Suplementos | Gabriela Aguilar Es chacharero y lo disfruta Serie: Antes de que nos olviden… Por: EL INFORMADOR 18 de julio de 2009 - 00:12 hs Recorre las calles del sur de Guadalajara. Desde las seis horas de cada día, toma su triciclo y busca, como investigador, todo aquello que le pueda servir. El vehículo que lo acompaña cada mañana lo llama “mijo”, ya le robaron uno en alguna ocasión, por eso a éste, lo cuida mejor. Don José Olmedo Vázquez tiene 71 años y cuando se le pregunta sobre cuál es su oficio, contesta rápidamente: “chacharero”. Durante su vida laboral 19 años los dedicó a la albañilería, 16 en un supermercado, cuatro meses fue vigilante en Expo Guadalajara y hasta trabajó en Estados Unidos 11 años, “conozco desde Las Vegas hasta Los Ángeles, San Diego, Arizona, Yuma…me regresé y que me atropella un camión, por eso no ando bien de mi cuerpo, quedé mal”. Le gusta platicar, de repente se queda callado, es amable y su mirada refleja la sabiduría adquirida… sabe que el tiempo ya no regresará. La nostalgia invade el ambiente, las “patitas” de sus lentes se sostienen difícilmente porque la cinta adhesiva amarilla no aguanta mucho. Cuando se le pregunta por su matrimonio le cambia el semblante, sonríe y orgulloso dice que tiene 50 años de casado, 12 hijos, cuatro ya fallecieron y ¿nietos? no se acuerda cuántos, pero cree que son también cincuenta. Vive en la colonia Villa Guerrero y hace más de 10 años dedica sus días a chacharear, “estamos tan salados que a veces no alcanzamos ni para comer, mi trabajo consiste en levantar el cartón, periódico y todo aquello que pueda vender, hago tercios y llegan por ellos a la casa, me pagan 80 centavos por kilo y para que valga la pena tengo que hacer como 200 kilos”. Reunir la cantidad necesaria para vivir, cree que depende de la suerte “a veces encuentras cosas, a veces no y te regresas a casa sin nada”. Originario de Atemajac de Brizuela, seguidor del Atlas, le gusta beber de vez en cuando una “cheve” en solitario, disfruta el momento sin ninguna compañía. Se siente afortunado por los hallazgos, tesoros y regalos que ha encontrado, “un buen, desde un anillo, una vez me encontré un reloj, la gente parece que no se da cuenta de lo que tira a la basura, con decirle que un día en la calle, en la banqueta me encontré un billete de 20 pesos y a la vuelta de esa calle que me encuentro otro billete igual… son días felices”. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones