Lunes, 01 de Diciembre 2025
Suplementos | Sobre la teoría de Darwin se ha opinado y hablado mucho

En el Año de Darwin, Evolución y Fe

El 12 de febrero celebramos el 200 aniversario del nacimiento de Charles Robert Darwin (1809-1882), por lo que a este año se le ha declarado el Año de Darwin

Por: EL INFORMADOR

Primera Parte

     El 12 de febrero celebramos el 200 aniversario del nacimiento de Charles Robert Darwin (1809-1882), por lo que a este año se le ha declarado el Año de Darwin. Pero, ¿quién fue Darwin y qué hizo para merecer todo un año de conmemoración? ¿Qué relación hay entre él y la fe cristiana? En los siguientes artículos de esta serie que hoy comienza, encontraremos respuesta a estas y otras interrogantes. Comencemos por enterarnos quien fue.
     Charles, quien fue el quinto de seis hermanos, nació en Shrewsbury, Inglaterra. Inició su oficio académico como aprendiz de médico con su padre, Robert Darwin, pero tal actividad le parecía insufrible. Después de muchas vicisitudes y disgustos con su padre, en 1828 fue enviado al Christ’s College de Cambridge, para obtener un grado en letras y posteriormente convertirse en pastor anglicano. Se graduó finalmente en 1831, y durante su estadía conoció obras que influirían grandemente en su pensamiento, como la Teología Natural que disertaba sobre la adaptación biológica como evidencia del diseño divino, y Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo, de Alexander von Humboldt. Después de ello, Darwin decidió iniciar un viaje de estudio de la naturaleza por todo el mundo y se lanzó a la aventura abordo del Beagle, un barco cuya tripulación tenía una misión científica relacionada con el estudio de las corrientes oceánicas y la cartografía.
     El viaje en Beagle duro cinco años, de 1831 a 1836, y en el visitó desde África hasta América del Sur, las costas de Asia en el Pacífico e islas en diversos puntos del planeta. Encontró toda suerte de fósiles y especies animales desconocidas en la Europa de su tiempo, que recolectó y clasificó muy cuidadosamente; y, a partir de estos hallazgos, Darwin escribió, durante el viaje de regreso a Inglaterra, que todos ellos “desbaratan la teoría de la estabilidad de las especies”, frase que reescribiría más adelante como “podrían desbaratar” y que le “arrojaban luz sobre el origen de las especies”.    
     Casi dos décadas después, el 22 de noviembre de 19859, se publicó su monumental obra “El origen de las especies mediante la selección natural, o la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, mejor conocida por el título “El origen de las especies”, la cual se considera a la par de las obras de Copérnico, Galileo y Newton, en el sentido de iniciar una revolución científica en su tiempo.
     La idea de la selección natural le llegó después de leer “Un ensayo del principio de la población” de Thomas Robert Malthus, publicado en 1798. Darwin aplicó el razonamiento de Malthus a los animales y a las plantas, y hacia 1838 sentó las bases de su teoría. En síntesis, se trata de que debido al problema del suministro de comida descrito por Malthus, las crías nacidas de cualquier especie compiten intensamente por la supervivencia, de manera que las que sobreviven tienden a incorporar variaciones naturales favorables que se transmiten por herencia. Por consiguiente, cada generación mejora su adaptabilidad y este proceso gradual y continuo es la causa de la selección natural y la “evolución” de las especies. Cabe aclarar que la selección natural es sólo una componente de las ideas globales de Darwin, dado que también presentó el concepto de que todos los organismos relacionados son descendientes de ancestros comunes y proporcionó apoyo adicional para afirmar que la tierra misma no está estática, sino evolucionando constantemente.
     Sobre la teoría de Darwin se ha opinado y hablado mucho; desafortunadamente, de manera poco cuidadosa y, a veces, de manera irresponsable. Por ejemplo, su única alusión a la evolución humana fue el comentario: “se arrojará luz sobre el origen del hombre y su historia”; en ningún momento dijo lo que escuchamos con frecuencia, de que “el hombre desciende el mono”. Además, siempre se mostró muy cauto con el término evolución, el cual evitó, y al final de su obra escribe: “Hay grandeza en esta concepción, según la cual la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un reducido número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, una infinidad de las formas más bellas y portentosas”. Que Dios nos bendiga y nos guarde.
     
Antonio Lara Barragán Gómez OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara(arroba)up.edu.mex

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