Suplementos | La fiesta de Todos los Santos nos habla de la vida Fiesta tras fiesta Debemos vivir con plenitud, integridad y santidad, porque todos estamos llamados a ser santos Por: EL INFORMADOR 6 de noviembre de 2010 - 12:43 hs Cualquier tiempo es bueno para hacer fiesta. No podemos decir que un mes u otro sea más festivo, porque pasa septiembre, mes en el cual estuvimos conmemorando a nuestra Patria, llega octubre y seguimos enfiestados, y abrimos el mes de noviembre con unas fiestas muy especiales que tienen resonancia en la vida de todos y cada uno, pero en forma muy especial de nosotros que vivimos conforme a las enseñanzas de Cristo Jesús en su Iglesia. La fiesta de Todos los Santos nos habla de la vida, nos dice claramente que debemos vivirla con plenitud, integridad y santidad, porque todos estamos llamados a ser santos y a llegar a vivir para siempre en el cielo, la casa de nuestro Padre Dios, donde el Señor Jesús nos ha preparado un lugar. Ya luego empezaremos a preparar las fiestas navideñas, en las que todo se nos vuelve alegría y bullicio, al grado que llegan momentos que nos olvidamos de lo que verdaderamente estamos celebrando. No obstante, aún en medio de estos momentos festivos y de celebraciones de todo tipo, es necesario no perder de vista lo esencial, o sea que el Señor quiere nuestro bien y que nos quiere felices y alegres, pero también nos quiere cerca de Él, a su lado, viviendo con integridad y santidad. No nos hagamos ilusiones falsas. Es cierto que nuestro Dios es bondadoso y misericordioso al extremo, pero también es un hecho que su amor incondicional requiere una respuesta y una actitud de nuestra parte. No se puede ir así nomás por la vida jugando un doble juego; sería como el hombre que se la pasa despilfarrando su amor y luego pretende recibir de su esposa las mejores atenciones y la exclusividad incondicional. Es cierto que a Dios le podemos pedir cuanto necesitamos o queremos, pero es un hecho que también tenemos que estar dispuestos a darle algo de lo nuestro, y más aún, algo de nosotros mismos. Desde esta perspectiva, es preciso tomar la vida en serio, poner de nuestra parte cuanto es necesario para merecer el premio que Dios promete a los que son fieles y saben darle su amor, en palabras, hechos, oraciones y obras buenas. Esta es, en resumidas cuentas, la forma más genuina de demostrar el amor, porque lo único que Dios pide es amor. Para entender mejor cómo hay que vivir el mandamiento único de Jesús, debemos tener frecuentemente a la mano el libro en el cual están las pautas que nos dejó como ejemplo desde su vida y mensaje. El Evangelio es un libro sencillo, tan sencillo que hasta los niños son capaces de leerlo y entenderlo. Pero hay ocasiones en que la gente grande nos sentimos muy por encima del texto, y creemos entender y conocer los signos y señales que nos presentan a diario los medios, las luces y los colores, y luego dejamos que pasen por alto los mensajes aparentemente sencillos, pero cargados de enseñanza y profundamente aleccionadores para nuestra vida diaria. En forma sutil podemos reconocernos en las palabras de Jesús. Las parábolas más bellas que se han escuchado en este mundo las podemos leer en el Evangelio. Allí encontramos una sabiduría que traspone los tiempos, porque es donde alcanzamos a percibir la verdadera personalidad de Dios, donde Jesús nos pone de manifiesto esa misericordia que sigue invadiendo la tierra para comunicarnos su amor y dar a todos la salvación. Y Jesús viene a nuestro encuentro con la misma solicitud de un pastor que ha perdido su oveja, que se preocupa por encontrarla y la busca hasta que la encuentra. Luego la toma en sus brazos, la pone en sus hombros y la lleva al redil. Es tal vez la mejor imagen y el mejor ejemplo para nosotros, porque podemos tener una fundada esperanza de que seremos recibidos en su casa, en su mesa y en su Reino. Por tanto, es muy necesario poner todo el empeño para saber responder y corresponder a su amor. María Belén Sánchez fsp Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones