Suplementos | Por: Aimeé Muñiz Entre las piernas La cantidad no es calidad Por: EL INFORMADOR 19 de septiembre de 2009 - 02:05 hs A pesar de que su historia en la ciudad es distinta, parece que el teatro y la danza van de la mano en la actualidad, pues ambas disciplinas se han enfrentado en los últimos años al mismo tipo de problemas (obviamente la eterna cantaleta de la falta de espacios) y, a últimas fechas, una impresionante proliferación de agrupaciones que salen de quién sabe dónde. Eso -en apariencia- no es un problema, sino algo que se puede celebrar porque habla de que ambas disciplinas tienen una estupenda salud y que las cosas no están tan mal. Pero la verdad es que en mi opinión es uno de los graves problemas que enfrentan el teatro y la danza, porque muchas de esas nuevas agrupaciones que andan deambulando por la ciudad son dirigidas por jóvenes inexpertos y con un ego ENORME. No es que esté vetado para los jóvenes inexpertos organizarse en nuevas agrupaciones, sino que la mayoría de las veces estos chicos se autodenominan “profesionales” y perjudican a quienes efectivamente lo son. ¿Cómo? Pues muy fácil, basta con que alguna vez uno como espectador se vaya a ver un trabajo escénico de estos jovenzuelos y se encuentre con un algo de mala calidad, ello da por resultado que jamás nos vuelvan a dar ganas de ver otro espectáculo “profesional”, ya no solo de ellos, sino de nadie más. Recuerdo una ocasión en que como reportera fui a cubrir un espectáculo de danza al Foro de Arte y Cultura, de un grupo que en mi vida había escuchado, pero que se autodenominaba “Compañía Profesional”. Entonces me confié y hasta me entusiasmé, pues pensé que podría ver un trabajo de calidad. Por supuesto que mis grandes expectativas se vinieron abajo cuando me topé con un montaje mediocre, aburrido a más no poder, con clichés dancísticos y sin principio ni final. Aunque era reportera y supuestamente no podía hacer crítica, la hice y comenté en la publicación que la agrupación tenía algunos problemas, desde la entrada de la música y la mala iluminación, hasta una serie de movimientos sin ton ni son. Como la nota iba firmada con mi nombre, eso me responsabilizaba por si a alguien no le parecía mi bonita opinión. Unos días después de la publicación de la nota, me llamó el director de la “Compañía Profesional” para reclamarme; yo para ese entonces ya ni me acordaba de qué me hablaba, porque ya habían pasado varios días de tan trágica visión. Al final y para no hacer el cuento largo, me hizo los reclamos pertinentes y me dijo que ya nunca más (como alguna vez dijo Luis Miguel) me volverían a llamar para cubrir sus eventos. Yo le agradecí enormemente ese gesto y punto se acabó. Grupos como éste hay muchísimos en la escena teatral y dancística de la ciudad, y la verdad es una lástima; pero no es justo que por ellos, nos perdamos el placer de apreciar las artes escénicas. Por cierto que el próximo 25 de septiembre comienza el Festival de Danza Contemporánea Onésimo González, que provee una estupenda oportunidad para ver qué se está haciendo en la ciudad; aunque hay que aclarar que la muestra no es completa, dado que todavía hay muchos grupos en la ciudad que no confían en este evento que durante muchos años fue un tibio escaparate para los creadores de esta disciplina. lexeemia@gmail.com Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones