Suplementos | El camino preciso no se descubre sentado En camino Nos movemos en un mundo en el que pareciera que la voz de mayor autoridad es la que se diga más fuerte, sin importar la razón y cordura que ésta tenga, sino la que más fuerte resuene Por: EL INFORMADOR 16 de marzo de 2013 - 23:03 hs / GUADALAJARA, JALISCO (17/MAR/2013).-LA PALABRA DE DIOSPRIMERA LECTURA: Isaías 43, 16-21 “No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando” SEGUNDA LECTURA:San Pablo a los filipenses 3, 7-14 “Pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a Él”. EVANGELIO:San Juan 8, 1-11 “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?” Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”. REFLEXIONANDO LA FE...Desde el amor Cuando Dios se hace hombre, todo el mal del mundo cae sobre sus espaldas. Y él de este mal sabe sacar sólo amor, amor que manifestará hasta su último aliento de vida, hasta la última gota de sangre, hasta experimentar el mayor sufrimiento humano: la muerte. Pero luego resucita: el amor es más fuerte que la muerte. El sufrimiento padecido por todos los humanos, desde el del más pequeño, el más frágil, el todavía no nacido, el niño que nunca crecerá, hasta el del criminal o el del santo, él lo ha rescatado en su propia piel, lo ha transformado en puro amor para la eternidad. Basta que le sigamos por el mismo camino. Se trata de aceptar, de acoger el sufrimiento tratando de impedir que se transforme en mal. En el otro sólo debo ver el sufrimiento que hay que superar con el amor. Jesús asumió el sufrimiento de la Magdalena. Este sufrimiento que ella, por ligereza, o por venganza, o por miedo a sufrir, dejó transformar en pecado. El que se ha equivocado mucho contra Cristo, pero percibe que él ha asumido todo sufrimiento, se convierte en loco de amor por Dios y no ve la hora de hacer por los demás lo que Jesús ha hecho con él. Los verdaderos convertidos no pueden menos de asemejarse a Cristo, uniéndose en su lucha contra el mal, convirtiéndose en otros tantos crucificados clavados por el sufrimiento de los otros hasta hacerlo resucitar en amor. El mundo habla de arrepentimiento, de penitencia, cuando es sólo el amor el que arde y verdaderamente mueve. Hoy El recuerdo del pasado jamás puede ser simplemente nostálgico y celebrativo, sino que representa una clave interpretativa del presente y estímulo para afrontar con sentido de confianza el futuro, las palabras que nos presenta el profeta Isaías al decir: “No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando”. Dios nos da siempre respuestas nuevas, nos invita a no tener explicaciones viejas a problemas nuevos: “No recuerden lo pasado”. No hay una solución general para todas las cosas: “Algo nuevo está brotando”. El riesgo que nos puede absorber en este punto, es provocar en nosotros una inmovilidad, un simplemente esperar a que de fuera, venga alguien nos tome de la mano y nos lleve a la solución que no hemos sido capaces de encontrar, o en el peor de los casos, no hemos querido buscar. No, el camino se descubre, si y sólo si, nos ponemos a caminar. Y ante la duda de qué camino tomar, descubriremos con alegría, que la capacidad para elegir el sendero que hemos de tomar, se adquiere a lo largo del camino. El camino preciso no se descubre sentado, en nuestra comodidad, en nuestra fe sin acciones. Cierto es que existen peligros, pero el riesgo mayor es seguir sin hacer nada. sólo Dios En las novedades que nos presenta san Pablo, su hoy definitivo está todo en Cristo al grado de decir con entera convicción: “Pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a Él”. La mirada de Pablo y con esto su voluntad y acción, tiene un nuevo objetivo, ya no se desgasta en la observancia ciega de lo que antes era para él su todo, hoy nada de lo que fue tiene sentido, todo es basura, nada insignificancia, estiércol, porque hoy su mirada está fija sólo en Dios, su camino, su verdad, su vida, su meta desde aquí y ahora. Su conversión es una verdadera conversión de la mirada, sus ojos ya no se dirigen hacia lo bueno que ha realizado, sino hacia el misterio de Cristo. En esta conversión de miradas y voluntades san Pablo, no se considera ya un vencedor, sino un itinerante, se reconoce en una competencia en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo, nos llama desde el cielo. Perdona Este nuevo camino que Dios nos invita a recorrer no es sólo un trámite para llegar a determinado lugar, es un nuevo estilo de vida, es un cambio radical, es la búsqueda de lo nuevo, lo que está brotando, es el dejarlo todo con tal de poseer sólo a Cristo, es dejar de ver al otro, mi prójimo, con sus carencias, defectos y pecados, para verme a mí, delante de Dios, como soy, para reconociéndome tomar la novedad de su invitación y dirigirme a él. Jesús a los acusadores de la mujer, señalada como adúltera, les pone enfrente, entre la mujer y ellos un espejo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado que le tire la primera piedra”. Cristo con esta invitación, no sólo prepara el perdón para la mujer, sino que sepulta su pasado. Los hombres pretendían sepultarla a ella con sus piedras, para darle muerte. Cristo con su misericordia sepulta sus pecados, para darle vida, restituyéndole su dignidad. Bueno sería que nos fuéramos escabullendo de nuestros señalamientos a los demás para mirar nuestro interior, no siempre puro y bueno, pero sobre todo para ver al que misericordioso se agacha y escribe sobre la tierra, sin levantar un solo dedo inquisidor que nos señale y repruebe. Pero sí pronto para alzar nuestra mirada y poder contemplar su rostro misericordioso que nos dice: “Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”. DESDE LAS LETRASMorir en Ti, Señor... Morir en Ti, Señor, eso quisiera concluir en tus brazos mi camino marchar hacia tu casa peregrino y enterrar en tu Amor mi vida entera. Morir por Ti, testigo cada día del Amor que resucita de la muerte de la pasión por Ti que quiere verte y clama por el rostro en que confía. Vivir en Ti, quemarme en holocausto y ofrecerte cada día mi martirio la fe que en tu Victoria se hace auxilio en la esperanza fiel del cuerpo exhausto. Y cada día ofrecerte en el incienso de las horas quemadas bajo el cielo el anhelo de ser tu mensajero rasgado en la intemperie ya mi lienzo. Fray Alejandro R. Ferreirós Temas Fe. Lee También Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Evangelio de hoy: El justo vivirá por su fe Evangelio de hoy: El inmenso abismo Evangelio de hoy: La lógica del mundo y la lógica del Reino Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones