Suplementos | La verdadera devoción se realiza en el interior, de frente a Dios y no a los hombres Fariseo modelo 2013 La verdadera devoción se realiza en el interior, de frente a Dios y no a los hombres Por: EL INFORMADOR 26 de octubre de 2013 - 23:02 hs / LA PALABRA DE DIOS • PRIMERA LECTURA: Sirácide 35, 15-17. 20-22 "El Señor es un Juez que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda. Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega hasta el Cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta que el Altísimo lo atiende y el Justo Juez le hace justicia." • SEGUNDA LECTURA: San Pablo a Timoteo 4, 6-8. 16-18 "Querido hermano: Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, Justo Juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento. La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino Celestial. A El la gloria por los siglos de los siglos. Amén." • EVANGELIO: San Lucas 18, 9-14 "Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: "Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias." En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!" Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado." GUADALAJARA, JALISCO (27/OCT/2013).- El evangelio de este domingo trigésimo ordinario es una breve parábola con la que el Señor contrapone la actitud falsa y necia de un fariseo que va al templo a orar de pie y en voz alta, allá, a mero adelante para ser visto, oído, quizá admirado y la contraparte con la figura del publicano tenido por pecador por los demás. Ciertamente, él se sabe pecador, por eso, de rodillas, allá atrás y sin atreverse a levantar la cabeza mientras se golpea el pecho con la mano, pide perdón como algo que no merece, pero que implora. Pero el fariseismo es una eterna realidad. Lo hubo, lo sigue habiendo, y tal vez, con la sinceridad por delante, todo el que de una manera o de otra pretende “apantallar”, ha caído en fariseismo. ¿Quién no ha sentido la tentación del amor propio, de la vanidad, de llamar la atención, de ser reconocido, de ser estimado y más todavía de vender su “imagen” a muchísimo mayor precio? bien dicen que el amor propio muere 10 minutos después del que lo carga. Entonces el fariseismo no era un mal exclusivo de aquellos pobres hombres de aquellos lejanos días. El fariseismo esta vivo y presente. El que en verdad es virtuoso trata de agradar sólo a Dios y lo busca como único testigo de sus actos externos, pues únicamente él puede ver la intención de los mismos, puede ver más adentro del rostro, donde se acuñan los pensamientos, los efectos, los deseos. El hombre sólo ve la cara, Dios el corazón, y para Dios vale lo que nace de dentro, aunque muchas veces no se pueda fraguar en el exterior. El que se cree justo, y como tal “apantalla” a los demás, aquí, ahora o donde sea, es un fariseo de los tiempos actuales, un fariseo modelo 2013. José R. Ramírez M. ¿HIPÓCRITA YO? Es una realidad que prevalece la hipocresía en el mundo, tanto en el ámbito personal como institucional; es decir, se trata de hombres y mujeres en lucha cotidiana por alcanzar metas y beneficios, pero utilizando las armas equivocadas. Algunas veces ‘se obtiene la victoria’, en otras ‘la derrota’, aunque siempre se pierde, porque finalmente quien más capitaliza esto es, precisamente nuestro enemigo el diablo. Hay quienes llegan al extremo de pretender engañar a Aquel que todo lo sabe, que todo lo conoce, que es omnipotente y omnipresente, al mismo Dios. Es el colmo de la insensatez, porque aun sabiendo que nada van a lograr, llegan a hacer de su vida una permanente mentira, una vida hipócrita, que no los lleva sino a la condenación eterna. Quienes piensan estar en paz con Dios por cumplir fielmente los preceptos divinos y eclesiales, aunque el resto de su vida sea plenamente pagano. Quienes creen agradar a Dios perteneciendo a obras pías o asociaciones piadosas, o incluso obras de caridad, y descuidan el principal mandamiento de amar a Dios y al prójimo. Así mismo, los que creen en apariciones, brujerías, supersticiones, magias, pero no dan crédito a las maravillas que Dios hace, en prodigios y milagros. Aquellos que tratan con dureza a los demás: sus trabajadores, el público a quien atienden en oficinas gubernamentales, los profesores que no respetan a sus alumnos, los que incurren en toda clase de omisiones y, aunque ‘no hacen el mal’, nunca hacen el bien, ni ponen al servicio de los demás los dones que han recibido del Señor. El Evangelio de este domingo ilustra con claridad y contundencia la suerte de los que así actúan, engañándose a sí mismo y a los demás, representados por el fariseo y la de los que con humildad reconocen su realidad de personas débiles, pobres, limitadas, pecadoras, la aceptan ante Dios y reconocen que necesitan de Él, representados por la figura del publicano. La oración hipócrita del fariseo ofendió a Dios, y éste regresó a su casa sin haber sido justificado, es decir, igual de manchado, llevando en su corazón la angustia, la zozobra. La súplica sincera del publicano que reconoció su ser pecador, arrancó de Dios el perdón de sus pecados, y volvió a su casa en paz. Hoy el Señor nos invita a que dejemos, si así es la nuestra, la vida de engaños, mentiras e hipocresías, y con humildad reconozcámonos pecadores, pidamos perdón, condición para recibir Su Gracia y el don del Espíritu, y así alcanzar la verdadera felicidad, la realización plena como seres humanos. Francisco Javier Cruz Luna PADRE J. TRINIDAD RANGEL Mientras más nos vamos adentrando en los temas afines a la cristiada, vamos descubriendo aspectos interesantes que clarifican lo acontecido y dan luz para entender mucho del trasfondo de las raíces y los móviles que ocasionaron hechos tan lamentables. En conversaciones con otras personas bien documentadas o platicando con quienes recuerdan testimonios que escucharon de primera mano, también hemos llegado a percibir muchas facetas que aclaran bastante la verdadera razón del conflicto. Razones que en el fondo nadie desconoce y que en resumidas cuentas todos callan o callamos, tal vez porque pensamos que habrá todavía quienes se sientan aludidos por reflejo o por analogía. Beato Hoy que queremos recordar al Padre Rangel, otro sacerdote bastante joven y muy querido por su feligresía, que incluso tuvieron la “osadía” e ingenuidad de ir personalmente a pedir su libertad. Este hecho tuvo como consecuencia que arrestaran a otros dos mártires: el Padre Andrés Solá, claretiano del cual ya hemos comentado y a Leonardo Pérez Larios que fue fusilado junto con los dos sacerdotes. El Padre Trinidad Rangel originario de un pueblo llamado El Durazno, cercano a Dolores Hidalgo, nació el 4 de junio de 1887. Fue un joven tranquilo, pero estudioso, y un sacerdote intachable y dedicado a la misión se le encomendó. Desde que fue ordenado 1919, ejerció su ministerio en León, Gto. y en San Francisano del Rincón. Hasta el último momento de su vida estuvo disponible para atender con solicitud a los fieles y a las religiosas a pesar de las circunstancias adversas que le obligaban a permanecer de incógnito protegido por personas de buena voluntad. Fue descubierto también por la indiscreta ingenuidad de personas que no querían hacerle mal, pero que en resumidas cuentas lo entregaron a quienes le quitaron la vida y le abrieron el camino de la gloria. Buscando culpables Si mucho fue culpable un gobierno que olvidó lo mucho que debía al clero y a la Iglesia, mucho más es el no querer reconocer o ignorar lo aconteido, y culpables también nosotros por relegar al olvido a nuestros santos mártires No es posible borrar la historia, porque un día u otro sale a la luz. No es posible callar la voz de tanta sangre que grita desde el fondo de nuestro suelo patrio y de tantos corazones que fueron heridos en su fe que es lo más sagrado que posee el ser humano. Una página tan bochornosa no se elimina con querer desconocerla o tratando de ignorarla descaradamente. La verdadera sanación sería con un reconocimiento sincero humilde; es así como Dios nos acepta y perdona cuando reconocemos la culpa cometida y nos perdona con amor. ORACIÓN Señor Jesús que diste fuerza y valor a los que defendían la fe y la libertad hasta con la vida, concédenos que sepamos ser fieles al ideal que a ellos les impulsó, para que confesando tu nombre con nuestra palabra y nuestra vida podamos llegar contigo a la gloria prometida. Amén. Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Evangelio de hoy: Alegría, signo de perseverancia y misericordia Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones