Suplementos | En 1838, Fremont se unió a una misión encabezada por el científico francés Jean-Nicolas Nicollet Fremont y las Rocallosas Han sido muchos y variados los motivos por los que infinidad de viajeros se han lanzado a la aventura Por: EL INFORMADOR 18 de octubre de 2008 - 22:17 hs Han sido muchos y variados los motivos por los que infinidad de viajeros se han lanzado a la aventura, algunos movidos por la aportación científica, otros por el desarrollo político y principalmente por lo económico, y otros motivados hasta por la mera curiosidad de enfrentarse a lo desconocido, por la experimentación del placer de viajar a donde nunca antes nadie lo ha hecho. En esta ocasión hablaremos de alguien tuvo en sus exploraciones un claro plan político de expansión. John Fremont nació en 1813 en la localidad de Savannah, Georgia, en el sureste de Estados Unidos, en la costa atlántica. Llegó a ser lugarteniente de la armada de aquel país y como tal integró una expedición hacia el sur con el objetivo de realizar un trabajo topográfico. Hemos de recordar que en esta primera mitad del siglo XIX, el país norteamericano no tenía la extensión que tiene hoy en día; sólo comprendía una amplia franja que va de norte a sur sobre la costa del Atlántico, y algunos territorios del norte. Las expediciones en estos años precisamente estaban encaminadas a conocer las zonas que se sabía estaban inexplorados y que poseían algunas riquezas, como el oro del “lejano oeste” -California-. Pero ir desde el extremo oriente hasta la costa del Pacífico, en una época en la que los transportes terrestres aún no aportaban mucha ventaja a las expediciones, salvo la comodidad que podía brindar el caballo y la carreta, implicaba una larga y difícil travesía que en varias ocasiones llegó a cobrar más de una vida. Fremont se propuso encontrar una ruta fácil a la vez que consideraba la enorme posibilidad de que esa ruta, y todos los territorios por donde pasara, podrían llegar a ser propiedad de la nación norteamericana, lo cual ahora sabemos que así fue. En 1838, Fremont se unió a una misión encabezada por el científico francés Jean-Nicolas Nicollet, que se dirigió hacia el cruce de los ríos Misuri y Mississippi, y después al río Desmoines. Este viaje le proporcionó valiosos conocimientos de topografía, cartografía y geología, tan importantes como para después organizar una serie de expediciones al territorio comprendido entre el Mississippi y el océano Pacífico. Esto con la ayuda de su suegro, el senador Benton de Misuri. En 1842 realizó su primer viaje hacia Oregon y Wyoming; al año siguiente recorrió la desembocadura del río Columbia, el norte de Colorado, la sierra Nevada, hasta realizar la gran travesía: atravesar las rocallosas y llegar a California, la tierra de los sueños. En la expedición de 1845 exploró con detenimiento California y, recordemos que era militar, intervino en la lucha contra nuestro país; tuvo problemas con uno de sus superiores quien lo mandó arrestar “por desobediencia e insubordinación”. Fue procesado en una corte marcial en Washington tres años después, y el presidente Polk lo absolvió debido a sus importantes logros en materia de exploración científica. Todos conocemos el resultado de la lucha entre los dos países: en poco tiempo Estados Unidos aumentó su extensión en la misma medida en que México disminuyó la suya. Se incorporó al ejército y una de las primeras tareas que le fueron encomendadas fue localizar los lugares por donde sería trazada la línea ferroviaria desde la parte alta del río Grande hasta California, territorio que en parte ya conocía. Llegó a ser senador de este estado, y como experto en rutas férreas trazó otras vías hacia el sur y la costa del Pacífico. Contendió para la presidencia del país sin éxito y después fue enviado a Virginia del Oeste, hacia el extremo opuesto del territorio. Pero la inmovilidad lo carcomía y pronto inició otra salida, aun cuando ya acumulaba varios años en su andar. Entre 1878 y 83 fue gobernador de Arizona y retornó de nuevo a los lugares que él mismo exploró abriendo caminos para lo que después fue una de las zonas más ricas e importantes del aquel país. Como un reconocimiento de su gobierno, en 1890 éste le ratificó su rango de “mayor general de la armada de los Estados Unidos”, lo que seguramente debió haberle dibujado una sonrisa en el rostro antes de morir poco tiempo después. Cristóbal Durán ollin5@hotmail.com Temas Pasaporte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones