Suplementos | Estas personas se encontraban ocupadas en sus afanes Encontrado por Jesús Estas personas se encontraban ocupadas en sus afanes, cuando fueron alcanzadas por el Maestro Por: EL INFORMADOR 2 de abril de 2011 - 08:08 hs De acuerdo a los relatos de los evangelios, la mayoría de las personas que llegaron a conocer a Jesús lo hicieron porque ellos tomaron la iniciativa para buscarle; algunos tuvieron que abrirse paso entre la multitud, o buscarle muy de noche, o de plano gritarle para pedir su ayuda. Cada uno de ellos tuvo su oportunidad, y supieron aprovecharla. Pero hay otro grupo, menos numeroso, que tuvo el privilegio de ser encontrado por Jesús. De acuerdo a los relatos de la Biblia, estas personas se encontraban ocupadas en sus afanes, o de alguna manera imposibilitadas para acercarse a Jesús, cuando fueron alcanzadas por el Maestro, quien evidentemente se acercó a ellos de una manera voluntaria. Dentro de este selecto grupo podemos encontrar a Mateo, quien más tarde se convertiría en uno de sus discípulos; la mujer llamada “la samaritana”, y un ciego, cuyo relato podemos leer en Juan 9 1-41. Este hombre ciego se encontraba en una situación muy lamentable, no sólo por haber nacido ciego, sino por el desprestigio que acompañaba su mal, pues todas las personas a su alrededor consideraban que su enfermedad era el resultado del pecado de sus padres, o de él mismo. De modo que estaba en el fondo de la escala social y religiosa: era un ciego pecador. Por tratarse de un ciego de nacimiento, no había esperanza de curación; ni siquiera en estos tiempos tan avanzados en los conocimientos médicos, se le puede ofrecer una esperanza cierta a quien ha nacido sin el don de la vista. Por lo tanto, este hombre estaba condenado a pasar toda su vida sin mirar jamás, y condenado a la única alternativa que tenía para vivir, que era pedir limosna a la gente que se compadeciera de él. Luego venía el problema de su condición social: el relato nos hace saber que este ciego tenía sus padres, pero todo parece indicar que ellos habían puesto una distancia de por medio entre ellos y su hijo; a lo mejor les daba vergüenza tener un hijo ciego, por la sospecha de que esto era por causa de algún pecado que habían cometido en el pasado. Incluso cuando Jesús sana a su hijo, los padres se mantienen al margen de los debates con los fariseos, y San Juan de plano nos dice que ellos tenían miedo a los judíos y por lo tanto no quisieron reconocer que Jesús era el autor de ese milagro. Sumado a los problemas físicos y sociales que tenía el hombre del relato, nos damos cuenta de que también tenía graves necesidades espirituales. Debido a la sospecha de que su ceguera era el resultado de los pecados de su familia, evidentemente tanto él como sus padres era rechazados por los círculos religiosos de su ciudad, y muy posiblemente el ciego no tenía acceso a ningún servicio o atención espiritual que le mitigara la pena de vivir ciego. De manera que este hombre se encontraba solo, enfermo y perdido... no había esperanza de solución alguna. Esto hace brillar más nítidamente el amor de Dios, porque evidentemente el encuentro de Jesús con el ciego no fue casual, sino deliberadamente propiciado por el Maestro. Fue Jesús quien al pasar lo vio, y decidió sanarle. No lo hizo como resultado de que el ciego se lo pidiera, sino que fue el Señor quien tomó la iniciativa. Más tarde, cuando las autoridades religiosas expulsaron al que había sido ciego, prohibiéndole que pudiera asistir a la sinagoga, nuevamente nnos refiere el relato del evangelio que Jesús le volvió a encontrar, ahora para revelarle que Él era el Mesías, el Salvador esperado. En la primera ocasión, Jesús abrió los ojos físicos del ciego, y en la segunda ocasión abrió sus ojos espirituales; la primera vez, le hizo sano, y la segunda vez le hizo salvo; ahora la obra estaba compuesta. Qué maravilla saber que el día de hoy, Jesús sigue buscando a gente que no le está buscando, pero que le necesita desesperadamente, para sanarle y salvarle. Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones