Suplementos | La Biblia contiene la historia de la salvación. Sólo Jesús salva. La religión es el medio de salvación ¿En qué consiste la salvación? La religión comienza en el amor a la vida, en las ganas de vivir con plenitud. Así, para analizar el tema de la salvación hemos de considerar los problemas que aquejan al hombre Por: EL INFORMADOR 18 de octubre de 2008 - 07:58 hs Primera parte La Biblia contiene la historia de la salvación. Sólo Jesús salva. La religión es el medio de salvación. ¿Eres salvo? Todas las anteriores son frases que escuchamos frecuentemente y que, estamos seguros, encierran una realidad irrefutable, a excepción de la última que es una pregunta cuya respuesta se antoja muy difícil a menos que se sepa que quiere decir exactamente el término “salvo”. Pero, ¿en qué consiste la salvación? ¿De qué nos viene a salvar la religión? La respuesta es muy simple y a la vez muy compleja: de nosotros mismos. Procederemos a desmenuzar esta situación. Todo análisis histórico y toda interpretación antropológica conducen a que el hombre es un ser con una necesidad imperiosa e innata de creer en algo que lo trascienda. Así nacen las mitologías ancestrales y las actuales. La necesidad de creer en algo que nos pueda salvar (¿de qué?), lleva a pensar en la realidad de extraterrestres, a aceptar adivinadores que llevan nombres de corte orientalista, tanto como a astrólogos cuya palabra y presencia son reverenciadas, así como a todo tipo de quiromancias y cartomancias. Quienes detentan este poder, los falsos profetas bíblicos, pertenecen al grupo de gente conocedora de la mencionada necesidad humana de creer en algo o alguien capaz de trascender su propio mundo. Aquí es de notarse que para quienes profesamos la fe católica, el primer mandamiento de la Ley de Dios tiene como consecuencia el alejarse de todas esas prácticas. En primer término, debemos aclarar que si la religión se presenta como salvadora, eso quiere decir que pretende dar respuesta directa no a lo que el mundo tiene de finito y negativo, sino a lo que el hombre tiene de inagotable y sediento; a su necesidad de creer en lo trascendente. La religión será salvadora en cuanto responda eficazmente a un ansia humana que en lo terreno no puede satisfacerse. La religión comienza en el amor a la vida, en las ganas de vivir con plenitud. Así, para analizar el tema de la salvación hemos de considerar los problemas que aquejan al hombre. El primero de ellos es que el hombre es un ser temporal; es decir, es un ser para el que presente, pasado y futuro representan aspectos de su vida relacionados con su estabilidad y felicidad. El momento problemático del presente es su constante aniquilación, ese movimiento del presente por el que se convierte sin interrupción en pasado lo que acarrea sentimientos de pérdida, alejamiento, y desvanecimiento. En cuanto al futuro, los problemas son la imposición, la incertidumbre, la amenaza y la consunción. Para un niño, el futuro es una promesa de aumento de posibilidades, pero para el adulto es una amenaza de pérdida de posibilidades. Aquí cabe recordar lo que el Eclesiastés(12, 1-2) nos dice: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu adolescencia, antes de que lleguen los días malos y vengan los años…”. En segundo lugar está el problema de la libertad, y en ésta el principal problema es el de la decisión, aunque lo más grave del acto libre no es el esfuerzo mismo de decidir, sino que toda decisión significa necesariamente una renuncia. Elegir el futuro que ha de convertirse en presente acarrea renunciar a innumerables futuros posibles que ya no serán, a múltiples existencias que nunca viviremos. Esta angustia causada por la decisión es lo que lleva a la renuncia de la libertad, a entregarse a la apatía, a la pasividad, a poner el poder de decisión en manos de un jefe, de un partido o de un astrólogo para que fijen nuestra conducta. Y no menos problemática que la libertad individual, es la libertad colectiva por la que la humanidad decide su porvenir, cerrando su abanico de posibilidades hacia una dirección única que, como sabemos, puede ser de vida o de muerte, de salvación o de ruina totales. Esta es una experiencia nueva de nuestro tiempo, no sólo por el aumento de poder técnico del hombre, sino también porque la humanidad se experimenta a sí misma como una comunidad y no como un conjunto de grupos. Vemos pues, en este somero análisis, que los problemas de la libertad y el tiempo no encuentran respuesta en la esfera de lo puramente material y mundano. En lo que sigue, analizaremos los otros dos problemas del hombre relacionados con la salvación. Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara(arroba)up.edu.mx Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones