestra vida. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones