Lunes, 17 de Noviembre 2025
Suplementos | Tapatío

Entre cuarentones y veinteañeros

A propósito de propósitos

Por: EL INFORMADOR

Se nos “gastó” el año, dirían los yucatecos, que en tapatío se diría algo así como “úchala, ya se nos fue otro año”; para variar, las fiestas decembrinas causaron serios estragos en nuestra infraestructura corporal; unos kilos de más por aquí, una arruga más por allá, además, descubrimos canas extraordinarias, es decir “nunca antes vistas”; en fin, para acabar pronto, el reporte de daños que le daría Kowalsky al almirante Nelson después de la serie de colisiones secuenciales provocadas por las posadas, sería de pérdidas cuantiosas en distintas áreas del Seaview. En el ánimo de destilar la tristeza que todo esto nos provoca, año con año empezamos una lista casi idéntica de propósitos para Año Nuevo, ésta incluye invariablemente: comer menos y con ello bajar de peso, hacer un poco de ejercicio, tomar menos, no fumar y por supuesto gastar menos en cosas superfluas cuando nos llega “depre” al ver nuestro saldo de las tarjetas de crédito, por supuesto que tres semanas después, descubrimos que no hemos cumplido ninguno, pero además, el estrés que nos causa hacernos tantos propósitos, nos empuja a consumir más café y cigarrillos que oxígeno.

No cabe duda que diciembre es un mes por demás singular, en el trabajo, todo mundo quiere que le tengamos todo listo antes de Navidad, lo que nos hace trabajar el doble por un lado, pero por el otro, es un mes lleno de compromisos sociales, -los tapatíos tenemos una urgencia impostergable de “juntarnos” con todos nuestros amigos, y hasta con quienes no los son, antes de que se acabe el año-, por lo tanto, nuestra agenda social está hasta el tope, en consecuencia nuestro rendimiento baja considerablemente a fuerza de tanta desvelada, además, durante todo el mes recibimos una gran cantidad de correos electrónicos con los mejores deseos para Navidad y un próspero Año Nuevo, lo que nos obliga a pasar horas y horas contestando correos en la computadora usando los términos más cursis que jamás se hayan escrito.

Cuando finalmente terminamos el año, nos queda una cruda que nos dura hasta la Semana Santa, la cartera nos queda más limpia que un quirófano antes de una operación y las deudas se apilan en el buzón en una cantidad similar a las cartitas de álbum que atesorábamos en la mochila cuando éramos niños, lo que nos obliga a trabajar el doble para reponer todo el tiempo perdido, por ello, se me ocurre que para evitar todas estas molestias, este año, simple y sencillamente no hagamos propósito alguno; eso, y el hecho de saber que no tenemos que regresar a la escuela, tal vez nos haga menos amarga la cuesta de enero y hasta una sonrisa nos provoque.

Por cierto, ¿alguien sabe hasta qué fecha debemos abrazarnos con nuestros conocidos deseándonos un feliz año? Habrá que consultar el manual de Carreño… -porque hay quienes llegan a marzo abrazando a sus congéneres-. Mientras lo averiguo, lo que procede es desearles a todos los posibles lectores un próspero año nuevo.

Ricardo Santos

Tapatío

Temas

Recibe las últimas noticias en tu e-mail

Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día

Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones