Martes, 04 de Noviembre 2025
Suplementos | José y María habían hecho un excelente trabajo en la formación de Jesús

En la casa del Padre

La familia es un diseño de Dios, y Él se ha encargado de proveer dirección y responsabilidades a través de su Palabra

Por: EL INFORMADOR

      El pasaje del evangelista Lucas en 2,41-52 siempre me ha gustado por la riqueza de su contenido, especialmente tocante al tema de la familia. Puesto que la familia es un diseño de Dios, y Él se ha encargado de proveer dirección y responsabilidades a través de su Palabra, es muy interesante considerar algunas lecciones tocantes a este tema.

      Nos relata Lucas uno de los pocos episodios bíblicos en donde se menciona la niñez y la adolescencia de Jesús, al cuidado de José y María. Ellos habían subido a Jerusalén para asistir a la fiesta de la Pascua, acompañados de Jesús, quien para entonces había cumplido doce años. Sin duda se trató de un evento memorable, durante el cual visitaron el templo de Jerusalén y ahí presentaron las ofrendas correspondientes; fue entonces cuando José y María emprendieron el regreso a Nazaret, pensando que Jesús se encontraba viajando con los conocidos, pero  al término de un día de camino, se dieron cuenta de que el niño no iba con ellos.

      Eso les forzó a regresar a Jerusalén, lo que implica un segundo día de viaje, hasta que al tercer día lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

      Como podemos ver, José y María habían hecho un excelente trabajo en la formación de Jesús, pues a los doce años el niño ya mostraba un profundo interés en los asuntos de Dios. Todos sabemos que por lo general, el inicio de la adolescencia en un joven se caracteriza por todo, menos por un interés en las cosas espirituales; sin embargo, Jesús estaba muy interesado en aprender más acerca de Dios, al grado que pasó tres días separado de sus padres, con el único propósito de aprender más.

      También podemos ver la respuesta de José y María ante este incidente, ya que seguramente se encontraban muy preocupados por la seguridad de Jesús, quizás recordando los peligros de los que el niño había escapado cuando Herodes trató de matarlo; sin duda que esos tres días fueron de gran angustia, pero cuando finalmente lo encontraron en el templo, decidieron que lo mejor era que regresara con ellos. Esta sin duda fue una decisión acertada.

¿Cómo podemos saberlo? Pues por los resultados que se obtuvieron. Aunque en el templo se encontraban los doctores de la ley, quienes sabían mucho acerca de las Escrituras,  tristemente se trataba de hombres que hablaban de Dios, pero no amaban a Dios. Muchos de ellos fueron los mismos que veinte años después conspiraron para que Jesús fuera arrestado y ejecutado.

     En la aldea de Nazaret, Jesús permaneció bajo el cuidado de José y María. Es posible que ellos no supieran tanto de la ley como los maestros del templo, pero es evidente que ellos sí amaban a Dios, y supieron inculcar en su hijo este mismo amor. En otras palabras, “no había mejor lugar para aprender a amar a Dios, que bajo el cuidado de quienes Dios mismo había escogido para que cuidaran a su Hijo”.

     Esto nos debe llevar a reflexionar que los padres somos los encargados de inducir a nuestros hijos para que amen a Dios, no importando su edad; sin embargo, para que esto funcione, nosotros como padres debemos ser los primeros que aprendamos a amar a Dios. Así es como funcionan las cosas.

    Angel Flores Rivero
    iglefamiliar@hotmail.com

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