Suplementos | El mundo está bajo el dominio de los agentes de Satanás, que imponen la injusticia y opresión de los más débiles 'Éste es mi hijo...' Según estadísticas recientes, los seres humanos en el mundo, hombres y mujeres que se dicen cristianos suman ya alrededor de los dos mil millones Por: EL INFORMADOR 27 de febrero de 2010 - 12:48 hs Según estadísticas recientes, los seres humanos en el mundo, hombres y mujeres que se dicen cristianos suman ya alrededor de los dos mil millones, de los cuales aproximadamente 1,050 millones pertenecen a la Iglesia Católica Romana y el resto a otras denominaciones, entre protestantes (alrededor de 300 millones), anglicanos y otras iglesias tradicionales, y las más de mil 500 sectas que se tienen registradas alrededor del mundo (Fuente: aunmas.com). Al ver esto, recordé una pregunta que frecuentemente me hago en mi labor diaria al servicio del Evangelio, de la Iglesia y de mi Comunidad: ¿Cuántos de estos miles de millones de cristianos conocen real, verdadera y profundamente a Aquél a quien siguen, a Aquél en quien dicen creer, a Aquél que fundó su Iglesia y la dejó en manos de hombres para que siguieran su obra y lo dieran a conocer a todo el mundo, con su palabra y también con su vida, con su testimonio? De entrada podemos afirmar categóricamente que son muy pocos, porque de no ser así, la realidad del mundo en que vivimos sería muy diferente. Al no haber conocido todavía a Cristo, por medio de un encuentro personal con Él, en el que lo descubran --porque su Espíritu se lo revele-- como el único Salvador, Señor y Mesías, quien, no con un poder humano, mundano, sino con el poder del amor auténtico, dando su vida por ellos, conquistó para sí y para Dios Padre a muchísimos corazones endurecidos, egoístas, ateos, y al no haber conocido y profundizado en su Palabra, su doctrina, sus mandatos, su plan de amor y salvación para todos los hombres --y por lo tanto, al no haber cambiado su forma de conducirse, de actuar y hacer las cosas, para hacerlas conforme a Su voluntad, Su plan--, por todo ello es que el mundo vive atrapado por las fuerzas de las tinieblas. El mundo está bajo el dominio de los agentes de Satanás, que imponen la injusticia y opresión de los más débiles; la proliferación de las adicciones, que convierten a quienes las sufren en verdaderos esclavos en esta vida y en esclavos eternos del mal, si no se arrepienten y se liberan de ello; por la pérdida de los valores trascendentes y cristianos, dando paso a unas costumbres y estilos de vida ausentes de la más mínima moral, que poco a poco corrompen la conciencia de los hombres y mujeres de las “sociedades modernas” y los hacen vivir contrariamente al estilo de vida de Cristo. Predomina la ambición desmedida de riquezas, poder y placer, que se trata de conseguir a como dé lugar, con el uso de la más cruel y despiadada violencia; continúa la explotación para beneficio personal, de los más pobres, ignorantes, débiles, los cuales son vistos como todo, menos como seres humanos, poseedores de una inmensa dignidad al haber sido creados, como todos, a imagen y semejanza de Dios, etc., etc. Y muchos de los que han caído en éstas y otras prácticas anticristianas, son precisa y paradójicamente personas que fueron bautizadas, que tal vez van esporádicamente a la Iglesia --el miércoles de ceniza no pueden faltar--, que tal vez sean muy “guadalupanos” o devotos de tal o cual santo --hasta los inventan--, van de rodillas a los santuarios y rezan sus oraciones aprendidas en la infancia…Mientras esto no cambie radicalmente y se conozca profundamente a Cristo, el mundo no cambiará, seguirá siendo presa del mal. El Evangelio de este domingo nos recuerda cómo Dios Padre nos revela quién es Jesucristo, diciéndonos en las personas de Pedro, Santiago y Juan, quienes representaban a toda la humanidad: “Éste es mi Hijo, mi Elegido, escúchenlo”. Así, la forma de conocerlo es escucharlo, escuchar su Palabra que nos lo presenta; y escucharlo, no para que sus palabras “entren por un oído y salgan por el otro”, sino para obedecerlo, poniéndolas en práctica; para confiar plenamente en Él, depender de Él y entregarle toda nuestra vida. He ahí el fundamento del verdadero cristianismo. Si no se piensa y se vive así, no se es cristiano auténtico y sería mejor no decir que sí se es. ¿No lo creen así? La Cuaresma es mucho más que tortas de camarón, capirotada, empanadas, o aún las prácticas piadosas, como el Vía Crucis, los oficios, la visita a los siete templos, etc.; la Cuaresma es, ante todo, renunciar a lo que nos impide conocer a Jesús y vivir como Él. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones